Cómo Salir De Esta Crisis Que Vivimos

 

Por Gonzalo Fuentes

 

De acuerdo. Estamos de acuerdo. La cosa está jodida. Tengo muchos amigos en situaciones difíciles. Realmente difíciles. Sin manera de encontrar un trabajo. Con una familia que alimentar. En ciertas edades que parece que no te quieren en ningún lado. Y eso sólo en un círculo cercano a mí. Sé que si amplío dicho círculo me encontraré con muchos más casos, y algunos aun más graves. Sé que es así, pero a mí no me gusta mucho perder el tiempo escuchando penas por los telediarios y los periódicos. Simplemente tengo que ocuparme de otras cosas para ser más feliz y productivo en vez de pasarme el tiempo preocupándome por determinadas cosas fuera de mi control.

 

Pero estos días he estado pensando mucho en este tema. ¿Qué está pasando? Sí, llevamos años envueltos en una crisis, eso lo sabe todo el mundo. Algunos dicen que estamos en recuperación y otros dicen que aun quedan algunos años más. ¿Qué está pasando?

 

Mira, si hablamos de números, bolsas, mercados y recesiones, no soy el más apropiado. Nunca se me dieron bien las matemáticas. Prefiero las personas. Y las personas son las que están padeciendo todo este percal. No los números. Los números no sienten ni padecen. Tampoco creas que me voy a poner en plan victimista sobre qué mal están las cosas y qué es lo que nos están haciendo, etc. No, este artículo no va dirigido a los políticos.

 

Este artículo va dirigido a ti.

 

Puede que tú seas una de esas personas que se encuentra en una situación difícil. Puede que estés rascando tu bolsillo o incluso pidiendo dinero para lograr salir adelante. Puede que tu casa esté en riesgo. Puede que tengas una familia que alimentar. Puede que estés inscribiéndote a todas las ofertas de trabajo que encuentras. Puede que sientas miedo y preocupación. Que estén aflorando tensiones con tu pareja porque algo está pasando. Puede también suceder que tengas un trabajo pero que no te guste lo más mínimo. O que te paguen poco. O que sientas una insatisfacción punzante de fondo que no sabes muy bien de dónde sale ni qué hacer con ella. Bonito panorama, ¿verdad?

 

Lo primero que quiero decirte es que no estás sólo. Ni siquiera estás sólo en tu ciudad, en tu país, en tu continente, ni en todo el mundo. Más bien todo lo contrario. Estás rodeado de masas de gente que se sienten en una situación bastante similar y que padecen alguno o varios de los males descritos aquí arriba.

 

Lo segundo que te voy a decir es que te entiendo. Te entiendo y sé que no es fácil. Estas cosas están pasando y es jodido cuando estás dentro. Pero no voy a ejercer aquí el papel de darte unas palmaditas en el hombro, unos cuantos ánimos y un kleenex digital para los momentos bajos. No. Tenemos algo de lo que ocuparnos.

 

Creo que voy a llenar este artículo de unas cuantas preguntas. Creo profundamente en el maravilloso poder de hacernos buenas preguntas. Porque las respuestas suelen aparecer.

 

La primera de ellas es la siguiente:

 

¿Si toda esta crisis pasase y volviésemos al punto en el que estábamos antes, serías feliz? ¿Es eso a lo que aspiras?

 

Quiero decir, si el paro disminuyese al menos a los niveles anteriores, los mercados se estabilizasen, ¿estarías bien? ¿Estarías conforme? ¿Eso te tranquilizaría?

 

Depende mucho de tu situación. Pero puede que una de tus respuestas sea: “Bueno, por lo menos sobreviviría.” Vale. Lo entiendo. No es fácil estar ahí. No lo es. Pero sobrevivir, lo que se dice sobrevivir,… Estás ahí, ¿no?

 

Personalmente, si las cosas después de esta crisis siguiesen igual, lo consideraría un profundo fracaso. Una tremenda estafa. Sé que no va a ser así, ya que las cosas cambian constantemente y así va a ser siempre. Aunque si así sucediese, me sentiría, de alguna manera, decepcionado. Si todo volviese al estado anterior, ¿qué sentido habría tenido esta enorme crisis? Pero no te hago esta pregunta por una cuestión social, política o global. Es una pregunta que te hago a ti. Para que TÚ reflexiones.

 

Te voy a hacer otra pregunta. Puede que estés esperando una llamada para que te contraten para un empleo. Es lo lógico si te estás moviendo para ello. Y es probable que acabe sucediendo. También puede que, si ya tienes trabajo, estés esperando que algo suceda para hacer algo que te haga más feliz. Estás esperando un cambio.

