Cómo Evitar El Desastre (El Origen de las Revoluciones)

 

Por Gonzalo Fuentes

 

“Los adultos ocultan sus conductas. Piensan que los jóvenes no pueden ver. Sin embargo, los jóvenes ven todo. Nada está oculto para ellos. Ven la hipocresía y tratan desesperadamente de cambiarla. No obstante, una vez que trataron y fallaron, no les queda más opción que imitarla. En eso están equivocados, pero nunca se les enseñó a actuar de forma diferente. No se les permitió analizar críticamente lo que hicieron sus mayores, sólo se les permitió memorizarlo.

Lo que memorizas, lo conmemoras.”

Neal Donald Walsch, “Conversaciones con Dios Vol. 2”

 

Que este planeta sigue sendas peligrosas y de altísimo riesgo creo que es una obviedad objetiva. La falta de conciencia sobre los actos y las responsabilidades individuales y grupales están llevando a lo que puede ser un auténtico desastre. Destrucción de la naturaleza, gobiernos corruptos, naciones egoístas, desigualdades abismales, valores deshumanizados, intereses industriales, aferramiento al poder y al dinero, manipulación mediática, crisis educacional, sexualidad insana, desconfianza, miedo… ¿Cito algo más? Podría…

 

¿Es algo de esto nuevo? No. Nada de lo que he citado es nuevo. La diferencia estriba en que ahora los medios de los que disponemos como sociedades son de mayor riesgo en comparación con épocas anteriores. A muchos niveles. Basta con apretar un botón y comienzas una guerra. Basta con apretar un botón y destruyes una ciudad entera. Basta con apretar un botón y la gente entra en pánico. Basta con seguir apretando botones y nos quedamos sin tierras fértiles ni recursos naturales. Basta con apretar un botón y generas un estado mediático.

 

Los males son los mismos, pero el impacto potencial es completamente diferente. Los trabajadores del campo de épocas hortícolas o recolectoras ancestrales obviamente tenían un impacto sobre la naturaleza, pero ahora el impacto que tiene la producción masiva y el uso de químicos sobre la tierra es mil veces mayor.

 

Así están las cosas y no suena bien. Ahora bien, dejémonos de existencialismos derrotistas (así es el ser humano… , yo no puedo cambiar esas cosas… , es que con estos gobernantes… ) y hagámos una cosa:

 

Asumamos responsabilidades.

 

Este es nuestro planeta y esta es nuestra creación colectiva. Esto lo creamos entre todos. No unos pocos.

 

Todos.

 

De modo que, ¿qué parte creas tú?

 

En tu día a día. En tu mente. En tus acciones.

 

En lo que das. En lo que recibes. En lo que dices. En lo que callas. En lo que haces. En lo que te permites hacer.

 

Ese es el trabajo principal que le diría a cualquiera que me pregunte cuál creo que es la solución para los problemas de este mundo:

 

Trabaja y desarrolla tu conciencia. Y actúa en consecuencia.

 

El egoísmo insano matará al mundo. Al egoísta incluído. ¿En qué momento decidimos mirarnos tanto el ombligo?

 

¡Sálvese quien pueda! ¡Que gane el mejor! Trabaja duro, atesora, mantén tu nivel de vida… Trabaja duro, atesora, mantén tu nivel de vida…

 

¿Y a dónde conduce esto? Pues a que la gente se amargue. Unos porque se ven incapaces de seguir el ritmo de un paradigma tan desevolucionado. Otros, porque lo siguen pero les chupa la energía. Otros, porque con sus riquezas compran sustitutos de la felicidad. Al final es vivir POR vivir. Y cuando puedas escápate en el alcohol, convulsiones varias o las vacaciones de turno. Que no pasa nada que el mundo se esté derrumbando.

 

¿Pero por qué esa amargura y esa apatía? Muy sencillo. Porque no nos gusta esta forma de vivir. Porque va en contra de nuestra naturaleza. Y cuando vas en contra de tu naturaleza, la pasión se apaga. Pero la pasión ES la que cambia el mundo y la que te hace feliz. La pasión es el amor en acción. El amor a tu prójimo, el amor a un trabajo, el amor a compartir, el amor a un propósito, el amor a nuestra naturaleza y a la naturaleza que nos rodea… Amor y pasión. Apagados. ¿Por qué? Porque hay que seguir con el guión

 

Pero por mucho que nos empeñemos y nos negemos a despertar a la realidad de que no-hay-ningún-guión, por mucho que prefiramos vivir en nuestra apatía y con nuestros sustitutos de la felicidad…

 

 …esto no va a seguir así siempre.

 

O se acelera el final o surge algún nuevo hito en dicho guión inexistente. Cuando intoxicas de constante a tu cuerpo y no lo cuidas, sus intentos de sanación son más virulentos.

 

Es por eso que surgen las revoluciones. ¡Esos que intentan destruir el sistema! ¡Esos que quieren acabar con todo lo que tanto sudor nos ha costado!! ¡Esos descerebrados!! Justamente ESOS que no sólo no intentan destruir el sistema, sino SALVARLO de su destrucción. ESOS que no sólo no desprecian tu sudor, sino que usan su propio sudor para construir un mundo más feliz, más justo para tod@s, y menos sudoroso. ¿En qué parte del guión perdimos la perspectiva de las cosas?

 

Ahora bien, no estoy aquí para hacer apología de las revoluciones. Las revoluciones son sanaciones virulentas. Estoy aquí sentado escribiendo para prevenirlas. Porque no son soluciones mantenibles en el tiempo, sino golpes de timón fuertes y violentos. Pero las revoluciones son opciones más que previsibles para quien tenga un par de ojos. Hay que usarlos más a menudo…

 

Tenemos miedo a las revoluciones, porque a nadie le gusta el caos ni la posibilidad de violencia. Pero lo que aun más teme la gente es cambiar sus formas de vida y salir de sus zonas de confort. Eso sí que da pereza. Pues siento comunicarte que va a haber revoluciones. Las ha ha habido, las hay, y las habrá. A nivel individual, a nivel social y a nivel planetario. Quien tenga ojos para ver, que vea.

 

¿Que no quieres revoluciones? Entonces, asume el cambio. Desarrolla tu conciencia y ve con claridad lo que no funciona, y trabaja por un mundo mejor. Enciende tu pasión.

 

Fíjate en una cosa. ¿Quiénes son los que más nutren las filas de las revoluciones? Piensa en el 68, en el movimiento antiguerra de Vietnam, en la primavera árabe, en el 15-M, en las protestas de Hong Kong, en las de Tiananamén del 89…

 

¿Quiénes son en su mayoría?

 

Gente JOVEN.

 

No exclusivamente.  Pero en su mayoría lo son. ¿Por qué? Por una sencilla razón. Porque no entienden el mundo que ven a su alrededor y quieren cambiarlo. No entienden que se hagan tan mal las cosas. Porque están menos vendidos a un sistema y a un guión absurdo y deshumanizado. Porque están más en contacto con su propia naturaleza.

 

Pero NO, tenemos miedo de que estos jóvenes acaben con toda “nuestra gran creación”. Y aunque parte de ese miedo puede ser útil, en primer lugar hay que ver algo muy sencillo. No quieren acabar ni quieren destruir. Quieren salvar. Quieren crear un mundo m-á-s  f-e-l-i-z  y  m-á-s   j-u-s-t-o. Y lo intentan hacer de la mejor manera que saben. Pero es que lo más curioso de todo esto es que los jóvenes “revolucionarios” no existen y actúan de unas determinadas maneras a pesar nuestro, sino…

 

…a causa nuestra.

 

Somos nosotros los que creamos la juventud, somos nosotros los que la ejemplarizamos, los que la educamos. ¿Podemos dejar de tirar balones fuera y reconocer que los resultados que obtenemos en este mundo surgen de nuestras propias decisiones? ¿Podemos asumir la responsabilidad de una vez por todas? ESO es desarrollar la conciencia. Darse cuenta de lo que uno hace y de los resultados que genera:

 

pensamiento + emoción + acción + resultados = EXPERIENCIA

 

Eso se llama creación individual y eso se llama creación colectiva.

 

A mí no me preocupa que los jóvenes quieran cambiar el mundo. A mí me preocupa que los jóvenes beban para olvidar, se droguen, sean violentos, no se respeten, no tengan criterio y se aborreguen para engrosar las filas de un mundo aborregado. Eso es lo que me preocupa, y ESO, amig@ mía, es también responsabilidad y creación nuestra.

 

Ellos hacen lo que ven, no lo que les dices. Si ven violencia en el mundo para imponerse, usan la violencia. Si ven falta de respeto al sexo opuesto, así se tratarán. Si ven que otros alargan la mano para coger lo que no es suyo, así robarán. Si ven que los adultos beben para olvidar y divertirse, así harán. Si ven falta de criterio, perderán todo criterio. Si ven borregos, día tras día, desde la más tierna infancia, sentirán que tienen que ser borregos para ser aceptados en esta sociedad.

 

Dicho esto, y no estoy atacando a nadie, pero es que hay que mover un poco la energía, vamos a entrar en cuestiones un poco más prácticas. Aunque creo que en todo lo que ya he dicho hay mucha práctica si se quiere ver.

 

Hay unas ideas que me han venido de unas lecturas que insistentemente recomiendo (“Conversaciones con Dios”
de Neale Donald Walsch) y que tienen que ver con cómo educamos a los más jóvenes. Y esto vale para madres, padres, profesores, maestros, catedráticos y ciudadanos de todo tipo.

 

Pero insisto, si me preguntas qué es lo más práctico que recomiendo ante todo esto, esto sería desarrollar tu conciencia. Asumir la responsabilidad de tu creación vital. De tus pensamientos, de tus emociones, de tus actos. Porque todo eso impacta, lo quieras o no, en nuestras creaciones colectivas. Asume, bucea, investiga, mira en tu interior, observa, sana.

 

Sigamos con la educación. ¿Por qué los jóvenes actúan así y los podemos llegar a ver como un peligro o incluso como un enemigo?

 

Muy sencillo: Porque no se les escucha.

 

¿Y por qué no se les escucha?

 

Muy sencillo: Porque no se les deja pensar.

 

No se les deja pensar ni se les enseña a pensar. Sino que más bien se les dice QUÉ pensar. Y encima se les obliga a pensar exactamente aquello que ha creado este mundo tan problemático. “Yo como adulto te voy a enseñar lo que es lo correcto y lo incorrecto, hij@ mío, te voy a enseñar como crear un mundo lleno de problemas de alto riesgo.”

 

De modo que lo más conveniente sería enseñarles CÓMO pensar y permitirles ejercer el derecho de PENSAR EN VOZ ALTA y en PLENA LIBERTAD. Entonces, es ahí cuando estamos en disposición de poder escucharlos.

 

Pero al contrario de eso, hemos creado un sistema educacional (familias, escuelas, gobiernos) de imposición. Te impongo LO QUE HAS DE APRENDER. “¿Sabes la respuesta correcta o no la sabes? Por que eso es lo único que me interesa.”

 

¿Pero habrá que educarles Gonzalo? ¿Estás loco? ¿Tu quieres la anarquía?

 

Muéstrales.

 

Muéstrales. No les impongas. Muéstrales:

 

  1. Las posibilidades. Las matemáticas, las ciencias, las artes, las artesanías, las mecánicas, la filosofía, la naturaleza del cuerpo, la sexualidad, la espiritualidad…
  2. Los HECHOS de la historia. Pero bajo todos los puntos de vista. La historia no es política. La historia es historia.

 

De acuerdo. Ya les has mostrado. Ahora déjales que opinen. Escúchales.

 

En cuanto al punto 1 escúchales qué caminos les llaman más. Por dónde quieren crecer. Qué les llama la curiosidad, la atención. Dónde se sienten más cómodos. Qué les gusta. Qué no les gusta. Dónde se sienten felices. Qué procesos les hace olvidarse del tiempo. Tú ya les has mostrado las opciones, las posibilidades. Ahora permite que decidan y que recorran. Tienen el derecho a recorrerlo. Tienen el derecho a equivocarse, a rehacer y rectificar caminos. O incluso ampliarlos,  porque basamos muchos caminos en puros convencionalismos. Les ahorrarás tiempo. Les ahorrarás disgustos. Les harás responsables de sus propias vidas. Y nos ahorrarás disgutos a tod@s.

 

En cuanto al punto 2 tienen el derecho de escuchar todos los puntos de vista, versiones e interpretaciones de nuestra historia, de la actual y de la pasada, de la cercana y de la lejana. No la versión de la familia, del profesor, del gobierno de turno, o de la escuela. Sino el mayor número de versiones posibles. Hechos. La historia no se aprende para aprender fechas, sino HECHOS. La historia está para corregirla. Si tú les enseñas tu versión de la historia o la versión de quién sea, ellos van a repetirla. Necesitan tener su propio criterio. Necesitan pensar por sí mismos y expresar cómo harían ellos las cosas en dichas situaciones. Cuestionar los actos de sus antecesores, decir su opinión en voz alta y expresar CÓMO LO HARÍAN ELLOS. Y tienen derecho absoluto a pensar, decidir y opinar sobre TODOS y cada uno de los temas y asuntos. Historia, política, religión, sexualidad, ciencia, filosofía, matemática, arte, naturaleza… Tienen derecho a encontrar SU PROPIA VOZ y a expresarla.

 

No tu voz, ni la de su padre, madre o hermano. Tampoco la voz del profesor ni la del telediario. No la voz del consejero de educación ni la del historiador agapito. Ni la de Platón ni la de Cristo. SU VOZ. Tiene derecho a encontrarla, a cuestionar y a tener su propio criterio. No a seguir pasando una herencia generación tras generación.

 

¡Pero entonces, no tendrán valores, Gonzalo! Sí los tendrán. Los encontrarán por sí mismos. Saldrán de su propia naturaleza y de su propia experiencia. Desconfiamos mucho de nuestra propia naturaleza como si fuera mala, cuando justo lo que nos hace malos es el miedo a ser malos, el miedo a fallar en lo que en su día nos dijeron que era correcto o incorrecto.

 

Es por esto que necesitan tener su propio criterio. Pero PROPIO de verdad, no una réplica de otro que ya han visto. Por una sencilla razón. Llegará un momento en que ellos tomen las decisiones. En que ellos sean los adultos. Y tendrán que tener la libertad de poder hacer las cosas como ellos crean conveniente. No de la misma forma que los anteriores por medio de la imposición (y de una ejemplificación probablemente opuesta a lo que se les impuso), porque eso llevará exactamente a los mismos errores que he enumerado al principio. Pero en un grado más elevado de desarrollo y riesgo. Si no tienen su propio criterio, si no disponen de un pensamiento crítico, de ojos para ver, repetirán los mismos errores. Seguirán con el guión.

 

Basta de imponer lo que ha de pensar y sentir la gente. Es la gente la que ha de pensar, sentir y descubrir por sí misma. Porque de la libertad de pensamiento surge la verdadera sabiduría, que no es otra cosa que conocimiento aplicado, conocimiento pragmático que configura el mundo. La imposición impide a la sabiduría aflorar. Impón a tus discos duros, a tus pendrives, pero no a seres humanos. Son tus herman@s y crean el mundo contigo.

 

Los jóvenes son sabia nueva. Se encuentran en un estado más fresco y menos corrompido. Si desde el principio les impones, impondrán. Si les armas jaleo, armarán jaleo. Se manifestarán.  Ocuparán las calles. Serán en ocasiones violentos copiando a sus adultos. Surgirán soluciones violentas a un mundo ya demasiado violento.

 

Y todo por no escuchar.

 

El mundo necesita muchos cambios. Urgentemente. Quien tenga ojos para ver que vea.

 

Empieza por tu conciencia.

 

Contribuye a la conversación dejando un comentario aquí abajo. Comparte con tus amig@s, con alguien que lo necesite. Gracias. O suscríbete gratis abajo para recibir todos los artículos.

 

Beijing, China, 1989. Protestas de las Plazas de Tiananmen. (Esta imagen es cortesía del mísmisimo Jeff Widener, autor de la misma.)

 

¡Únete al Cambio! Introduce aquí abajo tu correo electrónico y recibirás gratis todos los artículos que vaya publicando:



Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *