6 pasos sencillos y fáciles para mejorar tu alimentación y tu salud

 

Por Gonzalo Fuentes


Mi interés por la nutrición supongo que se debe a que desde muy joven sufría problemas estomacales y digestivos, y posteriormente una hernia discal. Mis amigos me conocían entre otras cosas por mis frecuentes visitas al baño y dolores de barriga. Es por eso que me puse en manos de un naturópata durante años, he leído multitud de libros y páginas web dedicados a la nutrición, me he certificado en un curso de alimentación Raw Food (en español conocida como cruda, viva o crudivegana), y eliminado, modificado y minimizado la ingesta de determinados alimentos. Dicho esto, no quiero presumir en absoluto, ya que mi dieta está bien lejos de ser ejemplar, y tampoco llevo ningún tipo de alimentación concreta (aunque fui vegetariano durante tres años). Aun hay un largo camino por recorrer. Pero sí os puedo decir que mi aparato digestivo pasó de ser una cañería sin orden ni concierto a estar como un roble. (También quiero añadir que, aunque se encuentre mil veces más fuerte, sigue siendo sensible a determinados alimentos y combinaciones, lo que considero un síntoma de salud más que de debilidad).

 

Por desgracia parece que la gente piensa en cambiar su alimentación más por temas de adelgazamiento y estética que por salud. Y pienso que este no es sino un fallo más en nuestro sistema de valores, tema que no voy a tratar hoy.

 

Otro de los fallos que observo cuando tratamos de cambiar nuestra alimentación, es que lo abordamos de una forma muy general y absoluta. Lo cual supongo que se debe mucho también a los infinitos sistemas nutricionales que nos han ido ofreciendo en las últimas décadas y al malogrado concepto de dieta. A partir del día X voy a seguir esta dieta. Voy a dejar de comer hidratos de carbono. Voy a comer sólo hidratos de carbono. Voy a comer sólo proteínas. Voy a comer sólo fruta. Voy a comer cinco veces al día. Voy a dejar de picar entre horas. Voy a comer sólo verduritas. Voy a comer sólo yogures.  Uauu, de un día para otro queremos borrar todo nuestro historial alimenticio de un plumazo. El resultado suele ser desastroso y pasajero. (Por lo que yo he visto y vivido, este cambio radical sólo se logra con éxito en algunos casos como pasarse a una dieta vegetariana por razones éticas o en personas en las que su extremo y delicado estado de salud les empujaba a ello.)

 

En mi opinión, creo que esta radicalidad, excepto en algunas situaciones, no es el procedimiento más exitoso para conseguir cambios a largo plazo. Pienso que es más útil marcarse un Norte, un gran objetivo, y trazar un camino con pequeños objetivos, ajustes y modificaciones. Y sin olvidarse que salirse de ese camino a veces es prácticamente inevitable. Por eso he decidido desglosarte en este artículo 6 pequeñas propuestas fáciles y sencillas,  ya que considero que es mejor empezar así, con pasos fáciles y sencillos (y económicos). Aunque a la larga puedan suponer pasos de gigante. Dependiendo de tus hábitos y tendencias algunos te resultarán más fáciles que otros, y algunos puede que pases directamente de ellos. Lo dejo en tus manos.

 

1. Sustituye la sal refinada o “de mesa” por una sal de verdad. La sal de mesa es poco más que cloruro sódico y no te favorece en lo más mínimo. Es un invento del mundo moderno como el azúcar. Todas esas personas que sufren de hipertensión te lo pueden confirmar (aunque hay muchos más efectos negativos relacionados con su consumo). ¿Por qué no en vez de usarla no la cambias por SAL? Sí, por la sal, la de verdad, la que no ha sido tratada ni comercializada. Sal marina sin refinar. O si tienes un poco más de presupuesto, sal de roca o del Himalaya. Esta última es la que yo uso. La sal de verdad no es mala, y en contraste con la refinada, que es básicamente sodio, aporta multitud de minerales y oligoelementos en equilibrio necesarios para tu organismo. ¿Sencillo verdad? Sal de mesa por sal marina sin refinar.

 

2. Elimina el azúcar. O sustitúyelo por azúcar moreno. O aun mejor, por miel cruda. Estarás cambiando una droga letal por un superalimento natural que fortalece tu sistema inmunológico. Y con el tiempo también preferirás el sabor. Tira el azúcar blanco que tengas en casa. En serio. Tíralo. Baja a un herbolario y compra un tarro de miel y un paquete de azúcar moreno, de calidad. Tu salud lo agradecerá. (Si estás fuera de casa, ahora hay multitud de cafeterías en las que puedes pedir azúcar moreno en vez de blanco para tu infusión o tu café.)

 

3. Deja de tomar leche. Es muy polémico el tema este de la leche. En mi caso, debido a que llegó un momento con 18 años en el que mi visita matinal al baño no era del todo agradable, me descubrieron algún tipo de intolerancia a la lactosa. Bueno, en realidad me amenazaron con una incómoda prueba rectal y fui yo el que decidí dar el paso al frente: “Soy intolerante a la lactosa”. Dejé de tomar leche de un día para otro y el problema fue desapareciendo. Mi proceso fue por fases: leche normal, leche sin lactosa, leche de soja, leche de avena y actualmente agua (ya que tomo té). En realidad la polémica del asunto es mucho más sencilla. Si bebes leche “comercial”, estarás bebiendo la leche de un animal que no se puede mover, cargado de hormonas y vacunas que van a esa misma leche,  para que puedan ordeñarle la leche todo el año de manera un tanto antinatural (¿te imaginas las sustancias que debería ingerir una mujer para dar leche todo el año?). Si bebes leche, que sea cruda y de una buena fuente. Mejor de cabra, ya que es más parecida a la humana. Hay muchas culturas saludables en la que es parte importante de su alimentación. Pero si no es cruda y de calidad, ¡no la bebas! Aunque yo te diría directamente, ¡no la bebas en ningún caso! ¿Qué animal se alimenta de leche más allá de su época lactante?

 

4. No mezcles proteínas e hidratos de carbonos. Está ampliamente estudiado y comprobado que esta mezcla es explosiva, de difícil digestión y que engorda. Sé que este es una de los puntos más difíciles debido a nuestros hábitos alimenticios, pero créeme, notarás la diferencia. Acompaña las carnes y los pescados con ensaladas. Come el arroz y la pasta con verduras mejor que con carne. Come un solo plato en vez de dos incompatibles.

 

5. No comas frutas de postre. Se pudre. Y no quieres que se pudra nada en tu interior, ¿verdad? La fruta es de digestión muy rápida, mientras que el resto de comidas necesita horas. Si comes primero tu plato principal y luego la fruta, ésta última se pudre encima del sedimento creado por el anterior. Mejor cómela lo primero por la mañana, a media mañana, de merienda o antes de cualquier comida. Es necesaria, ¡pero nunca después!

 

6. Sé consciente de cómo comes. Comer no es como un simple papeleo necesario. ¡Es uno de los mejores momentos del día! Come despacio, mastica, saborea, disfruta. Observa cómo lo haces. Sé consciente de ello. Entre comer con ansiedad y rápido y comer con calma y consciente hay un mundo en lo que respecta a tu salud y bienestar. Comer inconscientemente o con estrés provoca gases, mala digestión, hincha y engorda. Y para colmo no has disfrutado de verdad. Esto se puede aplicar a una comida super preparada, una pieza de fruta o un sándwich. Cuando quieras que estés comiendo para, ralentiza. O simplemente obsérvate, esto sólo ayudará.

 

Anímate a introducir estos cambios en tu vida. Te lo he puesto fácil, sencillo y económico. Ve uno a uno si lo prefieres. Tu cuerpo lo agradecerá y te sentirás mejor. Al fin y al cabo, “eres lo que comes y cómo lo comes.”

 

(Nota importante: No soy ni tu médico ni tu nutricionista. De hecho, no ejerzo de ninguna de las dos cosas. Sé responsable de tus actos y si sufres de algún problema físico serio consúltalo con un especialista. Pero con uno bueno. Dicho esto, creo profundamente en los 6 puntos aquí expuestos. Si no, no lo habría publicado.¡Cuídate!)

 

Puedes dejar en los comentarios tu propia experiencia, sugerencia u opinión. O si tú mismo has llevado a cabo algún cambio del que nos podamos beneficiar los demás, ¡compártelo con nosotros! Si no ves la caja de comentarios pincha arriba en el título y te llevará directamente a la página del artículo.
 

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4 responses to “6 pasos sencillos y fáciles para mejorar tu alimentación y tu salud”

  1. maria says:

    Gonzalo compartimos muchos habitos alimenticios sin saberlo. Desde que tengo uso de razon no tomo leche,aunque he de reconocer que el chocolate es un vicio que considero muy saludable.
    No cocino con sal porque me gusta sentir el sabor de cada alimento sea mas fuerteo mas debil.
    Considero picar entrehoras algo estupidp,yo lo hago solo cuando no estoy bien,cuando estoy estresada,con algun problema o no muy bien emocionalment.creo q es yna forma d sentirnobien temporalmente,ya que comer es algo placentero.xo no soluciona nada y tras ese momento d bienestar nos sentimos incluso peor
    Considero muy important comer con hambre,xa quee no sea solo un habito si no un placer,y mjor aun si lo haces acompanada.esto nos hace comer sin ansiedad con una agradable converscion y compartiendo placer.si comessolo recomiendo hacerlo con musica tranquila,o mirando por la ventana o en el jardin xa que sea momento d relax,cuidandonis y mimndonos.
    Cada vez mi cuerpo rechaza mas la carne quiza xq he vivido y vivo rn un sitio dond la calidad no abunda,y hay q pagarla.actualment casi solo como poyo, y embutidos.m desagrada el sabor d las otras carnes,solo cuando son d pueblos y d animalea criados en granjas d verdad.
    Bueno al final he hecho yo tb un post,jeje.perdon,xo creo en el poder d lo que come.os en su influencia en nuestro estado d animo, y en nuestra salud fisica.

  2. Jose Luis says:

    A quien pueda interesar, hay mucha gente que sigue tus hábitos:
    Hace ya como unos 5 años que soy vegetariano:
    Me alimento solo de frutas, verduras, semillas, cereales integrales (espelta o arroz), miel, ghee o mantequilla, algo de queso fresco y huevos.
    No compro nada en los supermercados a no ser que sea necesario, como cuando no encuentro huevos o queso.
    La sal siempre marina o agua de mar directamente con algunos cocinados.
    El agua que tomo es destilada (tengo un destilador), el agua que se compra o se coge del grifo no es nada buena.
    Me suelo levantar a diario a las 4:30 para practicar un par de horas de ashtanga yoga, luego por las tardes suelo dedicarle otros 40 minutos antes de cenar.
    Solo como un par de veces al día, una sobre las 12 y otra sobre las 19h. Siempre la fruta primero.
    Entre semana suelo andar dos horas al día y los fines de semana suelo ir a la montaña.
    En casa somos 4, los niños (7 y 13) les cuesta lo del yoga y tampoco madrugan, pero todos comemos lo mismo.

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