 

Bueno, veamos la pregunta. Para todos estos casos, ¿qué es lo que tienes que ofrecer? Perdona, no está bien formulada la pregunta. ¿Qué quieres ofrecer? ¿Estás ofreciendo al mundo lo que tú quieres ofrecer como persona? ¿Estás buscando aquello en lo que puedas ofrecer aquello que tú quieres ofrecer?

 

Lo digo porque un currículum vitae puede ser el documento más triste de la vida de una persona. No lo digo porque pueda estar vacío, no. Un currículum vitae vacío me llena de esperanzas y posibilidades. Lo que me preocupan son los currículums llenos. Llenos de “qué es lo siguiente”. Llenos de “lo siguiente que llega para llenar una línea más”.

 

Se me ocurren dos tipos de cambio:

 

el cambio que tú buscas activamente en tu vida para crear lo que quieres,

 

y el cambio que viene dado y que normalmente es consecuencia de la agenda de otra u otras personas y hechos externos a uno.

 

Obviamente, a veces ocurren sinergias y empatías entre agendas y eso es lo más maravilloso que puede ocurrir. Pero esos dos tipos de cambio son los principales.

 

Me pregunto qué fue lo que te alejó del poder que tienes para crear el primero de los cambios.

 

Vayamos a tu infancia. Con apenas 3 o 4 años (en algunos casos antes) entras en un colegio. Y así hasta los 18 años mínimo, más 4, 5, 7 u 8 años extra de carrera universitaria, módulo o similar.  Durante estos años pasas una media mínima de 8 horas al día, aunque a veces bastante más. Madrugando prontito y volviendo a casa bien entrada la tarde. En algunos casos puede que hayas hecho alguna pella que otra para estar de charleta o emborracharte con tus amigos. Pero entras cuando eres todo un renacuajo y sales de ese ciclo con veintipico años. Aproximadamente 20 años. Los primeros 20 años de tu vida (sin contar los 3 primeros). Y cuando sales te dicen que tienes que ganar dinero para poder vivir. Así que tienes que buscar un trabajo. Un trabajo que puedas hacer según lo que sabes. Así es la vida, ¿no?

 

Volvamos a tu infancia. Me pregunto, desde que entras a un centro educativo a los 3 o 4 años hasta que sales a los veintipico, durante esa larga y tierna infancia, ¿cuántas veces te han preguntado qué es lo que quieres hacer con tu vida? No hablo de qué es lo que quieres hacer en un futuro (eso te lo preguntan una vez a los 17-18). Sino que cuántas veces te han preguntado qué es lo que quieres hacer con tu vida AHORA. Es bastante probable que según cuantas veces te hayan preguntado y hayas tenido la libertad de preguntarte y satisfacer esa pregunta en aquellos tiempos, sientas más o menos poder para crear tú tus propios cambios ahora.

 

Pero no dejemos aun la infancia. Me pregunto cuántas veces te han dicho durante todos esos largos años qué es “lo siguiente”. Qué es “lo que toca a continuación”. Veamos un ejemplo: de 9 a 10, matemáticas; de 10 a 11, lengua; de 11 a 12, ciencias naturales; de 12 a 13, historia; de 13 a 14, inglés;… O, primero guardería, luego preescolar, luego EGB, luego BUP, luego COU,… Así hasta que tienes un título y descubres que tienes que ganar dinero para vivir. Sí, puede que ya “supieras” tiempo antes que había que ganar dinero para vivir, pero hasta que no te enfrentas a la realidad eso no se vuelve real. (Soy consciente que las nomenclaturas de los cursos cambiaron hace tiempo, pero por desgracia eso poco importa.)

 

¿Cuántas decisiones tomaste durante todos estos años sobre qué querías hacer con tu vida? ¿Cuánto había de guión escrito de antemano? Estas son algunas de las más que probables decisiones que tomaste: ir a clases particulares de inglés, apuntarte al equipo de balonmano, aprender un instrumento, unirte al grupo de teatro, cambiarte de colegio si no estabas muy a gusto en el tuyo, unirte a grupos extraescolares, decidir si estudiar o no formación profesional, elegir una carrera,… Y de estas habría que ver cuántas en realidad surgían de un deseo real tuyo.

 

¿Qué libertad has sentido durante todos esos años para dirigir y encauzar tu vida poco a poco hacia tus talentos, hacia tus pasiones, hacia tus curiosidades, hacia tus deseos no convencionales o socialmente poco corrientes? ¿Has tenido tiempo para pensar en todo eso? ¿O estabas muy ocupado u ocupada en qué venía después, en qué era “lo siguiente”?

 

No te cuento todo esto para que te deprimas ni para que te cortes las venas. No. Te lo cuento para que entiendas y comprendas que es normal que sientas esa falta de poder en ti. Que no significa que no lo tengas. Si no que más bien estás desentrenado. Puede que profundamente desentrenado (al fin y al cabo, desde los 3 años es toda una vida). Pero eso, por suerte, tiene solución.

 

En primer lugar, sea cual sea tu situación, y antes de que aparezca “lo siguiente” en tu vida, me gustaría que respondieses a la siguiente pregunta.

 

Respira, tómate tu tiempo y acepta que no siempre llega la respuesta inmediatamente.

 

Te quiero preguntar una cosa:

 

¿Qué quieres hacer con tu vida AHORA?

 

Respira. Vuelve a leerla.

 

¿Qué quieres hacer con tu vida AHORA?

 

Fíjate bien que NO te estoy preguntando qué TIENES que hacer con tu vida. No. NO te estoy preguntando QUÉ ES LO SIGUIENTE. Porque eso ya lo sabes. No estamos hablando del siguiente cambio dictado de afuera. Estamos hablando del siguiente cambio decidido, deseado y planificado POR TI.

 

No es fácil responder a esa pregunta, ¿verdad? No es fácil porque no estás acostumbrado. No es fácil porque quizás no te sientas en el derecho de formulártela y buscar la respuesta activamente. ¿Cómo iba a serlo? ¿Si siempre te han dicho qué es “lo siguiente”?

 

En la vida hay infinidad de menús. Pero ¿cómo ibas a elegir algo que no estaba ni en la carta? ¿Si allí sólo había dos o tres platos?

 

No es culpa tuya. Pero la responsabilidad recae únicamente en ti. ¿Sabes por qué? Porque es un poder que te corresponde. Porque tienes la suerte de haber nacido con dicho poder. Aunque haya estado dormido durante todos estos años. Aunque te lo hayan ocultado durante mucho tiempo.

 

No busques tampoco culpables. A ellos también se lo ocultaron. Pero puedes sentir rabia, dolor, o lo que quiera que sea que sientes. Todo esto es normal. Pasa por ello.

 

Ahora tienes la oportunidad de hacerte esas preguntas que nunca te hicieron. De darte el tiempo que necesitas para probar lo que querías probar. De encontrar nuevas respuestas. Ahora PUEDES hacerlo.

 

Te dejo con algunas preguntas que te pueden ayudar en este nuevo camino que se abre ante ti. Formúlatelas a menudo. Las respuestas llegan. Siempre llegan. (Incluyo en algunas enlaces a artículos de El Día Después que te pueden ayudar en dicha búsqueda.)

 

Preguntas para decidir TÚ qué es “lo siguiente”

 

 

¿Qué quiero hacer con mi vida AHORA?

 

¿Qué quiero ofrecer al mundo?

 

¿Qué me apetece aprender?

 

¿Qué quiero experimentar?

 

¿Cómo quiero que sea mi vida AHORA?

 

¿Cómo puedo hacer para lograr estas cosas sea cual sea mi situación actual?

 

¿Qué es importante para mí?

 

¿Cómo puedo generar valentía y coraje en mí?

 

¿Cómo me quiero sentir? ¿Qué emociones quiero experimentar?

 

¿Cómo puedo localizar mis excusas y superarlas?

 

¿Cómo puedo hacer para amoldar mi identidad a lo que ahora deseo?

 

¿Qué puedo hacer para ser un papel ACTIVO en la creación de este mundo?

 

¿Qué puedo hacer para abandonar el papel de víctima y adoptar un rol responsable de mi propia vida?

 

¿Cómo me gustaría que fuese mi vida durante los próximos tres años?

 

¿Cómo puedo dar lo que yo quiero recibir?

 

¿Cómo puedo ser parte activa en la configuración de este mundo?

 

Selecciona algunas preguntas. Háztelas frecuentemente. Crea tus propias preguntas para obtener respuestas positivas que llevan a la acción. Estas llegarán. Reinvéntate. Crea tú “lo siguiente”.

 

Así que, ¿cómo quieres salir de esta crisis? ¿Quieres volver a lo anterior? ¿O de toda esta incomodidad, caos y dificultad puede surgir una gran oportunidad?

 

Decídelo tú.

 

Los comentarios son más que bienvenidos. Si no los ves abajo pincha aquí.

 

¡Únete al cambio! Recibe nuevos artículos de El Día Después en tu correo :




2 responses to “Cómo Salir De Esta Crisis Que Vivimos”

  1. maria says:

    Increíble!!me gusta mucho el tono de este articulo. Esta muy bien escrito, directo y dejando el mensaje muy claro.
    Nosotros somos los únicos que tenemos que llevar las riendas de nuestras vidas, para ello somos los unicos responsables y los que padecemos ganancias y perdidas. Dejarse llevar siempre es mas sencillo que tomar decisiones con grandes consecuencias cada día, pero lo fácil nunca merece la pena

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *