Las 5 Líneas Maestras del Arte de Vivir

 

Por Gonzalo Fuentes

 

¿Qué puedo hacer para ser más feliz? Creo que esta es una pregunta que nos hacemos consciente o inconscientemente todos los seres humanos. ¿Qué pasos debería dar para sentirme más feliz y llevar una vida más plena? En las estanterías de las librerías, en internet y en las redes sociales, en la prensa, en los cursos… te dan multitud de respuestas. Sal de tu zona de confort, practica meditación o yoga, busca un trabajo que te apasione, comienza una terapia, contrata un coach, cambia tu alimentación, haz ejercicio, rodéate de gente que te valoren… Multitud de respuestas. Todas válidas. Pero, ¿qué necesitamos para ser más felices? Una respuesta que me venía hoy directamente a la cabeza y al corazón es: en primer lugar, dejar de posponerlo. No busques la felicidad, sé feliz. Cambia tu actitud. Haz lo que tengas que hacer para sentirte más feliz AHORA mismo.

 

Quizás esa sea la respuesta más importante a tan intrigante y existencial pregunta. Cambiar tu actitud ahora y actuar en consecuencia. Puede ser dar un sólo paso en algunas de las cosas que he nombrado más arriba. La vida funciona como las plantas, que son parte de la vida. Necesitas sembrar una semilla, regarla y cuidarla, y permitir el tiempo necesario para que esa primera semilla acabe dando fruto. Y he subrayado el tema de la actitud porque será esencial en dicho proceso. Ten por seguro que tu planta se enfrentará a desafíos: tormentas, sequías, vientos… Pero también a factores positivos que ayudarán en su proceso de crecimiento: sol, lluvia, nutrientes…

 

Más arriba te comentaba algunas de las cosas que se ofrecen ahí fuera para emprender posibles pasos hacia tu felicidad. En este artículo te quiero ofrecer un mapa diferente para emprender ese camino. Diferente pero muchas veces coincidente y complementario con esas ideas que ya he enumerado. Antes de explicarte ese mapa quisiera hacer una aclaración. La felicidad es un concepto. Un concepto creado por la mente. Y como concepto es algo irreal, algo no vivible, algo sólo para alimentar la mente y muchas veces una gran trampa para impedirte conseguir justamente lo que ese concepto te promete. La felicidad conceptual es plana y vacía. La vida, por el contrario, es infinitamente rica, llena de vaivenes, órdenes y caos, sorpresas y desafíos, aprendizajes y experiencias diversas. La vida no entiende de conceptos. Sólo la mente. La vida se vive.

 

Bueno. Vayamos al mapa. Este mapa también es conceptual, pero como cualquier otra cartografía te puede ayudar a encaminarte, a tomar decisiones y a guiarte por el único y verdadero territorio que es la vida. Tampoco es un mapa que me haya inventado yo. Viene de la Biodanza, un sistema vivencial creado por el chileno Rolando Toro en el último tramo del siglo XX. Personalmente llevo practicando Biodanza en los dos últimos años y medio de mi vida, asistiendo a clases semanales y el último año haciendo la formación como facilitador de Biodanza. Este sistema es tan sólo una herramienta, pero que a mí me ha aportado una barbaridad y a muchas otras personas en todo el mundo también. Y como una herramienta creada por otro ser humano también tiene sus imperfecciones y aspectos que no cubre, pero considero que es de inmenso valor en los tiempos que corren.

 

En la Biodanza se trabajan 5 líneas básicas de nuestra experiencia humana. Trabaja y activa (o más bien reactiva) aspectos positivos que ya hay en nosotros. Aspectos vinculados directamente con la vida. Y la vida es sabia… Muy sabia. No trabaja (salvo excepciones) con la sombra, sino con lo luminoso que ya existe en nosotros. Otras terapias o sistemas quizás se centren más en ver un problema e intentar buscar la solución. La biodanza no enfoca su atención en los problemas, directamente te pone a trabajar y vivenciar todas esas cualidades positivas que tod@s compartimos.

 

Esas 5 líneas que trabaja biodanza son las siguientes: vitalidad, afectividad, creatividad, sexualidad y trascendencia. Alimentando y nutriendo esas 5 líneas podemos incrementar de una manera enorme esa “felicidad” que tratamos de encontrar. Simplemente potenciándolas, regándolas y dejándolas florecer.

 

Ahora entraré detalladamente en cada una de esas líneas. Así voy a trazar este mapa que quiero compartir contigo en este artículo. Pero no lo voy a hacer como si fuera un teórico o un experto de Biodanza (si quieres saber de Biodanza la única manera es practicándola regularmente). Lo que aquí quiero hacer es extrapolar lo que se trabaja en esas líneas (en el caso de Biodanza con el cuerpo, la danza y los compañeros) a nuestra realidad cotidiana, del día a día, que al final es la que más cuenta. De modo que iré recorriendo línea tras línea, desde mi propia experiencia y humilde contribución, para que puedas nutrir esas líneas básicas de felicidad humana. Al final te hablaré de otra idea fundamental a tener en cuenta. Lo que en Biodanza se llaman los ecofactores.

 

Pero primero veamos estas 5 líneas.

 

Vitalidad

 

La vida no puede ser vida sin vida (valga la redundancia). Por eso la Biodanza se basa fundamentalmente en una reconexión con la vida. En lo natural y orgánico que hay en nosotros. Debemos aumentar nuestra vitalidad para poder ser más nosotros mismos y sentirnos mejor. Es el único camino. La vida, de forma natural, es la que manda. Somos seres vivos, orgánicos, con ciertas necesidades, con ciertas funciones vitales, pulsiones e instintos. Siempre hemos oído que lo más importante en la vida es la salud. Y no podría ser más cierto. Pero no sólo salud, también necesitamos vitalidad. Tener ganas de vivir, sentirnos fuertes, activos, alegres, con fuerza, pasión, energía, empuje… Necesitamos vitalidad. De modo que si esta línea la estás descuidando, mal estás haciendo en el camino de tu felicidad. Si agotas tu cuerpo de salud, energía y motivación, te estás haciendo un flaco favor. ¿Y qué hacer entonces? Pues sencillo. Simplemente cosas que te llenen de vida, salud y vitalidad. Cuidar tu alimentación (no hablo de dietas sino de sentido común, piensa qué aporta vida y energía a tu organismo y qué no). Descansar (esto forma parte de sentirse vivo, un descanso reparador), el cuerpo funciona correctamente si oscila entre actividad y reposo. Hacer ejercicio, deporte, yoga, acrobacias, correr, caminar, artes marciales… Pasar tiempo en la naturaleza o en la playa, escuchando el viento y los pajaritos, darte un baño, un paseo por el bosque, el silencio del campo, un atardecer… Bailar y danzar. Celebrar la vida. Reír. Compartir. Incorporar hábitos más saludables y desterrar otros menos saludables que te chupan la vitalidad. Hacer cosas que te apasionen y que te gusten (eso sólo lo sabes tú). Rodearte de personas que aumentan tu energía y no te la absorben. ¿Sencillo, verdad? Pues bien, muchas veces no permitimos que estas cosas tan sencillas estén presentes en nuestra vida. Pero una vida sin vitalidad es una vida con poco futuro.

 

Afectividad

 

Somos seres afectivos. Mamíferos. Necesitamos el contacto con otros cuerpos y la conexión con otras personas. Alguna vez incluso he escuchado de estudios a bebés que si no recibían afectividad y contacto humano podían morirse. La afectividad es una forma básica de nutrición. Sin ella te desnutres. ¡Por eso todo el mundo busca pareja, amantes y amigos! Buscan afectividad. Ser tocados y ser vistos. Ser significativos para otros. ¿Y cómo potenciar esta línea de afectividad? Pues de nuevo muy sencillo. Comienza dando lo que quieres recibir. Escucha al otro, no te limites sólo a hablar. Escúchale con atención y devoción, deja que te cuente lo que guarda en su corazón, lo que le preocupa, sus secretos, sus anhelos y deseos. Toca al otro. Una caricia, un abrazo. Que te sienta físicamente. Mira al otro. A los ojos. Si estás con alguien no mires a otro lado. Mírale a los ojos. Que sienta tu presencia. Empatiza. Preocúpate por los demás. Diles palabras bonitas, de reconocimiento, califícalos positivamente. Todo eso es afectividad. Anímales en su camino y en la consecución de sus deseos. Algo simple y sencillamente humano.

 

Creatividad

 

Esto de potenciar la creatividad está muy de moda. ¿Pero por qué? Porque es tremendamente importante en nuestra vida. Todos somos creados y creadores. Y no, no necesitas volverte músico o pintor, ¡no! Tu creación es tu vida. ¡Tu día a día momento a momento! La creatividad surge de una profunda conexión con la vida, porque la vida es inherentemente creativa. Mira el planeta, ¡qué gran creación! La naturaleza y sus mil formas. Las ciudades y pueblos. Los mares y todo lo que en ellos habita. El cosmos y las galaxias. Los rostros y cuerpos tan diferentes en cada uno de los millones de personas que habitamos este planeta. ¿Existe mayor creatividad que esa? La creatividad no se resume a un determinado oficio (esa es tan sólo una manera singular de expresarse la vida de forma creativa). ¿Y qué hay que hacer para ser creativos? En primer lugar salirse de los mecanicismos, de los automatismos. Como animales de costumbres que somos podemos pasarnos la vida entera, día tras día, haciendo una y otra vez lo mismo. En nuestros trabajos, en nuestros ocios, con nuestros amigos, con nuestras parejas. ¡Sal de tus mecanicismos! No seas un robot, ¡vive!! Sé creativo y cambia tus hábitos. Aplica lo de salir de tus zonas de confort. Cambia de trabajo si no te gusta. Fórmate en cosas nuevas. Apúntate a cursos. Desnúdate en una playa. Lee un libro que te atraiga y te enseñe cosas nuevas. Apaga el móvil durante unas horas o días. Habla con gente con la que nunca hablas. Haz planes diferentes con tus amigos o pareja, ¡o sól@! Escribe algo. Haz una foto curiosa, o un dibujo. Gira la cuchara del café o del té en sentido contrario al habitual. Improvisa. Vete a un concierto o haz un viaje improvisado. Véte a bailar. Canta. Prueba nuevos platos y alimentos. Crea tu propio negocio (aunque sea pequeñito). Crear es innovar. Es tan sencillo como hacer las cosas de manera diferente en cada momento a momento de tu vida. Tod@s somos creadores lo queramos o no. Estamos constantemente creando. Asumir esta verdad es esencial, porque sólo así puedes volverte responsable de tu vida y no víctima. Asume tu creatividad. Hay creaciones y creaciones. ¿Cuál eliges tú?

 

Sexualidad

 

La sexualidad es placer. El clímax del placer es un orgasmo. Tener sexo con otra persona. Es la satisfacción de un instinto profundamente arraigado en nosotros que salvaguarda la supervivencia de la especie. ¿No dije que la vida es sabia? ¿Qué es lo que inventa la vida para sobrevivir? ¡¡Placer!! Ni más ni menos. Y si la vida inventó el placer para sobrevivir, ¿no habrá algo intrínseco en el placer que es bueno? Necesitamos placer para sentirnos bien porque sentirnos bien es placentero. El placer tiene mil formas, y esta línea de la sexualidad no nos habla sólo del placer sexual, que también, si no de los inmensos e infinitos placeres de la vida. Necesitamos sentir placeres para tener alegría de vivir. El placer es una enorme motivación. Es la GRAN motivación. Así que busca placer. Busca placer en la comida. En el trabajo. En el ejercicio físico que realices. En tus hobbies. En lo que te gusta aprender. En un paseo. En el contacto humano. Haz el amor (hay tanta gente ahí fuera deseando hacer el amor… ). Siente el agua salada del mar. La brisa en tu rostro y en tu pecho. El placer de un vaso de vino. El placer de una lectura o una película. El placer de compartir con tus amigos. Busca placer como un loco o una loca. Necesitamos alegría de vivir y disfrute. Todo el mundo es mas agradable y más amable si está disfrutando. Haz una lista de cosas que te den placer. Haz nuevos planes. Explora. Puede que un mundo en el que todo el mundo disfruta sea la última supervivencia del planeta (o de la raza humana). La sexualidad y el placer son un regalo de la naturaleza. No los condenes y ponlos a tu favor.

 

Trascendencia

 

La trascendencia es el acto de salirte de tu ombligo. Tan sencillo como eso. Salirte de tu ombligo o del ombligo de un problema. Porque cuando sales de tu ombligo te das cuenta de que estás unido a todo y a tod@s. Eso es trascender. Trascender nos une con la vida a un nivel primordial y primigenio. Si acaso existió el bigbang, ¿no venimos todos y todo del mismo punto que explotó hace millones de años? ¿No es eso lo que nos cuentan todos los que han tenido experiencias místicas? ¿La conexión con el todo? Pero para eso no hace falta ser un yogui. Basta con trascender. Con ir más allá de tu ego y de tu ombligo. De quitarte importancia a ti mismo y “tus problemas”. De no darle tanta importancia a “la personalidad” que has creado según el devenir de los años. ¿Qué eras si no antes de nacer? Sí, muchas veces nos hallamos inmersos en el laberinto de nuestros problemas e historias personales. Pero al igual que a veces estás dentro, otras veces puedes estar fuera. Entra y sal. Juega a eso. Es una danza. Vislumbra las estrellas en una noche oscura y despejada. Escucha música sublime. Presencia un espectáculo apabullante. O una cascada rompiendo contra las rocas con un caudal incontenible. Observa una hoja caer de un árbol. Una mirada hermosa. Escucha el sonido de un pájaro. El caminar de un gato. Observa a la gente pasar. Danza como si hubieras perdido la cabeza. Lee un poema. Fíjate en la ondulación de ese cabello. Una caricia a veces es trascendente. Sal de fiesta con tus amigos y olvida durante unas horas tus problemas. Medita o haz yoga. Siéntate frente a un atardecer o en la orilla de una playa. Vuelve a tus sentidos, deja escapar la mente. Trascender es ir más allá de lo que crees que es la única realidad y conectar con una realidad mayor.

 

Estas son las 5 líneas que trabaja la Biodanza y las 5 líneas que puedes potenciar en tu vida. En tu día a día. Como ves no son cosas muy sofisticadas. Son cosas naturales. Que te conectan con quien realmente eres. Con tu verdadera identidad. Y en realidad son líneas que se cruzan entre ellas, que se contagian, que se afectan unas a otras. Porque como líneas en realidad no existen, son sólo una manera de explicarlas lo más pedagógicamente posible. Son un mapa. Una guía para tu vida. ¿Difíciles de potenciar? A veces sí, otras no tanto. Pero tremendamente sencillas. Reconéctate a ellas y potencia tu vida. Ahora. Ese es el único camino de la felicidad.

 

Antes de despedirme quiero hablarte de ese otro concepto que te comenté más arriba. Los ecofactores.

 

Ecofactores

 

La ecología es el ambiente que te rodea. Los ecofactores son los estímulos que te afectan de ese ambiente. A veces son positivos, potenciando las líneas que he comentado más arriba, a veces negativos, disminuyendo el crecimiento de esas líneas. Por lo tanto son de una importancia enorme. Tienes que hacerte responsable de tu vida. Nadie puede hacerlo por ti. Tienes que cuidar esas líneas, y por tanto rodearte de ecofactores que las nutran, y alejarte al máximo de aquellos que las dañen. Los ecofactores más importantes que existen son las personas que te rodean. Especialmente. Las personas que te rodean ayudan a crear tu realidad. Si te califican negativamente o te tratan mal seguramente no obtengas muy buenos resultados. Ya sean tu familia, amigos o pareja. Si dejas en manos de otros tu felicidad, difícil. Impacta con cambios en las personas que te rodean. Y si siguen sin contribuir al desarrollo sano de tus 5 líneas, disminuye su presencia en tu vida.

 

Otro ecofactor es el lugar donde vives. Tu casa. Tu ciudad. Tu pueblo. Aplica lo mismo que lo dicho con las personas. ¿Cómo es tu habitación, tu salón, tu cocina? ¿Contribuyen a tu felicidad? ¿Potencian tus líneas vivenciales? ¿Puedes modificarlos? ¿Qué información suele estar disponible en tu casa, en internet, en libros o en televisión? Hazte responsable. Conviértete tú mism@ en un ecofactor positivo.

 

El trabajo que desempeñas es otro ecofactor. Tanto para ti mismo como para los demás. Al fin y al cabo es a lo que más horas dedicas en tu vida. Cuídalo. Elige bien. Contribuye bien. Pon límites. Cambia si es necesario. Eres una persona, y como tal das y recibes. Cuida ambas cosas. Endereza tu rumbo si es necesario.

 

Las 5 Líneas Maestras del Arte de Vivir

 

He titulado este artículo así. También lo podría haber llamado el arte de cuidarse a un@ mis@. Es una artículo largo. Si has leído hasta aquí es que algo de todo esto resonaba en ti. Este es el momento de tomar nuevas decisiones y nuevas acciones. Cuídate a ti mism@ y cuidarás más a los demás y al mundo. Sólo de ti depende. Pero no trates de ser perfect@. Yo mismo he escrito esto y aun me quedan muchas cosas por mejorar y nutrir. Y siempre será así. La vida no para. La vida continúa. Y tu eres el factor decisivo en ella. No eres lo que te has creído que eres o lo que creías que podías hacer. Si no que eres el/la que puede hacer que a partir de ahora todo esto cambie. Con un simple gesto. Con un simple acto. Aquí tienes algunas ideas. Espero que te sirvan. Gracias por dedicar tu tiempo a leer estas palabras.

 

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