El Olvidado Arte de Servir (y La Solución a muchos de los problemas)

 

Por Gonzalo Fuentes

 

“Soy Uno con el Todo, lo cual también me incluye a mí.”

 

En menos de un año he experimentado un cambio de paradigma profundo. Seguramente se estuviese gestando tiempo atrás, pero ha sido en este año cuando más se ha materializado. Y créeme, antes veía complicado que pudiera producirse (supongo que por eso es un cambio de paradigma).

 

Este cambio de enfoque y actitud en mi vida en general ha pasado del “querer demostrar lo que soy capaz de hacer” al “qué puedo hacer para ayudar a los demás y ofrecer algo de valor”. Y te aseguro que esto cambia el juego por completo. En la primera mentalidad, el centro es uno mismo, en la segunda, el centro se expande a los demás.

 

De hecho este pequeño cambio lo puedes ir practicando por simple gusto e ir dando una nueva dirección a tu vida, o cuando simplemente quieras salir del atolladero o de un bloqueo. Es una buena práctica. Si te encuentras en algún momento bajo de ánimo, o sin saber muy bien qué hacer, cuál puede ser tu siguiente paso, simplemente ayuda a alguien. Eso cambiará tu enfoque. Pregúntate, ¿qué puedo hacer para ayudar a alguien? Si cambias el enfoque, cambiarás el resultado, y encima no saldrás solo tú beneficiado.

 

El Olvidado Arte de Servir

 

Reconozco que no hace mucho tiempo la palabra servir me chirriaba. Hay palabras que se cargan con el tiempo y aparecen en nuestras mentes dibujadas y coloreadas de una manera que bien poco tiene que ver con su verdadero significado. Y la de servir para mí era una de ellas. Creo que veía en ella algo de sentimiento de inferioridad con respecto “al que se sirve”, casi de esclavitud y de hincar la rodilla. Y está claro que ese no es el tipo de servicio al que aquí me refiero.

 

(Pequeño aparte: Prueba a redescubrir palabras en tu vocabulario. Vacíalas de su carga negativa y dótalas de un nuevo significado más útil para ti.)

 

Es en parte por eso que me refiero al arte de servir como un arte olvidado, o en su defecto, deformado. Porque servir a alguien no ha de suponer estar en un plano de inferioridad. No ha de ser una forma de esclavitud. Hay que sacudirse de encima mucho peso histórico. Para mí ahora servir es un acto de ofrecer algo de valor a alguien para ayudarle a conseguir lo que quiere, desde un plano de igual a igual y de respeto mutuo. Y cuando se da algo a cambio por esa ayuda, es un trato o intercambio o trueque. Y cuando eso se hace repetidas veces se puede decir que es un negocio.

 

Pero el objetivo ¿cuál es? Servir. Ayudar.

 

Creo que siempre ha habido gente que no ha perdido de vista esa actitud de servicio y cada vez la veo reflorecer más en determinados ámbitos del mundo, pero sigue siendo un arte que considero amplia y masivamente olvidado. Se ha suplantado el servir por el usar. Pienso por ejemplo en la mayoría de grandes corporaciones. ¿Están pensando en servir o en usar? ¿Qué valoran más, ofrecer algo de valor o conseguir lo más posible (vamos, dinero)? ¿Se sirve honradamente a la necesidad de alguien o se explota la necesidad de dicha persona? O por ejemplo, la relación empleador-empleado. ¿Se sirven unos a otros? ¿O se explotan unos a otros? ¿Se da lo mejor de uno mismo, una actitud positiva y una excelencia en pos del éxito de la empresa y del proyecto “del otro”? ¿Se da a cambio un buen ambiente, un buen liderazgo, un aprendizaje, la posibilidad de llevar una vida mejor y de crecer y desprender las alas en el momento adecuado? Creo sólidamente, concienzudamente, enérgicamente y todo lo mente que se me ocurra que puedes hacer algo por propio interés que no tenga que ir en detrimento de otro. De hecho diría, que puedes hacer algo por el interés ajeno beneficiando tu propio interés. Parece que hemos olvidado que somos el otro, sólo que en una piel distinta. ¡Servir!

 

Esta actitud de servicio es la que pienso que debe impregnar cualquier proyecto o empresa que quieras construir o hacer crecer. Estas son algunas buenas preguntas que puedes hacerte si tienes tu propio proyecto o si estás pensando en comenzar uno: ¿Va a servir esto a alguien? ¿Va a ofrecer algo de valor? ¿Va a ayudar a cambiar positivamente vidas? ¿A conseguir lo que quieren? ¿Va a hacer la vida de las personas a las que sirves más efectiva, más productiva, más feliz?

 

Y en cuanto a satisfacer las necesidades de uno mismo, empezar por quererse a uno mismo, el amor propio y todo eso, es una filosofía que sí, comparto plenamente. Hay que quererse a uno mismo con locura. Y si no te quieres, difícilmente querrás a los demás. Pero cuidado. La vida no es unidireccional. Y más si esa dirección va exclusivamente hacia tu ombligo. Aquí estamos todos conectados, nos guste o no. Y todos formamos parte de ese todo. Así que mejor pensar en un ombligo mucho mayor, un ombligo de proporciones gigantescas.

 

Para esto creo y me interesa mucho la intersección que se genera entre “lo que a ti te gusta hacer” y “lo que los demás necesitan”. O “lo que a ti te apasiona” y “lo que a los demás les importa”. Son dos aspectos a equilibrar, ambos de suma importancia. Aun así, también creo que hay gente que disfruta tanto y le llena tanto simplemente ayudar a los demás, que con eso tienen suficiente.

 

Pero, en definitiva, es un cambio de pensamiento, de perspectiva. Una lente distinta con la que ver el mundo. Si tú ya la llevas puesta, enhorabuena. Si no es así, créeme, es posible cambiarla. Y ampliamente satisfactorio. Yo hace muy poquito llevaba otra, y aun sigo ajustando esta nueva, pero me siento mucho más realizado ahora. Y también te digo que cuando llevas una es bastante dificil creer que llegará un momento que llevarás una de mayor graduación. Porque hasta que no te la pones es difícil verlo. Pero si la buscas y persigues activamente, dando un pasito detrás de otro, la acabarás encontrando. Yo me muero de ganas de conocer cuáles serán las siguientes…

 

La plenitud y la realización en esta vida no es una cuestión de ombligos o dinero. Eso viene después. Y sólo si es necesario. De acuerdo, vivimos en un sistema en el que el dinero es la moneda de cambio (buena redundancia, aunque también existen otras monedas de cambio). Pero si te colocas en esa situación de servicio, de querer A-Y-U-D-A-R (nada de hincar rodillas), es cuando estás en situación de pedir dinero o lo que sea a cambio. Yo te estoy sirviendo, tú me sirves a mí. Es un trato ganar-ganar.

 

Como ya dije en otro artículo, creo que para vivir la vida plenamente, hay que (re)conectarse a los demás. Y servir desde el mismo plano de respeto y ayuda es una manera de realizar dicha conexión.

 

Si de alguna manera resuenan las palabras del artículo de hoy en ti y especialmente si quieres encontrar y vivir esa intersección entre pasión y servicio, me voy a permitir hacerte un par de recomendaciones.

 

Por un lado, el libro “100E Startup” de Chris Guillebeau, una guía completísima para crear un micronegocio con tan sólo 100 euros o menos a partir de algo que sabes hacer o te apasiona. Si te interesa el tema, totalmente recomendado. Lo puedes encontrar en versión papel o en versión kindle.

 

También te recomiendo encarecidamente el curso Live Off Your Passion de Scott Dinsmore. Scott está haciendo una labor increíble y masiva de ayudar a miles de personas a encontrar y hacer un trabajo que les apasione. Cree realmente que eso puede cambiar el mundo. Yo también lo creo. Y lograrlo es un proceso apasionante de autoconocimiento y de servicio. Y de eso va este curso que ganó el premio al mejor producto de desarrollo personal del 2011. Estoy seguro que hacerlo es una de esas decisiones que pueden cambiar el rumbo de tu vida. Puedes encontrarlo pinchando aquí.

 

El primero de ellos acabo de descubrir que ya está en español (lo sé, por fin Gonzalo se decide a recomendar algo en español…). El curso está sólo en inglés, pero ¡que eso no te pare!, yo en su momento decidí que así era la manera más divertida y apasionante de aprender un idioma.

 

Os he incluido para los dos un enlace de afiliación. Eso significa que si compras a través de mis enlaces yo me llevo una comisión. Pero siempre con el mismo precio. Tú ganas-yo gano. ¿Trato?

 

Para terminar, quiero comentaros algo que he estado pensando últimamente. Aquí en El Día Después me meto en muchas veredas. Siempre os intento ofrecer la mejor información posible. Y os puedo asegurar que soy muy exigente conmigo mismo al respecto. Pero quiero dejar algo claro. Yo no creo en verdades. Ni siquiera me interesan. Y este lugar no lo he construido para levantar verdades al altar del conocimiento ni nada por el estilo. Yo lo cuestiono todo, incluyéndome a mí y a lo que creo. Eso no quita que también he descubierto por el camino nuevas ideas, perspectivas, herramientas y estrategias que me han ido ayudando considerablemente a sentirme bastante mejor en mi propia piel y en el mundo. Lo que aquí os ofrezco prefiero llamarlo “mapas”. Mapas para surcar nuevos caminos. Pero un mapa jamás será el territorio. Los mapas son sólo referencias, guías. Aunque resultan extremadamente útiles. A veces una cuestión de vida o muerte. Aunque vaya a exprimir hasta la última gota para que esos mapas sean de la mayor calidad y precisión posibles, no esperéis Verdades. Yo no las espero. Esperar herramientas, para la vida. Y tu vida es lo único que importa. Ese es el verdadero territorio.

 

Dicho esto, os dejo con la idea de preguntaros cada vez que os sintáis un poco perdidos en el camino: ¿qué puedo hacer para ayudar a alguien? Y ayudarlo. Hazlo por ti.

 

Y recuerda también que si te interesa unir pasión, trabajo y servicio, los dos productos que te he comentado más arriba son altamente recomendables. Y en esta vida hay que dar PASOS para conseguir RESULTADOS.

 

¿Cómo sirves tú o cuál es tú plan para servir a los demás? Compártelo con nosotros en los comentarios.

 

A tu servicio.

 

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2 responses to “El Olvidado Arte de Servir (y La Solución a muchos de los problemas)”

  1. Monica says:

    Me encanta!! 😉

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