Cuando Todo Se Reduce a Esto

 

Por Gonzalo Fuentes

 

“Pero Dios, en un sentido, no siempre se preocupa por el resultado. No por el resultado final. Y ello porque el resultado final está asegurado. Y esta es la segunda gran ilusión del ser humano: que el resultado de la vida es dudoso.”

Neal Donald Walsch, Conversaciones con Dios

 

Durante los últimos meses he estado experimentando en mi vida con una idea que había surgido con fuerza dentro de mí. Algo que me decía que de alguna manera TODOS mis problemas, o todo mi sufrimiento más bien, surgía de un mismo lugar. Todo se reducía a una simple cuestión. Y que solventando eso todo se volvía mucho más fácil y se abrían nuevos caminos dentro y fuera de mí, con mayor gozo y mayor posibilidad de que nuevas cosas sucedieran.

 

De alguna manera me doy cuenta que desde que entrara en un lugar muy oscuro de mí hace ya casi un año, el camino que se ha ido abriendo ante mí, y del que me siento agradecido profundamente, se ha sustentado prácticamente en esa sola idea. En esa idea que era la poción sanadora para todo mi sufrimiento.

 

Es muy sencillo.

 

Al final, todo problema, todo mal, se reduce a esto:

 

Todo se reduce a una falta de amor hacia ti de algún tipo.

 

Está claro, Gonzalo, si nos dan amor todo es mucho más fácil y llevadero. Ya. Pero en este caso no me estoy refiriendo al amor que te dan los demás, sino…

 

AL AMOR QUE TE DAS TÚ.

 

Y por tanto, al amor que te permites recibir.

 

Pero veamos, porque todo esto puede resultar muy abstracto, y necesitamos ser muy prácticos con todo porque hay mucho que hacer. De modo que,

 

¿cómo solucionamos la falta de amor hacia nosotros mismos?

 

En este camino de reconstrucción amorosa, me doy cuenta en primer lugar que hay un verbo en primer lugar, UNA ACCIÓN clara, que asoma la cabeza especialmente, aleteando sus brazos y llamando nuestra atención.

 

Esta acción predominante es la siguiente:

 

PERMITIR.

 

Hay algo hermoso dentro de este verbo y que no se encuentra tanto en otros. Aparte que en su interior hay mucho amor, me encanta el hecho que en el interior de este verbo y de esta acción encontramos una cualidad muy importante: CONFIANZA.

 

Cuando te permites hacer algo o no hacer algo, o decir algo, o sentir algo, estás lanzando con fuerza a la vida la siguiente señal: confío en ti, confío en que todo va a estar bien al final, confío que estoy a salvo en este proceso, confío en mí, confío en los demás, confío, confío, confío.

 

La confianza es nuestro aliado contra el miedo, con la cual nos permitimos, y con la cual nos damos, grandes dosis de amor a nosotros mismos, de nosotros a nosotros. De tú a ti.

 

Si vives tu vida desde el miedo, si ese es tu motor, vas a extraer de tu vida el amor hacia ti mismo. Porque no estás confiando en que la vida está de tu lado. Está claro que a todos nos suceden cosas, algunas muy dolorosas, que todos sentimos miedo (lo cual no significa operar desde él), pero no podemos dar a ninguna de esas cosas la última palabra. No podemos delimitar el propósito de nuestra existencia a esas cosas que nos suceden o sentimos como el miedo.

 

Vaya, quería ponerme práctico y estoy sonando a espiritual y profundo. Sí. Estoy sonando a espiritual y profundo. Y eso es tremendamente práctico. Porque si yo no hubiese PERMITIDO esa profundidad en mi vida, no sé dónde demonios podría encontrarme en este momento de mi vida un año después.

 

Volvamos a los puntos básicos de lo que estoy diciendo: Amarte a ti mism@ y Permitirte.

 

Este proceso de amarse a uno mismo es como ir pelando las capas de una cebolla. Al quitar una vuelve a aparecer otra capa, y luego otra, y otra, y otra. No es un camino lógico o recto, es un camino que requiere de tu intuición y de todo tu ser. Pero he aquí algunas ideas que te pueden ayudar a amarte cada día más y más.

 

Pregúntate,

 

¿a qué minúscula partícula puedo reducir una falta de amor hacia mi mism@?

 

¿cómo puedo permitirme más y más amor de mi hacia mi en mi vida?

 

Cuando te castigas por algo, ¿qué amor te estás permitiendo ahí?

 

Cuando te estás sobreexigiendo, ¿qué amor te estás permitiendo ahí?

 

Cuando te juzgas o te desprecias por algo, ¿qué amor te estás permitiendo ahí?

 

(Las respuestas a estas preguntas sólo las conoces tú. Nadie más puede responderlas por ti.)

 

Algunos ejemplos de falta de amor hacia uno mismo

 

Por último, os quiero dejar una lista de posibles manifestaciones de falta de amor hacia ti mism@. Para que tú mism@ reflexiones sobre el asunto.

 

Puede que exista una falta de amor hacia ti cuando…

 

No te comprendes por algo.

 

No te cuidas por algo.

 

No te permites recibir por algo.

 

No te permites dar por algo.

 

No pruebas algo nuevo por algo.

 

No te permites equivocar por algo.

 

No persigues tus sueños por algo.

 

No perseveras en lo que crees por algo.

 

Haces daño a otro por algo.

 

No das amor a otro por algo.

 

No eres generoso por algo.

 

No te perdonas por algo.

 

No perdonas a otr@ por algo.

 

No te permites una emoción por algo.

 

No buscas ayuda por algo.

 

No expresas lo que necesitas por algo.

 

No expresas lo que sientes por algo.

 

Te castigas por algo.

 

Te exiges por algo.

 

Te desprecias por algo.

 

No aceptas tus limitaciones pasajeras por algo.

 

Juzgas por algo.

 

No rompes una creencia por algo.

 

No te permites cuestionar cosas por algo.

 

No te permites “otras verdades” por algo.

 

No te permites ver tu grandeza y compartirla por algo.

 

No te responsabilizas de tu propio crecimiento y evolución por algo.

 

No quieres ver en ti ninguna de las cosas anteriores por algo.

 

No te permites DISFRUTAR de la vida por algo.

 

Debe ser muy importante ese algo

 

Y dejando esta puerta abierta para que el amor entre en tu vida y ocupe todos los rincones, voy terminando no sin recordarte esta pregunta tan importante:

 

¿a qué minúscula partícula puedes reducir una falta de amor hacia ti mism@?

 

Recuerda que puedes dejar tu comentario aquí abajo. Y que compartir esto puede servirle a otr@ también.

 

Un abrazo de amor.

 

Para Inma. Por señalar con una mirada luminosa un horizonte de amor hacia mí mismo.

 

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2 responses to “Cuando Todo Se Reduce a Esto”

  1. Patricia says:

    Yo también estoy intentando arrojar luz (amor) sobre mi oscuridad (miedo). Cada vez que voy a hacer una cosa y ‘algo’ me detiene, me paro a pensar que hace ese ‘algo’ ahí, y voy descubriendo viejas heridas del pasado, viejos recuerdos de un momento en el que sufrí, pero que no es el momento presente, y eso me condiciona para no hacer en el momento presente… Me doy cuenta de que ese ‘algo’ no tiene sentido en el ahora, y tengo que permitirme hacer. Es una labor ardua, ya que cada vez que logras no dejarte arrastrar por un ‘algo’, aparece otro. Pero poco a poco me doy cuenta de que cada vez aparecen menos ‘algo’, y cada vez me amo más a mi misma. Gracias por tu post, me anima a seguir arrojando luz sobre mi oscuridad.

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