Las 3 Preguntas Más Importantes Que Puedes Hacerte (7 minutos que pueden cambiar tu vida)

 

Por Gonzalo Fuentes

 

“¿Qué carrera vas a estudiar?”

 

“No lo sé.”

 

“Pues deberías ir sabiéndolo, porque tienes que elegir una.”

 

“Es que no tengo siquiera 18 años y llevo toda mi vida metido en un colegio.”

 

“Ya, pero algo tienes que estudiar. Tendrás que hacer algo con tu vida.”

 

“Ése es el problema.”

 

¿Te sugiere algo esta conversación imaginaria? ¿Resuena de alguna manera en ti? Vishen Lakhiani, fundador de Mindvalley, dice que obligamos a los más jóvenes a decidir el rumbo de su vida, a elegir una carrera, antes incluso “de que tengan la edad legal de comprar una cerveza”. Y lo hacemos además bajo el único filtro y el único interrogante de qué carrera estudiar. ¿Es esto muy inteligente? ¿Es ésta la mejor manera para hacer a una persona plantearse toda una vida y poder desplegar así todo su potencial? Yo creo que no. Hace pocos días, un joven amigo de 20 años me comentaba que muchos de sus amigos se estaban cambiando de carrera porque no les gustaba lo que estaban estudiando, que en primer lugar la habían elegido porque eran las “típicas”. Y al menos estos afortunados estaban cambiando a tiempo. ¿Pero es esta la actitud y la forma de pensar que queremos para nuestros jóvenes, para nuestro futuro, el del país y el del planeta?

 

En el artículo de hoy voy a ofreceros un proceso de aproximadamente 7 minutos que podéis realizar y que podéis también compartir con vuestros hijos, familiares y amigos. Es un poderoso ejercicio de 3 preguntas muy sencillas pero directas del ya citado Vishen Lakhiani. En su compañía, Mindvalley, considerada como una de las más democráticas del mundo, cada nuevo empleado realiza este ejercicio al entrar y las comparten públicamente entre ellos. De esta manera conoces de primera mano las aspiraciones vitales de las personas con las que trabajas. Algo que considero no sólo inteligente sino muy enriquecedor.

 

Si decidimos lo que queremos en la vida, sin un cuestionamiento apropiado, nos podemos encontrar a una edad avanzada sin sentirnos satisfechos y realizados con lo alcanzado y lo vivido, incluso aun cuando se hayan conseguido las metas propuestas. Y eso es porque quizás dichas metas y objetivos no estaban inteligentemente planteadas ni comprendidas.

 

Antes de compartir con vosotros este ejercicio, vamos a ver la diferencia entre dos tipos de objetivos que nos podemos marcar en la vida, tal y como lo explica Lakhiani.

 

Dos tipos de objetivos para la vida

 

Lo importante para hacerse estas preguntas y decidir qué queremos hacer con nuestra vida es distinguir entre dos tipos de objetivos: los objetivos como fin o finales y los objetivos como medio. Elegir qué carrera estudiar es un medio, no un fin. Conseguir dinero es un medio, no un fin. Conseguir un puesto en una determinada empresa es un medio no un fin.

 

Los objetivos como fin son el resultado final de ser humanos. Tienen que ver con experimentar amor, viajar alrededor del mundo, sentirse pleno y feliz, contribuir al planeta, aprender habilidades nuevas,…  Estos objetivos finales están más relacionados con palabras como visión, pasión, belleza, disfrute, propósito, misión, experiencia. Tienen que ver con aquellas experiencias que queremos vivir, cómo queremos crecer como personas, cómo queremos contribuir al mundo.

 

Los objetivos como medio son aquellos que nuestras sociedades nos dicen que necesitamos para ser felices (es decir, para conseguir los objetivos como fin). Entrar en una empresa concreta, entrar en determinada universidad, casarte con alguien en particular, conseguir dicho ascenso, etc, son todos objetivos como medio, funcionales. Parafraseando a Lakhiani, “nos obsesionamos tanto para conseguir los objetivos como medio que perdemos de vista los objetivos finales”.

 

Esto nos ayuda a distinguir entre el qué (los fines) y el cómo (los medios). Empezar un plan de vida por estos últimos en vez de por los anteriores resulta un poco ilógico si se quiere vivir la vida con todas sus posibilidades y todo su sentido. Y el problema es que confundimos ambos tipos de objetivos.

 

Pero pasemos ya a la práctica y veamos el ejercicio de las 3 preguntas. Es un proceso que puede realizar cualquiera a cualquier edad (siempre es buen momento para redirigirse). Te animo a que lo hagas, sólo te llevará 7 minutos y puede cambiar tu vida. Si sólo lo lees, poco cambiará.

 

Las 3 preguntas más importantes que puedes hacerte

 

Según Vishen Lakhiani todos los objetivos finales caen en 3 casillas: experiencia, crecimiento y contribución. Y de aquí surgen las 3 preguntas más importantes para la vida:

 

1. ¿Qué quiero experimentar en mi vida?

2. ¿Cómo quiero crecer?

3. ¿Qué quiero contribuir al planeta?

 

Por ejemplo, en cuanto a la primera pregunta. Para experimentar aquellas cosas que deseamos en la vida algunas veces necesitaremos dinero, y otras no. Pero recuerda que el dinero siempre será un objetivo como medio.

 

En cuanto a las otras dos preguntas, Tony Robbins , uno de los grandes expertos en desarrollo personal, habla de las 2 grandes necesidades espirituales del ser humano: la necesidad de crecer individualmente, y la necesidad de contribuir.

 

Con estas 3 preguntas cubrimos las 3 áreas más importantes para llevar una vida feliz y plena. Y para ello tenemos que responderlas pensando en los objetivos finales, olvidándonos de los objetivos como medio. De esta manera este ejercicio se convierte en una herramienta muy poderosa para trazar objetivos, ayudándonos a centrarnos en lo esencial, ver la visión grande, y estar más abiertos a oportunidades, incluso aquellas que están fuera de los caminos convencionales, fuera del sistema establecido. Es lo que Vishen llama “un proyecto para tu espíritu”.

 

Cómo realizar el ejercicio

 

La idea es simplificarlo al máximo, para no enredarse, y quedarse con lo esencial. Para ello utilizamos un cronómetro o un temporizador (seguro que incluso el mismo móvil tiene esa opción). Tienes 90 segundos, minuto y medio para responder a cada pregunta (pon una alarma para que no tengas que preocuparte del reloj). De esta manera te obligas a salir de tu mente lógica y racional, poniendo en acción el lado creativo de tu cerebro y tu subconsciente. Permite que fluyan las ideas sin juzgarlas.

 

Así que toma algo para escribir y divídelo en 3 espacios: Experiencia, Crecimiento, y Contribución. Pero antes de empezar, vamos a hacer una panorámica general de cada una de las preguntas para que tengas más claro por donde van los tiros.

 

En todas ellas tienes que pensar que ni el dinero ni el tiempo son un problema. Piensa sin límites.

 

La primera de las preguntas se refiere a hacer una lista de todo aquello que quieres experimentar en tu vida. De manera que en tu último día veas que has vivido completamente tu vida. Con qué tipo de gente quieres compartir tu vida, qué lugares quieres ver y visitar, cómo quieres que sea tu salud y tu cuerpo, piensa en el amor, en tus amistades, en tu vida sexual, en tu vida familiar, en tus posibles hijos, cómo te quieres relacionar con ellos, tu vida social, en qué tipo de casa quieres vivir, cómo sería tu lugar de trabajo ideal, qué tipo de coche, moto o vehículo te gustaría conducir, qué tipo de vacaciones tener, qué estilo de vida llevar, etc. Piensa para todo ello que tienes acceso ilimitado de dinero y tiempo. Es un ejercicio con tu imaginación.

 

Segunda pregunta. Crecimiento. Parte importante de sentirse pleno en la vida es crecer como personas. Qué habilidades aprender y desarrollar, cómo sentirse más a gusto en tu propia piel, desarrollarnos como seres humanos. Piensa en tu vida intelectual, qué habilidades quieres aprender o mejorar, qué idiomas deseas dominar, piensa en rasgos de carácter que quieras cultivar (honestidad, confianza, liderazgo, servicio, coraje,…), en valores que quieres integrar en tu vida. Piensa en tu inteligencia emocional, cómo quieres percibir el mundo, cómo quieres desenvolverte, cómo interpretas los distintos sucesos de la vida. Piensa en tu vida espiritual, tu meditación, tus oraciones, qué creencias quieres tener sobre la vida. Piensa en tu salud, en tus objetivos al respecto, en tu cuerpo.

 

Tercera pregunta. Contribución. Piensa en dar como algo que normalmente la vida te devuelve en mayor medida. Junto con los anteriores puntos crean un poderoso equipo. Piensa en cómo puedes contribuir a tu familia, a tus amigos, a tu lugar de trabajo. Pero yendo más allá, a tu ciudad, a tu país, al mundo, a la naturaleza. Puede ser lo grande que tu quieras. Puede ser algún tipo de voluntariado, de donación, de proyecto en el que te envuelvas. Puede tener que ver con el trabajo que realizas. Puede ser una gran causa. O una pequeña y desconocida causa. Puede ser ayudar a un desconocido. O a tu hijo, o al hijo de otro. Puede ser crear arte. O un libro. O un mensaje. Estamos hablando de tu legado. Cómo hacer del mundo algo mejor, incluso aunque sea un pequeño aporte. El tamaño lo eliges tú. Puede ser dar amor, dinero, tiempo, esfuerzo. Puede ser emplear a gente. Puede ser crear algo innovador. La contribución es uno de los caminos más seguros para sentirse pleno.

 

Y dicho esto, ha llegado el momento de escribir el proyecto para tu vida. En su esencia más profunda. No lo pospongas. Hazlo ahora. Como mucho te llevará 7 minutos aproximadamente. Programa el temporizador con una alarma. Ponte a escribir. Responde a las preguntas.

 

Puedes compartir cualquiera de tus objetivos con nosotros en los comentarios. Si no los ves, pincha aquí.

 

Y si crees que este proceso merece la pena, compártelo. Por Facebook, por Twitter, por correo, a un amigo,…

 

Eso es todo por hoy. Quería compartir con vosotros este hermoso ejercicio.

 

Disfruta de él y de tu bonito proyecto de vida.

 

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One response to “Las 3 Preguntas Más Importantes Que Puedes Hacerte (7 minutos que pueden cambiar tu vida)”

  1. Esther says:

    ¡¡¡¡Me encanta este ejercicio!!!! Qué alegría haber encontrado este blog. Estoy emocionada, en serio, parece que “ALGO” me está guiando poquito a poco. Ya estoy armada con bolis, lápices, gomas, sacapuntas, libretas y todas las ganas! Gracias por compartir todo esto 🙂

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