El Principio Esencial En Todo Cambio

 

Por Gonzalo Fuentes

 

Desde hace aproximadamente cinco años he aplicado concienzudamente un principio a mi vida. Y creo que puedo afirmar que ha sido uno de los más grandes aciertos que he tenido.

 

Este principio, que puede ser tomado como una actitud ante la vida, es una de las herramientas que más lejos me ha llevado, sobre todo a un nivel de profundización, sanación, autoconocimiento y bienestar interior. Puedes llegar muy lejos aplicando sólo este enfoque.

 

Cuando hablo de “principio esencial en todo cambio” hablo muy en serio. Pero, ¿a qué me refiero con cambio? En la vida hay cosas que deseamos cambiar, hay cosas que cambian por sí solas, hay cosas que cambiamos, y hay cosas que por mucho que parece que queremos nunca logramos cambiar. Muchas veces pienso si hablar mucho de cambio en este blog puede ser algo bueno. Al fin y al cabo, todos tenemos miedo al cambio. Incluso cuando la situación presente no es muy buena. Es algo, que aun reconocido o no, nos asusta. Porque es mucho más “cómodo” andar en el terreno ya conocido (terreno que por cierto antes no nos era conocido). Es por eso que el concepto de “cambio” pienso a veces que puede generar rechazo entre los lectores. Pero creo que era un dicho budista el que decía que en esta vida lo único que no cambia es el cambio.

 

Así que de alguna manera tenemos que lidiar con ello. Unas veces porque lo buscamos, otras porque nos viene, y otras es una combinación de ambas. Esa es la razón por la que hoy os quiero hablar de este principio tan importante. Una herramienta que puedes llevar contigo hasta el fin de tus días. Muy sencilla, pero muy potente si se lleva hasta sus últimas consecuencias.

 

Este principio se podría formular de la siguiente manera:

 

“Acepta que todo lo que te sucede está bien.”

 

¿Sencillo verdad? Aceptar. Simplemente aceptar. ¡PERO OJO!, quiero darte algunos avisos antes de que saltes a otro lugar porque te esperabas algo más grandilocuente. No lo subestimes por ser sencillo. Y no pienses que lo sabes todo sobre él. De hecho, desde que yo lo aplicara conscientemente una y otra vez en mi vida, no ha sido sino un gran maestro para mí. Enseñándome cada vez algo nuevo, revelador y más profundo que impactaba en todos los aspectos de mi vida.

 

Permítete aceptar que todo lo que te sucede está bien. ¿Qué es lo que realmente quiere decir esto? ¿Significa convertirse en un ser conformista? ¿Significa estar super “happy happy” feliz todo el tiempo? ¿Qué es aceptar que todo lo que te sucede está bien? Y de hecho, ¿qué es todo lo que te sucede?

 

“Todo lo que te sucede” es todo aquel suceso que te ocurre, ya sea viniendo el suceso de fuera o de dentro. Ya sea una circunstancia que se da, un accidente, un hecho, pero también un pensamiento, una emoción,…

 

Veamos como se aplica este principio con un ejemplo.

 

Voy a poner un caso extremo (aunque no por ello menos cotidiano) para que lo entiendas. Imagina que tú o alguien cercano a ti contrae una enfermedad grave. Es un golpe realmente duro. Pero decides aplicar el principio del que aquí hablo. Aceptar que todo lo que te sucede está bien. Entonces, ¿qué haces? ¿Piensas “todo esto es obra de Dios -todo está bien- y voy con mi enfermedad para adelante como los de Alicante”? ¡NO! Bueno, sí, y no.

 

Significa que vas a aceptar hasta las últimas consecuencias el hecho de aceptar. Y con eso no quiero decir que tengas que aceptar que tienes una enfermedad no deseada. Porque para eso no te quedan más huevos u ovarios.

 

Vas a aceptar el impacto que te produce semejante noticia.

 

Vas a aceptar el dolor que eso te produce.

 

Vas a aceptar la rabia que te produce.

 

Vas a aceptar la cantidad de historias que te va a remover psíquica y mentalmente.

 

Vas a aceptar los días mejores.

 

Vas a aceptar tus ganas y tus deseos de curarte.

 

Vas a aceptar las diferentes circunstancias en las que te vas a ver envuelto.

 

Vas a aceptar cuando te sientas fuerte y cuando te sientas vulnerable.

 

Vas a aceptar que a veces no sabes ni qué significa aceptar.

 

Este es básico: Vas a aceptar NO ACEPTAR.

 

Y vas a aceptar que encima, todo eso, todo lo que te sucede, está bien.

 

Aunque estas situaciones se den todos los días, no te quiero asustar con temas de enfermedades sino es tu caso, pero creo que es una manera bastante gráfica de hacerte entender el tema.

 

Para mí aceptar es como ir retirando las capas de una cebolla. Según aceptas descubres y curas nuevas cosas en ti. Según aceptas te permites hacer más cosas. Según aceptas te permitas no hacer algunas otras. Es como una poción mágica.

 

Y como ya dije más arriba, ¿es aceptar resignarse y convertirse en un conformista? No. Para nada. Desde la aceptación te puedes convertir en una persona de acciones relevantes. Pero incluso tus acciones cobrarán una importancia mayor. Puede que incluso te veas haciendo cosas que nunca te atreviste, porque previamente has aceptado que no te sientes capaz de hacerlas (esto es muy beneficioso para exigentes y perfeccionistas). También es muy bueno para aprender a vivir con los errores. Porque cuanto más actuas, más la cagas. Así que aceptar los errores te ayuda a seguir creciendo como persona de acción.

 

Es verdad que “aceptar” conlleva una actitud interna de rendirse y abandonarse a LO QUE ES. Una actitud muy sana. Pero no acaba ahí la cosa. Tú puedes perfectamente seguir teniendo en mente un resultado deseado y buscarlo activamente. De hecho es lo que debes hacer.

 

(Por cierto, rendirse no es someterse. Yo hace poco descubrí, que con mi alta práctica de aceptación, determinadas personas pueden malinterpretarte, lo cual ha sido un trabajo personal mío. Aceptar es también aceptar que dices que no, o que una actitud te molesta, o alguien que no te agrada tener cerca. Es aceptar TU REACCIÓN ante esas personas. Puede que este no sea tu caso. Pero al que le resuene, ojito.)

 

En cuanto al tema de la acción. En el ejemplo del enfermo se ve muy claro. ¿Es buena idea aceptar y quedarse entre las cuatro paredes de un frío hospital? Yo no se lo recomendaría a nadie. No me parece una vibra muy sanadora la de los hospitales. No. Creo que tendrías que informarte de qué otros caminos existen. De todos aquellos “otros” sanadores y médicos que ven las cosas de otra manera y trabajan de otra forma. Creo que tendrías que aceptar que un trabajo interno con tus emociones sería necesario. Que la enfermedad tiene que ver mucho también con aspectos espirituales. Que cuidaras tu nutrición. Etc. Etc. Etc.

 

Puedes ACTUAR. No te tienes que conformar. Sólo te digo que apliques este principio: “acepta, momento a momento, que todo lo que te sucede, cualquier cosa, está bien.” Y observa qué es lo que ocurre. Observa a dónde te lleva y lo que descubres.

 

Aceptar no significa sentirse bien cuando te sientes mal. Cuando te sientes mal, ¡te sientes mal!. Y aceptar eso es aceptar sentirse mal. ¡Esto es básico!

 

Hace poco, ante algo que me hacía sufrir mucho emocionalmente, le decía a un amigo: “Es que no soy capaz de aceptarlo.” Y él me dijo sabiamente: “Es que te estás forzando a aceptar algo que NO quieres aceptar. Ya llegará el aceptar si tiene que llegar.”

 

ESO ES ACEPTAR.

 

Tienes que ir más allá. Dejarte llevar por el significado profundo de este principio. Ir liberando cada vez más y más capas de la cebolla. Te volverás más inteligente y más sano. Te conocerás mejor y cómo funcionan las cosas.

 

Te repito el principio:

 

“Acepta que TODO lo que te sucede está BIEN.”

 

Sea lo que sea: incómodo, placentero, desagradable, frustrante, vergonzoso, bizarro, surrealista, cómico, doloroso, rabioso, gozoso, delirante, fascinante,… ¡Sea lo que sea!

 

Permítetelo.

 

Y luego me cuentas qué tal.

 

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One response to “El Principio Esencial En Todo Cambio”

  1. MARIA BAYO says:

    Completamente de acuerdo con todo lo publicado en este artículo, maravillosa reflexión.
    Este principio yo también lo sigo desde hace un tiempo, porque me di cuenta que aceptar las cosas como vienen, me transmite sensación de control, estabilidad, desde esa aceptación es mucho más fácil marcar el camino a seguir. Se parte de un punto estable que ya se conoce y de ahí se hacen los planes, los cambios, se barajan las opciones posibles, es mucho mas fácil mirar hacia adelante.
    Parece básico y simple pero a mi me costo largo tiempo aprender a aceptar.

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