8 Pasos Para Hackear y Liberar Tu Mente

 

Por Gonzalo Fuentes

 

“Los hombres no son prisioneros del destino, sino prisioneros de su propia mente.”

Franklin D. Roosevelt

 

Se habla mucho de la mente en estos días. De todo lo que podemos llegar a hacer con ella. De estrategias para optimizarla. De sus poderes ocultos. De cómo la podemos entrenar. Cómo la podemos hacer más competitiva. Etcétera.

 

Pero, ¿realmente entendemos a nuestra mente? ¿La comprendemos? Quizás hemos cargado a nuestras mentes de demasiada responsabilidad. Queremos que nuestra mente haga todo el trabajo. Nos saque de todos los entuertos. La hemos esclavizado en cierto modo. De hecho llevamos años sometiéndola. No la hemos comprendido en absoluto.

 

¿Y ante este maltrato cómo nos responde ella? Con la misma moneda. Nos convierte en sus rehenes. “Me cargáis con toda la responsabilidad, me pedís cuentas por todo, me dais un poder que nunca os pedí, me tenéis asfixiada, estresada y extenuada. ¿Cómo queréis que os ayude así?”

 

Creo que en “nuestro” mundo, este que hemos creado, altamente competitivo, altamente cerebral, hemos perdido la naturaleza y perspectiva de las cosas. Hemos perdido la comprensión auténtica de la vida, de nuestros valores, de nuestras mentes, y con ello, hemos perdido nuestros superpoderes. Pero sobre todo, hemos perdido gran parte de la diversión y del disfrute.

 

Aun así existe una manera de salir de esta trampa que hemos creado, de esta trampa en la que hemos atrapado a nuestras mentes y a nosotros mismos. Existe un camino de liberación de esta esclavitud. Y en este artículo quiero compartir con vosotros algunos pasos bien potentes y liberadores de parte del trabajo fantástico que hace Jerry Stocking con la mente. Algunos os pueden resultar más “convencionales”, mientras que otros más innovadores e incluso sorprendentes.

 

Cuál es el problema con esto de la mente

 

El problema es que hemos atribuido unas cualidades y unas funciones a nuestra mente que no le pertenecen. Y es por eso que se encuentra estresada, agotada y por ende, nosotros también. Creemos que nuestra mente lo puede controlar todo, que lo puede solucionar todo, que tiene siempre la respuesta definitiva. Le hemos dado la responsabilidad completa sobre nuestras vidas. Pero, ¿sabes qué? La mente no controla un carajo. Nada. Nada en absoluto. Está intentando constantemente hacer algo que le obligamos a hacer pero que no tiene ni idea ni la capacidad para hacerlo. Es cómo si pides al fontanero que te construya una mesa y al carpintero que te arregle el desagüe.

 

La mente puede ser nuestra amiga y nuestra aliada. Puede hacer cosas increíbles. Grandes hazañas. Puede realizar actos increíbles con las matemáticas, con las artes, los idiomas, la invención, la creatividad. Pero la tenemos más enredada con otras muchas cosas que no le atañen. Preocupada y atareada una y otra vez en cosas en las que no tiene el más mínimo control. La explotamos y no la comprendemos y eso resulta en una relación malísima con ella. Tenemos que liberarla de responsabilidades erróneas y sólo así podremos recuperar el gozo y el placer de vivir. Nos sentiremos más ligeros y auténticos. Y no llevaremos toneladas de carga en el interior de nuestras cabezas. Podemos ser libres liberando a nuestras mentes. Lo más parecido a la felicidad auténtica de los niños pero con la comprensión, la experiencia y la perspectiva de un adulto. Y para colmo puedes reencontrarte con partes y aspectos de ti olvidados, conocer nuevos amigos en tu interior.

 

Pero ¿cómo podemos liberar nuestra mente? Jerry Stocking nos ofrece algunos atajos sencillos para empezar a soltar amarras. Una manera de ir quitando responsabilidades a nuestra mente. Que empezará a sentirse más relajada, aliviada y confiada, y sólo así podrá empezar a cumplir sus verdaderas funciones y se liberará de un control que nunca le perteneció. A continuación los quiero compartir con vosotros. Es hora de tomarse menos en serio a uno mismo.

 

8 Pasos Para Hackear y Liberar Tu Mente

 

Como siempre te digo, no te dejes impresionar por la sencillez de algunas de ellas. Puede que algunas te resulten hasta ridículas. Pero no. No las pondría aquí si no fueran poderosas. La mayor parte de las veces infravaloramos que lo más sencillo suele ser lo más potente. Allá van.

 

1. Mira hacia arriba. Literal. Mueve tus ojos hacia arriba. No hay truco. Esto aliviará a tu mente instantáneamente. De alguna manera, al hacer este movimiento con los ojos, todo se aligera y parece menos serio. Cuando tienes muchas palabras y discursos paseando por tu mente, al mirar con tus ojos hacia arriba, piensas más en imágenes y menos en palabras. Hazlo varias veces al día y ya verás. Además, tiene una recompensa extra increíble: recordar más a menudo lo bonito e increíble que es el cielo.

 

2. Canta en la ducha. O donde sea. Todos tenemos un lado mucho más ligero y juguetón dentro de nosotros. Pero cuando simplemente hablamos no le resulta fácil expresarse. Nos tomamos demasiado en serio, y al utilizar el lenguaje hablado también. Cantar, tararear, aunque sea mal, deja fluir ese lado tuyo y aligera tu mente.

 

3. Ríete. Siempre que puedas y todo lo que puedas. Busca el humor en todas partes. Serás más sabio y más feliz. Y cuando no te apetezca reirte, también puedes hacerlo. El cuerpo lo entenderá igual. Sólo es risa. ¿Vas sólo en el coche? Ríete. ¿Tienes un problema? Ríete.

 

4. Di “Yo Soy”. No soy muy amigo de las afirmaciones. Las he probado, como cualquier hijo de vecino del desarrollo personal, pero nunca me han hecho mucha gracia. Me tensan un poco y me hacen sentir bastante antinatural. Pero esta afirmación me encanta. Es simple, sencilla, potente. “Yo Soy”. Cada vez se habla más de eso del “error de Descartes“. Yo mismo lo he hecho en este blog. Ese error de afirmar “Pienso luego existo.” En realidad tengo mis dudas de que Descartes quisiera decir eso como lo entendemos hoy en día, pero sentó un mal precedente. Más bien existimos y por eso hacemos muchas otras cosas: comer, caminar, hacer deporte, dibujar, escribir, trabajar, bailar, hacer el amor, y cómo no, pensar. Pensar es sólo una acción y una capacidad más de nuestra existencia. Pero a veces parece que tenemos que justificar todo con el pensamiento, porque le hemos dado la categoría más elevada. Y eso nos impide realizar muchas cosas satisfactorias en nuestras vidas. Es por eso que la afirmación “Yo Soy” da un mensaje claro, directo y conciso a nuestra mente. No necesitas pensamientos para ser. Pruébalo a decírtelo interiormente varias veces al día. Tu autoestima se beneficiará enormemente. Tú Eres.

 

5. Mueve tu cuerpo. Y si es posible, baila. La mente es tan sólo una minúscula parte de lo que somos. Parecemos cuerpos que arrastran pensamientos super importantes. Pero no es eso lo que somos. Somos seres afectivos con un cuerpo para utilizarlo y sentirlo. Además los pensamientos que normalmente acaparan nuestra mente son más ilusorios que otra cosa. Nuestros cuerpos, en cambio, nos anclan en la realidad. En el aquí y en el ahora. Danzar te recuerda que existe algo más importante que el mañana. Que el trayecto es más importante que el destino. Que eres creativo y que hay alguien lúdico en tu interior. Danzar te conecta con tus emociones y sobre todo con tu alegría. Creo que estos son motivos más que suficientes para que lo hagas. Y para esto no hace falta técnica. Sólo movimiento. En estos meses uno de mis grandes descubrimientos ha sido la Biodanza. Sólo te puedo recomendar una cosa: pruébala. (Te dejo aquí un enlace a un video precioso.)

 

6. Distingue el juicio de la observación. La mente juzga. Y configura tu vida y tus emociones a partir de dichos juicios. Mientras que la realidad ES. “Tu camisa es bonita” es un juicio. “Tu camisa es roja” es una observación. “La Tierra es un lugar agradable” es un juicio. “La Tierra es un planeta” es una observación. El problema de los juicios que emite constantemente nuestra mente no es tanto que lo sean como el hecho de que nos los creamos. Estamos todo el rato creyéndonos juicios. En vez de vivir las cosas tal y como son. Entramos en el juego de la mente cuando nos creemos todo lo que nos dice. Aprender a distinguir entre juicios y observaciones es un primer paso para no creerse todo lo que sale de nuestra mente y liberarla de parte de la disfuncionalidad a la que la hemos sometido. Presta atención a lo que sale de tu mente y distingue entre los juicios y las observaciones.

 

7. Deja paso a nuevos pensamientos. Este es uno de los puntos más importantes. ¿Sabes qué? Actuamos como si lo supieramos todo. Nos creemos tan férreamente a nuestros pensamientos que estamos limitando constantemente nuestra vida. Porque en realidad sabemos bien poco. En el momento que aparece un pensamiento en nuestra mente, “¡Oh! ¡Verdad Suprema!”, cuando en realidad es sólo una respuesta que está dando nuestra mente a un estímulo. La hemos entrenado a hacer eso. Pero ella no dispone de toda la información, y menos a un nivel tan superficial de estímulo-respuesta. Como ya dije más arriba, le hemos dado a la mente una responsabilidad que no le corresponde, un control y una sabiduría que no tiene. Las cosas suceden. Y tu mente no tiene ningún control sobre ellas. Eso es una ilusión. Tu mente va disparando pensamientos para satisfacer lo que tú demandas de ella. Pero eso no significa que esos pensamientos sean de gran calidad ni ciertos. Como tú esperas de tu mente respuestas y control, te crees a pies juntillas todo lo que te suelta. Fijas los pensamientos en tu mente y te tragas la mentira. ¿Qué hacer al respecto? Permite que surjan nuevos pensamientos. Cuando tengas un estímulo, ya sea externo o interno, surgirá un pensamiento. La mente te estará dando LA RESPUESTA. Bien, como ya sabes que eso no es así, no lo fijes ni te lo tomes en serio. Permite que surja un nuevo pensamiento. Y este tampoco te lo tomes en serio. Permite que surjan más y más. Esto librará a tu mente y a ti mismo de una gran carga. La mente te puede dar infinitos pensamientos a partir de un sólo estímulo. Ese es su verdadero trabajo, ser creativa. Sorpréndete con cada nuevo pensamiento. Esto requerirá práctica. Pero quizás descubras que cuanto más libre, desahogada, y menos tomada en serio es la mente, más sabia es.

 

8. Observa tu respiración. Sé que lo he repetido muchas veces en este blog, pero es que la respiración es la llave. Ya lo decían los más sabios hace miles de años. Llevar nuestra atención a la respiración es la llave para dejar de creer a la mente, pararla, volver al cuerpo y a la Realidad. Simplemente observa como entra y sale solo el aire de tu cuerpo. Como se profundiza más y más. Sin esfuerzo. Como se van aquietando tus pensamientos. Como tu atención pasa más de la preocupación, la ilusión o lo que sea que haya en tu mente, a una paz mayor, a una aceptación del aquí y ahora. (Te doy una herramienta extra: Cuando quieras aquietar tus pensamientos, además de llevar tu atención a tu respiración, puedes llevar la palma de tu mano al vientre, o al pecho, o a ambos con ambas manos. Esto fortalece tu conexión con el cuerpo.)

 

Me gustaría que te tomases este artículo y estos 8 pasos como un juego. Un juego para tu mente. Que en el fondo es lo que está deseando hacer. No te lo tomes demasiado en serio. Disfruta. Prueba un día con uno o dos puntos. Otro día con otro. No te atiborres ni te obsesiones a hacer mucho en poco tiempo. Más bien desperdígalos a lo largo del día.

 

Puedes dejar comentarios más abajo.

 

Libera a tu mente. Despierta su poder.

 

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One response to “8 Pasos Para Hackear y Liberar Tu Mente”

  1. Dr. en verdad me quedado muy sorprendido con los 8 Pasos Para Hackear y Liberar Tu Mente, es la primera vez que encuentro tal tipo de lectura y me gustaria que en verdad me siga dando los materiales para poder liberar me mente de todo lo negativo que pudieran haber en mi mente y crear nuevos habitos con bastante claridad y le prometo que sere uno mas de sus seguidores y leeré constantemente hasta dominar la materia expresada

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