Abuelita, ¿qué pasa?

 

Por Gonzalo Fuentes

 

– Abuelita, ¿qué le pasa a ese niño?

 

– Se muere de hambre y sed.

 

– ¿Por qué, abuelita?

 

– Porque no tiene nada que comer ni beber.

 

– ¿Y por qué no le dan?

 

– Porque su familia tampoco tiene.

 

– ¿Y por qué no tienen?

 

– Porque para eso hay que trabajar duro. Y ellos no tienen trabajo.

 

– Ni fuerzas.

 

–  Ni fuerzas, tampoco.

 

– ¿Así que para comer y beber hay que trabajar duro?

 

– Eso es.

 

– ¿Y por qué yo tengo para comer y no trabajo duro?

 

– Porque otros lo hacen por ti, cariño.

 

– ¿Y qué le pasa a ese otro hombre?

 

– Que no tiene casa.

 

– ¿Por qué no le dan una casa?

 

– Por la misma razón. Tendría que trabajar duro para ganarse una casa.

 

– Pero tiene mucho frío… ¿Cómo va a trabajar duro?

 

– Sí, cariño. Tiene mucho frío.

 

– Entonces, ¿para comer, beber y tener una casa hay que trabajar duro?

 

– Exacto. Pero antes tienes que encontrar a alguien que te de un trabajo duro.

 

– ¿El que te da el trabajo duro tiene la comida, la bebida y las casas?

 

– Tiene el dinero para que compres esas cosas. Otros tienen la comida, otros la bebida y otros las casas.

 

– ¿Y por qué lo tienen ellos?

 

– Porque también han trabajado duro. Y han conseguido que muchos trabajen duro para ellos.

 

– ¿Y no es más fácil que todos cogiéramos la comida, la bebida y construyéramos casas para todos?

 

– No. Porque hay que ganárselo. Eso sería robar.

 

– ¿Robar?

 

– Sí. Porque eso le pertenece a otro.

 

– ¿A quién?

 

– A alguien. Todo le pertenece a alguien.

 

– Qué triste.

 

– Sí. Un poco.

 

– ¿Siempre ha sido así?

 

– Siempre no.

 

– ¿Cuándo no?

 

– Hace mucho tiempo.

 

– ¿Cuánto tiempo?

 

– Mucho.

 

– ¿Y qué ha cambiado?

 

– Ha cambiado la comprensión de la vida desde sus cimientos. Ahora se considera que tú no eres yo. Y que yo no soy tú.

 

– ¿Eso qué significa?

 

– Significa que lo que le haces a otro te lo haces a ti, que lo que no le das a otro no te lo das a ti.

 

– ¿Qué más ha cambiado?

 

– Algo muy importante. Ahora consideramos que hay que merecerse sobrevivir. Que la supervivencia hay que ganársela.

 

– ¡Hay que trabajar duro!

 

– Exacto. Estás aprendiendo muy bien, cariño. En realidad hay suficiente para todos, pero no queremos compartirlo. Porque como trabajamos tan duro consideramos que los demás tienen que hacer lo mismo.

 

– Pero abuelita, ¿si nadie necesitase sobrevivir nadie trabajaría duro?

 

– Eso es. La gente ya no trabajaría duro. La gente trabajaría con alegría.

 

– ¿Y eso qué significa?

 

– Significa que las personas haríamos lo que nos gusta hacer. Y lo haríamos incondicionalmente. Sin esperar nada a cambio. Porque el gusto está en hacerlo.

 

– Eso sería más bonito. Pero es el pasado… No se puede volver atrás, abuelita.

 

– No. Pero se puede volver al futuro, cariño.

 

– ¿Eso se puede hacer?

 

– Claro. Es lo mismo.

 

¡Únete al Cambio! Introduce aquí abajo tu correo electrónico y recibirás gratis todos los artículos que vaya publicando:



2 responses to “Abuelita, ¿qué pasa?”

  1. Patricia says:

    ¡Gracias Gonzalo! otro artículo maravilloso. Y sin saberlo has respondido a una pregunta que llevo haciéndome todo el día, una decisión que debo tomar… Gracias.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *