Descubre tu Elemento (para vivir una vida con pasión)

 

Por Gonzalo Fuentes

 

“El mayor peligro para la mayoría de nosotros no es que nuestras aspiraciones sean muy altas y las desaprovechemos, sino que son demasiado humildes y las alcanzamos.”

Miguel Ángel

 

Es curioso como pese a los altos niveles de desempleo que existen en estos tiempos de crisis, más que nunca la gente busca y siente la llamada de hacer algo con su vida que le de sentido, realización y un propósito. Existe una inquietud en mucha gente de no sólo trabajar, sobrevivir y llenar la hucha, sino de sentir que están haciendo algo importante con sus vidas. Algo más que pasar por encima de tu propia vida. De hecho, si abres los ojos, ya existe todo un negocio en auge en torno a todo este tema.

 

Hace un par de meses vi un video llamado “Las Escuelas matan la Creatividad” de Sir Ken Robinson. Un video de menos de 20 minutos que te recomiendo encarecidamente que veas. Atraído por el trabajo de este hombre me he estado leyendo estas navidades un libro suyo llamado “El Elemento”. Y quería compartirlo aquí en El Día Después con todos vosotros. En este libro habla de temas que me apasionan: educación, aprendizaje, pasión,… pero sobre todo, hace una llamada y traza un camino para que encuentres tu Elemento (si es que no lo has encontrado ya).

 

Pero, ¿qué diablos es eso de “El Elemento”?

 

Qué es el Elemento

 

Según Ken Robinson “el Elemento es el punto de encuentro entre las aptitudes naturales y las inclinaciones personales. Es decir, donde coincide lo que se nos da bien hacer y lo que nos gusta y estamos dispuestos a hacer. ¿Vocación? Algo así… Pero él lo ajusta y precisa mejor a lo largo del libro. Además, según la RAE, la vocación sólo incluiría la segunda parte de la ecuación, la inclinación.

 

Creo que hay muy poca gente en el mundo que haya encontrado su Elemento, esté disfrutando de él en su vida, y menos aun que se esté ganando la vida con ello. Lo cual no significa que para todas esas personas no haya un Elemento esperándoles. Tiene que ver más con una cuestión de educación. Como bien dice Ken, la educación sigue aun en la era industrial y bajo los influjos del pensamiento ilustrado (salvo algunas excepciones). Es decir, educa para crear un eslabón más en la cadena de este sistema obsoleto y lo hace sólo por medio de la razón y la lógica (utilizando sólo medio cerebro y obviando al resto del cuerpo). Y como ya dije en mi artículo sobre educación, digo que este sistema está obsoleto porque ya no hay espacio ni para dichos eslabones. Ya no hay suficientes trabajos para dichas personas con sus títulos y sus estudios. ¿Porque va mal la economía? No. Porque el mundo está cambiando. Gracias a Dios. Y es por eso que la economía va mal. Y es por eso que no hay trabajo. Ya no sirve que seamos todos iguales cortados por unos pocos mismos patrones. Ya no podemos seguir siendo simples eslabones de cadenas. Necesitamos diferenciación, autenticidad, creatividad única y personal. Necesitamos encontrar nuestro Elemento.

 

Pero Gonzalo, no me queda claro todavía qué es eso de El Elemento. Obvio, hay tantos como personas en el mundo. Cuando hablamos del Elemento olvídate de patrones. Cada uno ha de encontrar el suyo. Lo mejor, es que desde la más tierna infancia te guíen y te escuchen para que lo encuentres, pero como en la mayoría no ha sido así, tenemos que encontrarlo a la edad que sea. Y nunca es tarde. De hecho, sólo en la medida en que los adultos encontremos esto en nuestras vidas podremos educar a nuestros hijos y nuestros alumnos en consonancia a lo aquí expuesto. Si no, serán educados con las proyecciones de nuestra propia insatisfacción vital.

 

Para Paul McCartney podía ser la música popular, la guitarra, el bajo, y su voz. Para Gillian Lynne el baile. Para Paul Samuelson las matemáticas. Para Einstein la física. Para Meg Ryan, la televisión y más tarde el cine. (Todos estos ejemplos hablan en el libro.) Pero no te dejes llevar por las apariencias, los estereotipos ni los patrones como antes he dicho. No caigamos en el mismo error. Como ya he dicho, cada uno tiene su propio Elemento. Y en algunos casos pueden ser varios. Hay gente que se gana la vida con ellos, pero hay otra que prefiere vivirlo en su tiempo libre. Hay que ser creativo para abordar este tema. A una persona le puede apasionar un deporte, pero no tener las aptitudes físicas o la edad. Pero quizás tenga talento observando y escribiendo, y puede vivir su Elemento en el periodismo deportivo. Hay que ser creativo al mirar tus aptitudes naturales y tus inclinaciones personales.

 

Una de los aspectos increíbles de estar en tu Elemento es que te hace entrar en lo que Ken denomina La Zona.

 

Entrando en La Zona

 

No todo es color de rosas cuando vives tu Elemento. Pero hay algo que ocurre cuando estás en él más a menudo que si no lo estás. Es que entras en La Zona. Cuando entras en La Zona el tiempo desaparece. Tu cuerpo y tu espíritu se funden en la actividad, con el Elemento. Y esto es profundamente gratificante. Porque por un momento pierdes dos de los grandes causantes del sufrimiento de la vida humana: el tiempo y tu identidad. Te fundes con el Todo, con el momento, con la actividad. Y lo haces de una manera consciente y activa (ver la televisión no es fundirse con nada, salvo tus plomos).

 

Y como ya he dicho, no hay un Elemento por persona, por lo cual puedes disponer de distintos portales para entrar en La Zona. Para unos puede ser escribir, correr, jugar al billar, tocar un instrumento, jugar y crear por medio de números, hablar en público, interpretar un personaje, meditar, patinar, generar ideas, etc, etc, etc. Por ejemplo, para mí, algunos de mis Elementos principales son escribir, tocar y cantar, meditar, determinados tipos de creación colectiva,… y aprender. Y los Elementos son como la vida, vivos y cambiantes.

 

Pero, ¿has de estar siempre sólo en tu Elemento? No, porque por el camino te puedes encontrar a…

 

Tu Tribu

 

Meg Ryan no pensaba dedicarse a la interpretación. Prefería escribir y pensaba que era lo que se le daba bien. De hecho hablar en público había sido un problema para ella durante su juventud. Pero se ganaba algún dinero en el mundo de la publicidad y tuvo la oportunidad de trabajar en una serie de televisión. Fue entonces cuando encontró a su tribu. Toda esa gente danzando a su alrededor: actores, maquilladores, directores, técnicos,… De repente se encontró en su salsa.

 

Y eso nos puede pasar a cualquiera de nosotros. Si lo buscamos. Y hay tantas tribus como elementos. Para algunos pueden ser personas vivas y cercanas, y para otros, escritores, artistas, pensadores o científicos que ni siquiera sigan vivos. Pero aprenden de ellos y se nutren de ellos. Aunque seguro que hay muchos vivos por ahí danzando para ti.

 

¿Una cuestión de suerte?

 

La suerte es un tema muy peliagudo. ¿La gente que ha encontrado su Elemento ha sido por suerte? Podría ser. Pero también podría ser que si no hubieran dado determinados pasos, seguido determinadas actitudes y asumiendo determinados riesgos, la suerte habría pasado a cierta distancia de ellos. Ken Robinson aboga porque hay que salir a buscar al Elemento, porque nunca es tarde y porque ofrezcamos un sistema educativo a los más pequeños en los que puedan encontrar su Elemento lo antes posible.

 

Y ya estamos tardando.

 

Si quieres profundizar en el tema, puedes conseguir el libro en papel o digital en el siguiente enlace:

 

El Elemento: Descubrir tu pasión lo cambia todo

 

Y de esta manera apoyas (aunque tú pagas el precio normal) con una pequeña comisión a este blog.

 

Ahora es tu turno. ¿Has encontrado ya tu Elemento? ¿Alguna pista de por dónde empezar a buscarlo? Puedes dejar tu comentario más abajo.

 

Que la suerte y tú os encontréis por el camino en este 2014.

 

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4 responses to “Descubre tu Elemento (para vivir una vida con pasión)”

  1. Carlos says:

    Me ha encantado el artículo, Gonzalo. Es un tema que a mi también me interesa mucho.

    Hace ya tiempo que vi el vídeo, y también me gustó. La verdad es que cuando te pones a pensar en todo esto, empiezan a cuadrar muchas cosas de las que han pasado a lo largo de tu vida.

    ¡No puedo hacer nada más que enfatizar el mensaje de tu artículo!

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