Aprendiendo de una Adicción (#unasemanasin fumar)

 

Por Gonzalo Fuentes

 

Hace una semana me propuse un reto y lo extendí a todo aquel que se quisiera unir. Abandonar durante una semana un hábito o adicción que consideres está demasiado presente en tu vida. Yo elegí dejar de fumar, pero dentro de las condiciones que presenta el estilo de vida que nos rodea se me ocurren muchas cosas aptas para este reto. Si no tuviste la oportunidad de leer el artículo puedes hacerlo pinchando aquí. Y puedes empezar tu reto en cualquier momento. De hecho yo tengo pensado hacer nuevas #semanassin próximamente.

 

Justo al acabar mi semana he decidido hacer un poco de reflexión sobre la experiencia, y cómo no, quiero compartirlo contigo. Una semana no es mucho tiempo (aunque si la adicción es fuerte te puede parecer por momentos una eternidad), y quizás fuera más conveniente extenderlo a un mes o tres semanas, pero como ya dije en el otro artículo, mejor hacer algo, aunque parezca pequeño, que no hacer nada.

 

Yo lo veo como una semana de experiencias nuevas y aprendizaje, más que como el simple hecho de dejar algo durante una semana. Y quizás cuanto más apegados estemos al hábito más interesante se vuelva la semana.

 

Os dejo aquí las reflexiones de mi semana sin fumar. Supongo que dependiendo del hábito estas variarán, pero quizás puedas extraer algunos principios que se adapten a cualquier situación.

 

Reflexiones sobre mi semana sin fumar

 

1. Lo primero que me di cuenta al empezar la semana (e incluso antes, justo cuando tuve que pulsar el botón de “publicar” del anterior artículo) fue que había escogido un hábito muy duro de abandonar. El tabaco es altamente adictivo. Y sé que no estoy descubriendo Roma con esta afirmación que de hecho ya sabía, pero hasta que no me puse con mi #semanasin no fui tan consciente de dónde me estaba metiendo. Esto ha hecho la experiencia bastante intensa, sobre todo los primeros días, que veía mi mundo al revés. Es tan intensa la adicción que el primer día parecía que mi boca supurase nicotina, con la necesidad que eso generaba de más.

 

2. Debido a lo extremo del hábito al poco de empezar tuve que cambiar mi enfoque con respecto al reto. Esto no era ya un, “bueno, dejo de fumar durante una semana”, si no “esto va a suponer un esfuerzo bastante importante por mi parte”. Pero al fin y al cabo ahí está la gracia. Hasta que no ponemos nuestras ideas en acción, no ponemos en ellas nuestro empeño, capacidad, sudor, sangre, y en este caso, pulmones. Como siempre digo, para hacer nuestras aspiraciones reales, hay que remangarse y meterse en el barro. Los procesos no suelen ser limpios y clínicos, sino sucios y confusos por momentos, lo que lleva a un mayor sentido de realización, superación y belleza. De hecho, yo he fumado 3 cigarros y medio en esta semana, lo cual me arrebata directamente la medalla de oro, pero también he aprendido de ello.

 

3. He aprendido que no es necesario ser un Hitler con uno mismo, sino que puedes comprender cómo es el proceso y ser comprensivo contigo en esos momentos duros, aunque el objetivo sea mayor.

 

4. Al plantearte un reto de estas características, al principio te puede resultar contraintuitivo. Una especie de acto de fuerza de voluntad contra natura. Crees que te estás privando y que lo que estás haciendo no está bien. Porque te gusta fumar (o lo que sea) y no quieres dejar de hacerlo y mucho menos porque TÚ lo elijas. Te estás haciendo sufrir. Es tu identidad alineada e identificada con la adicción, con el hábito. Forma parte de tu concepto e imagen de ti mismo. Con la cual, por supuesto, NO TE TIENES PORQUÉ CONFORMAR.

 

5. Es por eso que sustituir ayuda tanto. Cuando me propuse el reto, mi lista de sustituciones era: respirar profundamente, observar mis pensamientos con curiosidad, beber agua, tocar el ukelele, escribir o hacer algo de ejercicio físico. De estos los que más he utilizado han sido, beber mucha agua (ayuda mucho), observar mis pensamientos y sensaciones con curiosidad, y escribir o trabajar para estar distraído. Respirar profundamente también ayuda siempre mucho. Yo no quise sustituirlo por comida, como hartarme a frutos secos y esas cosas, ya que así sabía no me iba a sentir bien. Pero lo importante, es que si te marcas el reto de prescindir de algo, lo sustituyas con algo que te atraiga poderosamente y tenga fuerza para ti. De esa manera te centrarás en el disfrute y no en el sufrimiento.

 

6. Es en los momentos duros cuando más aprendes. Cuando algo activa esa necesidad y esa sensación urgente de volver al hábito. Te saca tanto de tu zona de comodidad que parece que no puedas vivir sin ello. ¿Absurdo, verdad? Pero es así. Al igual que es verdad que sí, que sobrevives, que existe vida al otro lado y que tú eres mucho más que ese hábito. Yo he aprendido que cuando surge una emoción incómoda, que me genera estrés, ya sea por un pensamiento o algo que sucede fuera de mí, me arrastra a la secuencia de: “necesito un cigarro” – “líalo” – “fúmalo”. Al haberme comprometido al reto, tuve que afrontar esas emociones de otra manera, y eso es realmente interesante.

 

 7. En cuanto al punto anterior. Os he hablado en ocasiones anteriores de lo poderoso que resulta observar tus pensamientos desde fuera, con curiosidad. Y observar en concreto secuencias de pensamientos. Lo que se denomina estrategias (con una acepción diferente a lo que solemos entender como estrategias). Por ejemplo, una estrategia hipotética que me lleva a fumar:

 

veo mi cuenta bancaria y veo que no llego a fin de mes – “mierda, ya estoy otra vez as픓qué voy a hacer”“voy a tener que pedir dinero” – sensación de angustia en la garganta – “me apetece un cigarro” – etc.

 

Aquí está un poco resumido para que lo entendáis. Y cada pensamiento tiene una voz, un volumen, una intensidad, un lugar en tu cabeza. Bien, esta secuencia te da un resultado concreto. Pues bien, si la observas y CAMBIAS alguno de los pasos, cualquiera de los eslabones de la cadena, el resultado que obtienes también cambia. Es un proceso muy poderoso.

 

8. En los momentos de debilidad me he recordado a mí mismo que los cambios se hacen DENTRO DE LA VIDA, no fuera de ella. No soy perfecto. Así que si caía, podía retomar mi plan sin que se me cayeran los anillos. Lo importante es que SEAS CONSCIENTE. Si vuelves a fumar un cigarro o aquello que estés evitando, reconoce, “de acuerdo, este es mi antiguo yo comportándose y actuando como él sabe hacerlo, pero en cuanto me deshaga de este cigarrillo (o lo que sea), volveré a actuar y comportarme como mi nuevo yo sabe, libre de esa adicción, con nuevos recursos”. No digo que lo hagas como una oración o como si estuvieses loco, si no como algo para QUE SEAS CONSCIENTE de lo que estás haciendo MIENTRAS LO HACES.

 

9. Para mí una pieza clave del puzzle es compartir en voz alta tus propósitos. Ya sea a tres amigos que sabes te van a ayudar y no les va a gustar que no lleves a cabo tus planes, y/o hacerlo directamente públicamente, vía facebook, vía twitter, o vía un blog como aquí hace un servidor. Si no fuera porque lo comparto con vosotros, ni escribiría un artículo cada semana, ni publicaría una receta nueva cada semana, ni habría dejado de fumar esta semana pasada. Por eso os animo, si no lo hacéis ya, a que verbalicéis vuestros propósitos y deseos todo lo que podáis, no sólo reforzará vuestro compromiso con vosotros mismos, sino que seguramente encontréis nueva ayuda por el camino.

 

10. Aun no tengo claro cuales serán los próximos pasos. Seguramente este no sea el último episodio de mi hábito de fumar. Pero la experiencia ha merecido la pena completamente. Tal y como anunciaba en el otro artículo, he abierto nuevas libertades dentro de mí. Y eso son semillas para el futuro. Necesitaré algo más de tiempo para reflexionar más profundamente y ver el impacto que tiene este experimento a mayor plazo.

 

Estoy deseando saber qué retos te has planteado tú. ¿Cómo ha sido tu #semanasin? Quizás coincidan algunas pautas que aquí he expuesto, pero seguro que hay cosas totalmente nuevas que puedas aportar. No te cortes. Haznos saber y así aprenderemos todos.

 

Y si no has hecho el reto, perfecto, no hay nada mejor que ser libre. Pero si te quieres animar en cualquier momento, recuerda que puedes leer el artículo aquí, y que puedes prescindir durante una semana de cosas como:

 

Fumar, Pasta, Dulces, Queso, Leche,  Quejarte, Criticar, Relaciones, Café, Carne, Juzgar, Alcohol, Gastar dinero para divertirte, …

 

Está en tus manos. Disfrútalo. Sé más libre.

 

Si no ves los comentarios pincha aquí y baja la página.

 

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