Cómo Funcionan La Creatividad y El Cambio

 

Por Gonzalo Fuentes

 

La vida es un proceso cargado de infinitos procesos. Es un acto creativo. Tanto si deseas crear más cosas, aprender nuevas habilidades, añadir cosas nuevas a tu vida, implementar nuevos hábitos, o experimentar más cambios y vivencias, comprender cómo funcionan dichos procesos te ayudará enormemente a tener más éxito en tus aventuras.

 

Hoy quiero hablaros de una manera de describir estos procesos muy interesante. Todo surge a partir de un símbolo que he tomado prestado de la artista Lisa Congdon y que ella a su vez lo tomó de su profesor de pintura.

 

Consiste en que todo proceso creativo pasa por una curva similar a una U. Cuando hablo de proceso creativo me refiero no sólo a realizar algo artístico, sino también a producir un cambio, introducir o eliminar un nuevo hábito en tu vida, llevar a cabo tu proyecto soñado, aumentar tu consciencia y tu comprensión sobre diferentes facetas de tu vida, o simplemente querer experimentar algo nuevo.

 

Veamos cómo funciona esta especie de U. Os daré ejemplos de mis propias experiencias para que lo entendáis mejor.

 

Digamos que el proceso comienza en la parte alta izquierda de la U.

 

Aquí es cuando surge la idea, la inspiración. Puede ser la idea de crear algo: una expresión artística, un cambio en tu carrera, añadir un hábito nuevo, un plan, un viaje, crear un negocio,… lo que sea.

 

En dicha parte del proceso visualizas aquello que quieres crear y te hace sentir bien. Lo ves como algo posible. Pero aunque crucial e importantísimo, aun sólo te encuentras en el terreno de la imaginación y la visualización. Estás soñando despierto con una posibilidad.

 

Si decides llevar a cabo tu creación es entonces cuando comienza la acción. Sin acción nunca pasará nada.

 

Entonces comienza el descenso por el lateral de la U.

 

¿Por qué es un descenso? ¿No debería ir hacia arriba? En seguida te explicaré por qué. Y recuerda que esto de la U es sólo un símbolo y una metáfora.

 

Cuando queremos crear algo nuevo en nuestra vida, sea lo que sea, y lo llevamos a cabo, se produce algo aun más interesante que lo que queremos crear. Se produce un cambio en nuestro interior. Un cambio que nos transformará y nos hará, dependiendo de la creación, más capaces, más completos, más ricos en experiencia, más sanos, más conscientes, más… algo.

 

Pero aquí es justamente donde se produce el descenso. Una cosa es la idea deseada que albergamos en nuestra cabeza, y que al ser deseada nos hace sentir bien. Pero otra muy distinta es someter a nuestro interior a tal cambio.

 

Nosotros deseamos y podemos cambiar, creando cosas magníficas y revolucionarias en nuestras vidas. Pero hay alguien en nuestro interior que NO QUIERE DICHO CAMBIO. De hecho se resistirá y hará todo lo posible para que no se produzca ningún cambio.

 

Esa parte de nuestro interior tiene un nombre…

 

Identidad.

 

O más bien “lo que nosotros creemos que es nuestra identidad”. La identidad no es más que un concepto mental. Es lo que muchos llamamos Ego. Son un montón de cualidades, definiciones y rasgos que albergamos en la cabeza sobre nosotros mismos. Pero no somos nosotros, sino lo que en algún momento decidimos que éramos nosotros. Nos hemos identificado con ese concepto de nuestra identidad sin serlo. Puede ser aquello a lo que nos dedicamos, nuestra profesión, nuestro trabajo, nuestro rol familiar, determinados rasgos de nuestra personalidad, de nuestra manera de relacionarnos, etc. Pero estas son cosas “que hacemos”. No somos nosotros.

 

Todos necesitamos una identidad para vivir. Si no nos encontraríamos muy perdidos, y es por eso que una crisis de identidad hace sufrir tanto. Pero identificarnos plenamente con “nuestra” identidad nos puede limitar sobremanera.

 

Como es en el caso de crear cosas nuevas en nuestra vida. Crear cualquiera de dichas cosas va a generar una modificación en nuestra identidad. Y eso es justo lo que nuestra identidad no quiere. Porque cree que si sigue igual siempre estará a salvo. Pero merece la pena ponerla a prueba.

 

Cuando yo decidí empezar este blog supuso una prueba de fuego para mi identidad. Porque yo me encontraba “más seguro” guardando mis ideas para mi intimidad y no exponiéndome públicamente. Eso generaba ciertas resistencias y ansiedades.

 

Cuando yo decidí embarcarme en el loco proyecto de hacer llegar unas canciones mías a Bunbury y más tarde hacerlo público, volví a poner a prueba mi identidad, porque derepente me mostraba como “músico” y como “loco” y como “osado”, aparte de abrir aun más mis intimidades. Y todo eso generaba una gran resistencia con mi identidad, que a su vez es la que ponía dichas etiquetas.

 

Cuando decidí hace años cargarme con una mochila y de una semana para otra irme a México yo sólo durante 3 semanas puse a prueba mi identidad. Tan a prueba que llegué a desarrollar durante algunas horas la fantasía de que moriría en aquel viaje. Era mi identidad resistiéndose a fuego. ¿Por qué? Porque en aquel viaje me las tendría que apañar yo solito, porque tenía que comportarme como un extrovertido siendo por lo habitual un introvertido, porque me adentraba en un país desconocido y porque nunca había ido tan lejos de mi casa. Entre otras cosas.

 

Estos son sólo algunos ejemplos, y según la identidad con la que se identifica cada uno, los vive de una u otra manera. Fíjate que, por ejemplo, en mi viaje a México, yo sólo me iba por 3 semanas y cómo me puse. En aquel viaje encontré gente que se iba meses o incluso años, viajando de país en país. Cada uno debe identificar sus propias resistencias y su manera de manifestarse.

 

El caso es que se produce el descenso en la U. Pero ese descenso es algo maravilloso. La vida no funciona de manera plana, sino que tiene muchos niveles de profundidad. Y para crear cualquier cosa tendrás que mancharte los zapatos. Tendrás que meterte en el fango.

 

Tienes que aceptar el caos. Es desde ese caos desde donde surge un nuevo orden y una nueva creación. Por eso muchos artistas pasan por estados muy caóticos cuando crean.

 

Lo mismo sucede con los procesos más personales, como enfermedades o crisis. Drogarte con medicinas puede ayudar a aliviar un poco a veces, pero no es la solución. Ya sea tu cuerpo o tu mente, lo que te están queriendo decir es que necesitas un cambio. Y para eso hay que levantar la alfombra. Hay que enfrentarse al caos. Sólo así conseguirás un orden mejor de las cosas, cuando sepas exactamente qué cosas hay debajo de la alfombra.

 

Lo maravilloso de ser creativo con tu vida es que integrarás mejor ese supuesto “lado oscuro” en tu vida y serás más completo. En realidad seguirás siendo el mismo. Yo soy el mismo que antes de ese viaje a Mexico y que el de antes de empezar el blog. La que se ha visto modificada es mi identidad, o mejor dicho, mi percepción de ella.

 

Al final del proceso comienza a salir el Sol. De nuevo la curva de la U asciende, y sales reforzado, con una nueva creación, una nueva experiencia, una nueva sabiduría. Posiblemente asciendas más que donde estabas antes.

 

Pero todo esto no es tan importante. La noche es tan interesante como el día, la parte baja de la U tan apasionante o más que la de arriba,… Todo es un proceso. Y una cosa sin la otra no tiene sentido. Lo que cambian son las intensidades y las dinámicas.

 

Porque lo único que quería mostrarte con este artículo es que hay un proceso predecible a grandes rasgos cuando “creas algo” en tu vida. Así estarás preparado si te rodea el caos. Y podrás comprenderte, posicionarte y redireccionarte. Muchas veces comenzamos un proyecto personal o un cambio en nuestra vida, y en cuanto entra el caos, cuando empezamos a descender por la U, pensamos que estamos haciendo algo mal y abandonamos. Es por ello que es importante conocer cómo suelen funcionar estos procesos. Para poder vivirlos con conocimiento de causa.

 

Feliz proceso creativo.

 

 

Si consideras útil esta información y este blog, te pido que eches un vistazo aquí por si quieres ayudarme a seguir desempeñando esta labor.

 
 
 

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6 responses to “Cómo Funcionan La Creatividad y El Cambio”

  1. Johana says:

    Hola Gonzalo,
    Vaya experiencia con la canción de Bunbury y tu viaje a México, realmente es extraordinario cuando uno no se queda en el miedo y hace caso a esa voz interior que constantemente nos dice que es lo mejor para nosotros. Gracias por tu compartir. Es un gusto leerte!!

  2. Ramon says:

    Una entrada muy interesante Gonzalo, como todas las que publicas.
    Sin duda, aunque opongamos resistencia, es la parte baja de la U la que hace que los procesos de cambio realmente lo sean.
    ¡Sigue así!
    Un saludo, Ramón

  3. Luciana says:

    Vaya que me he sentido muy identificada con este artículo. Cómo se resiste una parte nuestra al cambio! Lo vivo en mi actualidad, salir de la zona del confort es toda una odisea, por lo menos para mí. El ego insistiendo constantemente en recordarte quien eres, lo que has logrado y pretendes perderlo ¿cómo se te ocurre?
    Me gusta mucho la metáfora de la U, yo recién me encuentro en la bajada y te aseguro que muchas veces quiero dar marcha atrás. Y en esos momentos atino a pensar en el motivo por lo cual lo estoy haciendo y cómo quiero vivir mi vida. Sé que cuando logre lo que deseo voy a ser una persona mucho mejor por como va siendo el camino y los desafíos que sé tendré que sortear. Seguiré adelante!

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