El Símbolo de la Navidad (¿Qué Significa el Portal de Belén?)

 

Por Gonzalo Fuentes

 

No soy muy fan de la Navidad. Demasiado consumismo, demasiada comida, demasiado exceso… Sí, tiene sus cosas bonitas: luces, regalos, familia, días libres… Pero no es algo en sí que me haga demasiada ilusión.

 

Pero en la Navidad se mueven muchas cosas. No sólo recuerdos. Hay algo arquetípico en la Navidad que se repite año tras año. Seamos creyentes, religiosos, espirituales, o lo que sea. Pero lo que me ha llamado la atención especialmente este año es una imagen. La imagen del nacimiento de Jesús.

 

Creo que hay un gran simbolismo en ella. Al margen del hecho “histórico” que pretende representar. Y si no hay simbolismo, yo se lo veo. Al fin y al cabo, la realidad es algo que podemos reinterpretar una y otra vez.

 

Me apetece compartir lo que veo en este símbolo con vosotr@s.

 

El Símbolo del Nacimiento

 

Por un lado tenemos el núcleo. Allí vemos la familia en sí. A un lado, la madre. Al otro, el padre. En mitad, el niño. El hijo, el que nace. El que traerá paz al mundo. Aquí ya de por sí veo un gran símbolo. En esta reinterpretación no veo a Jesús como a una persona, ni como a un Dios, ni como a una divinidad. Si no como a algo que existe en nosotros. Algo que tiene que nacer dentro de nosotros para encontrar esa “paz”. O esa luz. O ese potencial. Como lo quieras llamar.

 

Pero para que ese nacimiento dé lugar necesitas que estén el padre y la madre. El hombre y la mujer. O lo que es lo mismo, la integración de los opuestos. Esto se podría ver de muchas formas. Por un lado, por ejemplo podríamos pensar en los dos hemisferios del cerebro. Uno sería José, otro María. Uno lleva el lado más racional y análitico, el otro el más creativo y emocional. Es necesario un equilibrio entre ambos. De ahí nace Jesús, que representaría la activación de nuestra glándula pineal, la visión de nuestro tercer ojo (como se le llama en las tradiciones orientales), que se encuentra justo entre ambos hemisferios. Este nacimiento arquetípico nos enseña una gran lección sobre nuestro cerebro. Y recordemos que el resto de nuestro cuerpo va completamente ligado a este cerebro.

 

Cuando hablamos de integración de opuestos es difícil de explicar en palabras, porque es una experiencia que se vive. Vivimos en un mundo dual, creado por opuestos y toda la gama que existe entre ambos. Y desde esa tensión se manifiestan las miles de formas del mundo. Pero de alguna manera se puede trascender esa dualidad. Todas las corrientes espirituales coinciden en que todos somos Uno, pero a la hora de vivir la vida eso nos resulta bastante lejano, porque nos sentimos separados, aislados, cada uno con su agenda y sus circunstancias. Y no sólo eso, sino que esa desintegración se da sobre todo y especialmente dentro de nosotros. Con partes de nosotros conflictuadas, sin coherencia, enfrentadas, sin encontrar sentido a tanta diferencia. Esto forma parte de la vivencia humana que a día de hoy vivimos.

 

Pero la imagen del nacimiento nos está señalando una posibilidad. Un nacimiento nuevo, o un renacimiento. Jesús simboliza al salvador, al amor, a la paz, como hemos dicho. Dentro de nosotros. Pero para que nazca se tiene que dar una reconciliación de opuestos, un padre y una madre, la integración de partes de nosotros que rechazamos, un equilibrio entre nuestros hemisferios cerebrales (¡medita!).

 

Por cierto que para quien no le quede clara esta representación de los opuestos, por si quedan dudas se suele reforzar con la presencia de un buey y una mula detrás de la familia, representando de nuevo la esencia masculina y femenina, el ying y el yang, o los opuestos. Como prefieras.

 

Por otro lado, este nacimiento se da en un lugar humilde. Un pequeño establo o una pequeña cueva. ¿Y qué lugar más humilde que nuestro interior? Dentro de cad un@ de nosotr@s se da ese nacimiento. En ningún otro lugar del mundo importaría más que se diera. Dentro de nosotros está el portal, la cueva, el establo. Por eso es humilde. Porque no hay lugar más humilde y vulnerable que nuestras entrañas. Ahí nace Jesús. O lo que representa Jesús.

 

El niño Jesús recibe la visita de tres Reyes Magos. No son unos reyes cualquiera. Son magos. Y son tres. Es decir pueden crear magia. Y vuelvo a insistir que esta magia se daría dentro de nosotros. Estos reyes traen un regalo cada uno. Oro, incienso y mirra. No voy a hacer una disección de lo que es cada regalo o qué podría significar (echa un vistazo por Google). Pero yo veo aquí claramente un símbolo. Son tres, con regalos muy diferentes. Estos podrían representar perfectamente a la materia, la mente y al espíritu. De nuevo una llamada a la integración. Una llamada a decir que si no consideramos divinas las tres partes no hay “paz” posible. Este materia, mente y espíritu también podrían estar representadas en nuestro cuerpo, por tres centros enérgeticos bien distintos. Uno en nuestra cabeza, en torno a ese tercer ojo que ya hemos hablado. Otro en torno a nuestro corazón, que nos conecta con los demás y del que emana el amor incondicional. Otro en nuestra zona sexual o genital, representación de la materia, de la creación de la vida material, del placer, de la potente energía sexual creadora a través de la que todos venimos a este mundo. En fin, veo que estos tres reyes magos representan una tríada que llama a su integración. Los tres son esenciales. Los tres muestran sus respetos al recién nacido y le regalan con su magia. La alquimia que representa integrar estos tres centros y estas tres cualidades: material, mental y espiritual. (Acción, visión, intención.)

 

A este niño, aparte de los reyes magos, le visitan los más humildes del lugar. Los pastores. Los vecinos del pueblo. También le traen regalos. De nuevo la humildad. Y la cercanía. Son los más cercanos los que de primeras pueden apreciar ese nacimiento en nosotros. Y regalarnos por mostrarles nuestra luz y potencial. Todo va de dentro a fuera. Comenzando por lo más cercano.

 

Así que esta es una posible reinterpretación de este nacimiento que recibe tanto culto en todo el mundo. Espero que te resulte inspirador o clarificador en alguna manera.

 

Hay algunos elementos que quedan por interpretar. ¿Me ayudas? ¿Qué representa la estrella de Navidad? ¿O el ángel que solemos ver en los Belenes? Puedes dejar tu interpretación abajo en los comentarios.

 

Feliz Navidad. Feliz Nacimiento.

 

Si lo has encontrado útil y de valor compártelo para que así le suceda a otr@s.

 

¡Gracias!

 

Si te gusta lo que lees en este blog puedes comprar mi libro “Mapas Para La Vida” (Audiolibro de regalo incluído). Si quieres ser consciente de los MAPAS INTERNOS con los que creas tu vida, pincha aquí para comprarlo. También puedes adquirirlo vía Amazon para tu Kindle pinchando aquí.

 

¡Únete al Cambio! Introduce aquí abajo tu correo electrónico y recibirás gratis todos los artículos que vaya publicando:

 

 



7 responses to “El Símbolo de la Navidad (¿Qué Significa el Portal de Belén?)”

  1. maria says:

    Muy interesante análisis de la Navidad. Mucho mas cercana y creíble que las interpretación católica. Gracias por compartir una vez más tus reflexiones.
    Feliz Nacimiento!!

  2. mesuki says:

    Genial Gonzalo me ha gustado mucho
    Compermiso lo comparto..
    Sobre la estrella y el Angel

  3. Mabel says:

    Preciosa interpretación y reflexión de la Navidad.
    En cuanto a la estrella bien podría tratarse de nuestra conciencia que nos ayuda a elegir nuestro propio camino. Y el ángel, podría ser el instinto, que nos avisa de que camino es el que nos conviene.
    Me gustaría saber tu opinión al respecto.
    Feliz Nacimiento!!!
    Un profundo abrazo
    Mabel Campo

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *