El Estado del Bienestar mató a La Felicidad

 

Por Gonzalo Fuentes

 

“La cosa más bella que podemos experimentar es lo misterioso. Es la fuente de toda verdad y ciencia. Aquel para quien esa emoción es ajena, aquel que ya no puede maravillarse y extasiarse ante el miedo, vale tanto como un muerto: sus ojos están cerrados…”

 “Hacer la misma cosa una y otra vez esperando resultados distintos es la definición de la locura y la estupidez.”

Albert Einstein

 

De alguna manera siento que el artículo de hoy es aun más especial que otros para mí. En realidad voy a tratar un tema que no es la primera vez que se habla de él, ni mucho menos. Pero es un asunto que considero crucial y básico para que se produzca cualquier avance, tanto a nivel individual como social. Y es por eso que necesito sacudírmelo y expresarlo lo mejor que pueda. Y quizás nos sirva un poco para espolear nuestras conciencias. Vamos allá.

 

Voy a partir de una premisa básica. Para que podamos lograr cualquier logro o cambio en nuestra vida hemos de abandonar nuestra zona de comodidad. Y repito y recalco, para que se produzca CUALQUIER logro o cambio. O lo que es lo mismo, para hacer cualquier cosa que merezca la pena con nuestra vida hemos de sentirnos incómodos.

 

Estamos adormecidos. A-C-O-M-O-D-A-D-O-S. Hemos caído en nuestra propia trampa. Discúlpame si no es tu caso, pero la inmensa mayoría de nosotros lo estamos. Hemos creado una sociedad, al menos la más supuestamente avanzada, en la que con lo mínimo ya es suficiente. Y estamos esperando que otros cambien esto por nosotros. Nos hemos convertido en víctimas de nuestro propio sistema. Vivir una vida en la que nuestra tranquilidad, comodidad y placeres instantáneos se convierten en toda la meta deseada. ¿Es eso todo lo que buscamos y esperamos de la vida? Nos hemos acostumbrado a vivir tan a lo pequeño, pensando tan en miniatura y tan a corto plazo que nos hemos convertido en seres pasivos, víctimas a merced de aquellos pocos a los que les otorgamos el papel de seres activos. Es decir, hemos aceptado el papel de seres acomodados, esperando que otros sean los que tomen las verdaderas decisiones.

 

Retomemos el tema de la comodidad. Las personas que hacen cosas significativas con sus vidas son aquellas que han creado una relación de tolerancia con un estado de incomodidad. Saben que si quieren dar pasos al frente y crear para ellos mismos y para los demás una realidad nueva han de dejar de sentirse cómodos, salirse de aquellos hábitos a los que están acostumbrados, remangarse los pantalones y meter los pies en el fango. No hay vuelta de hoja. Es el único camino posible. La otra opción es “esperar que las cosas cambien”, que suceda algún acontecimiento favorable y que otros tomen decisiones que nos favorezcan. “Vamos, confiemos en que los vientos y las mareas jueguen a favor nuestro”. Obviamente, en qué dirección sople el viento es importante, y en ocasiones crucial, pero sólo aquellos capitanes de barco que tengan su nave a punto, las cartas de navegación preparadas, y hayan navegado en todo tipo de aguas, tendrán un viaje exitoso. Si leíste el artículo con el que estrené este blog, en él hablaba de recuperar el protagonismo en nuestra vida, tomar las riendas y la responsabilidad, o si no permitir que otros lo hagan por nosotros y no lamentarnos después. Sinceramente, la vida es un regalo que a veces parece que no apreciamos lo suficiente, en el que podemos hacer cosas magníficas, donde las posibilidades son infinitas, donde los recursos en los tiempos que vivimos se han amplificado y siguen haciéndolo de manera asombrosa. Recuperemos el derecho de PENSAR A LO GRANDE. Pero para ello hemos de aceptar la incomodidad que eso conlleva.

 

Voy a enumerar algunos ejemplos de cosas que podemos hacer para ver que si queremos hacer cualquier cosa nueva y significativa con nuestra vida hemos de abandonar nuestra zona cómoda. Pero repito, el principio del que estamos hablando se aplica para cualquier logro o cambio. Sin distinción. Veamos algunos ejemplos sin importar su dimensión:

 

         Mejorar nuestra alimentación.

         Encontrar un trabajo mejor.

         Encontrar un trabajo.

         Hacer un viaje.

         Empezar a hacer deporte.

         Aprender una habilidad nueva.

         Tener más vida social y amigos.

         Tener una mascota.

         Ligar más.

         Enamorarse.

         Expresarnos artísticamente.

         Encontrar y vivir una vocación.

         Ganar más dinero.

         Cambiar cualquier hábito.

         Dejar de fumar.

         Tener más conocimientos.

         Reconciliarnos con emociones reprimidas y aprender a vivir con ellas.

         Aprender a expresarnos de manera diferente.

         Hacer cosas nuevas y volverse a ilusionar a edades más adultas.

         Aprender a aprovechar las oportunidades que brinda Internet.

         Estar en mayor contacto con la naturaleza.

         Ser más respetuoso con otros seres vivos.

         Aprender a decir que no.

         Aprender a decir que sí.

         Ampliar derechos y libertades individuales.

         Recuperar poderes de decisión a niveles sociales y políticos.

         Dejar de permitir abusos.

         Vivir experiencias nuevas.

         Vivir más.

         Ayudar más.

 

Y podría seguir y seguir y seguir. Pero todos estos cambios tienen lo mismo en común: requieren de iniciativa, de empezar a dar pasos y de acostumbrarse a la incomodidad que conlleva hacer algo distinto con nuestra vida. Si todos hiciésemos un poco de esto, o mejor aun, mucho, este mundo sería muy distinto a lo que es, y dejaríamos de victimizarnos, culpar a otros y ser meras marionetas esperando el próximo golpe de suerte.

 

Sé que no es fácil, que este mismo artículo en sí mismo es incómodo. (Por cierto, escribirlo también lo es.) Pero todo tiene un precio. Y no me refiero a un precio económico. Todo en esta vida tiene su luz y su sombra. Y si sólo estamos dispuestos a tener luz, tendremos una luz bien sombría y permitiremos que la noche más oscura se cierna sobre nosotros.

 

Cuando nombro en el título al estado del bienestar, no lo estoy censurando en su totalidad ni mucho menos. Creo que los avances en comodidad son grandes logros del ser humano. En algunos casos logros de magnitudes mayúsculas. Que por cierto fueron llevados a cabo por mujeres y hombres que supieron vivir con su propia incomodidad para lograrlo. Cuando digo que el estado del bienestar mató a la felicidad, me estoy refiriendo a que cubrir las comodidades básicas no se puede convertir en lo mínimo que exijamos y lo máximo a lo que aspiremos. Y no me estoy refiriendo a que también tengamos de vez en cuando unas vacaciones lustrosas (¡eso también!). Estoy señalando que hemos de dar mayor significación a nuestras vidas ampliando los límites de lo que somos capaces de hacer, de lograr y de cambiar. De hecho estamos de alguna manera permitiendo que nos desvivamos en el mal sentido para cubrir única y exclusivamente esas comodidades mínimas. Salgamos de nuestro ombligismo acomodaticio. Estoy hablando de cambiar el modelo de pensamiento.


Pensemos a lo grande y empecemos por pasos pequeños. Ese es un buen método.

 

Si eres lector habitual de mi blog o estás suscrito, GRACIAS, por supuesto. Hasta ahora he hecho algunas propuestas tampoco muy complicadas (ni tampoco muy fáciles, lo sé), que si han resonado dentro de ti de alguna manera, espero que hayas dado pasos hacia esa incomodidad que supone abordarlas. Si no lo has hecho, espero que lo hagas. Y sobre todo, que busques las tuyas propias, que te expreses como ser humano único que eres. En ningún momento pretendo sentar cátedra. Nada más lejos de la realidad. De hecho soy un cuestionador nato para bien y para mal, y el cuestionamiento está en la esencia misma de El Día Después.

 

Hay muchas razones por las que empecé este blog, y aparte de las meramente egoístas, que por supuesto las hay, algunas otras son: darte una nueva visión sobre algunos aspectos, alentarte, motivarte, ofrecerte herramientas y recursos que considero útiles para llevar a cabo lo que aquí expongo, hacerte reflexionar, pensar, PENSAR A LO GRANDE, pero sobre todo, ayudarte de la mejor manera que pueda a que vivas al máximo TU VIDA. Y eso es lo que espero seguir haciendo cada vez mejor.

 

La próxima vez que te sientas incómodo o perdido en tu vida pregúntate: ¿este estado que siento se debe a que he dado pasos a lo desconocido para lograr cosas nuevas y cambiar cosas que quiero cambiar? Si la respuesta es afirmativa, te puedes sentir BIEN, vas por el buen camino, enhorabuena. Si la respuesta es negativa, respira hondo, arremángate, ¡y sumérgete en la incomodidad!

 

Mucha suerte en tu camino. Si quieres, deja tu comentario y ayudaré en lo que pueda. (Si no los ves pincha aquí y baja al final de esa página.)

 

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4 responses to “El Estado del Bienestar mató a La Felicidad”

  1. Alfvareick says:

    Ok Ok… Ahora todo me cuadra y lo comprendo (Qué cómodo 😉 El acomodarse, la pasividad, el conformismo, el silencio, el mínimo esfuerzo… Son características de la sociedad que hemos recibido, conservamos y esperemos vayamos cambiando.

    También es cierto, que cada vez el mundo se hace más hostil e incómodo. Llegará un momento en que sí o sí, esa búsqueda deberá llevarse a cabo para sobrevivir. Y como ya te dije, de unos años para acá, no considero que seamos durmientes. Nos hemos despertado de un largo sueño, y vamos quitándonos el sopor. Estamos adormecidos.

    Muy bueno Gonzalo!

  2. Bartok says:

    ¡Gran artículo!¡Gracias por incomodarme!

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