La Confusión Entre Femenino y Masculino

 

Por Gonzalo Fuentes

 

Son tiempos de mucho cambio. Y uno de los temas más candentes y por los que más estamos sufriendo las personas es todo esto de los géneros que nos ha tocado vivir y las energías masculina y femenina. Creo que hay mucha confusión al respecto y aun la habrá durante algún tiempo. Con este artículo no pretendo sentar ninguna base. Tan sólo enriquecer la conversación.

 

Hay tantas opiniones al respecto… Que si feminismo, que si igualdad, que si el ying y el yang, que si somos distintos, que si somos iguales, que si no existe ni lo masculino ni lo femenino…

 

En determinados movimientos más de ámbito espiritual y también en otros más sociales y políticos se habla mucho de la dictadura del patriarcado que ha operado en el mundo en estos últimos milenios. Sociedades machistas, mujeres perseguidas, injusticias y desigualdades sociales por ser mujer, etc. Todo esto se empezó a combatir desde el surgimiento de los movimientos feministas y de aquellos que buscaban la igualdad para tod@s, más allá de géneros. O lo que es lo mismo, las mujeres debían tener las mismas oportunidades y derechos que los hombres. Creo que se han conseguido grandes victorias en este terreno y aun quedan otras por conseguir. Pero al margen de eso…

 

…creo que esa no es la meta. Para nada.

 

Creo que estamos confundiendo muchas cosas con esto de los géneros y las energías masculinas y femeninas. Sí se puede hablar de sociedades lideradas por hombres y de mujeres perseguidas y maltratadas, pero creo que esa es una perspectiva demasiado sesgada del asunto.

 

Considero más bien que deberíamos hablar de sociedades deshumanizadas. La víctima es nuestra sociedad como conjunto: mujeres y hombres. De hecho diría que mientras las sociedades las han dirigido principalmente los hombres, las familias han sido dirigidas principalmente por mujeres. Y creo que este es un desajuste y una falta de armonía que afecta en ambos ámbitos, pasándose de generación en generación.

 

Me explico. Y no olvidemos que hablando de estos temas es imposible no caer en generalizaciones. Por un lado a la mujer no se la ha permitido estar en los puestos de poder político y empresarial, y las que lo han conseguido se han tenido que masculinizar considerablemente (me vienen a la cabeza Thatcher, Merkel, Esperanza Aguirre, incluso Hillary Clinton, por poner algunos ejemplos). Por otro lado, en el ámbito familiar, y ya desde la revolución industrial o quizás antes, el hombre se ha convertido en puro abastecedor de la familia, en unas sociedades muy crudas y explotadoras, convirtiendo a estos hombres en grandes padres ausentes, elementos puramente productivos en un sistema y con poca participación de una familia de la que son parte. Esto ha traído un gran desequilibrio social y familiar desde hace varias generaciones. Ambos estrechamente vinculados y que se retroalimentan.

 

Sin un figura masculina presente en el hogar de manera activa, los hijos lo tienen jodido. No tienen un referente masculino y casi toda la visión del mundo pasa por el filtro (sesgado y parcial) de la madre. Y en la sociedad más pública, sin figuras verdaderamente femeninas sucede exactamente lo mismo de cara a las “grandes decisiones”.

 

¿Qué es lo que sucede?

 

Creo que más que un problema de igualdad (sin obviar los existentes y pasados), sufrimos un problema de falta de colaboración. Necesitamos por un lado armonizar ambas energías en nuestros núcleos sociales, con una representación activa de ambas, y por otro lado un equilibrio de estas energías también en nuestro interior.

 

Todos los hombres que han cultivado su lado femenino, receptivo y suave está muy bien. Es algo que enriquece, y necesario para estos tiempos. Pero con una ausencia de padre, de modelo masculino, de excesiva visión inculcada por la madre… estamos cojos, anulados, perdidos y confundidos. Inconscientemente nos educamos bajo la visión femenina y tememos todo aquello que sea masculino (incluída esta sociedad injusta y cruel).

 

Y muy atent@s a esto: si tememos u odiamos nuestro lado masculino, el lado masculino del ser humano e incluso el de la tierra o el universo…

 

…NO TENEMOS NADA QUE HACER.

 

Porque es justo dicha energía masculina la que puede tomar la sartén por el mango.

 

Porque necesitamos recuperar y honrar ambas energías, sin excluir ni temer a ninguna, y no confundirlas con…

 

…los síntomas que vienen del desequilibrio.

 

Nuestras sociedades están enfermas por dicho desequilibrio, no porque ninguna de las energías sean negativas, o porque los hombres o las mujeres sean mal@s.

 

Necesitamos crear una colaboración y una rearmonización tanto fuera como dentro de nosotr@s. Una aceptación y reincorporación de dichas energías.

 

Y eso sólo lo puede hacer cada un@.

 

Veo muchas mujeres perdidas y confundidas porque para estar en sociedad se tienen que masculinizar y luego se sienten incómodas y reprimidas con su fascinante feminidad. Y lo mismo sucede con tanto hombre que ya no sabemos ni por donde nos baila el agua porque o bien nos feminizamos, o bien tememos nuestra propia masculinidad y ni siquiera sabemos en qué consiste verdaderamente esta fascinante masculinidad.

 

El problema de hablar de machismo, es que al ponerle ese nombre, parece que lo masculino se vuelve oscuro y negativo, malvado. En una especie de mensaje al subconsciente. E insisto en que el problema me parece más de deshumanización, la cual incluye ambas energías: masculina y femenina. Cuando hablo de deshumanización me refiero a la creación de un modelo de vida con valores no humanos. ¿Y a qué me refiero con valores no humanos? Pues a primar una serie de cosas que no permiten que las personas llevemos una vida completa y feliz. O lo que es lo mismo a esclavizarnos en pos de unas IDEAS que están fuera de nosotros, como por ejemplo: una idea económica, una idea identitaria o nacional, una idea religiosa, una idea bélica, una idea romántica, una idea de “estilo de vida”, una idea de salud, una idea de producción, una idea como sistema… De alguna manera es como si las estructuras que hemos creado no están a nuestro servicio, sino al revés. ¿Y cómo se mide eso? Satisfacción humana. Gozo. Permiso de ser. Libertad. Colaboración. Comunidad. Comunión. Comunicación sincera. Creatividad. Salud (auténtica). Amor.

 

Fácil de decir… No tan fácil de hacer. O en este caso lo más aplicable sería decir… No tan fácil de SER.

 

Por lo tanto, y como siempre, todo acaba siendo una cuestión de consciencia. Porque estamos en mitad del desbarajuste, del cambio y de la reconstrucción. Y eso genera muchas crisis personales y sociales. Tenemos que honrar ambas energías, sacarlas a la palestra, investigar cuáles hemos abandonado a nuestra sombra y construir familias y sociedades hechas por hombres y mujeres, mujeres y hombres. De la mano, colaborando y dando lo mejor de cada uno. Mujeres y hombres más conscientes de su feminidad y masculinidad, amando y reconociendo ambas polaridades y todo lo que se mueve entre ambas. Porque al igual que no podemos medir el punto exacto en el que el calor pasa al frío, tampoco lo podemos medir en este caso, aun sabiendo que ambos existen.

 

Dicho esto, yo escribo para aprender. Esto no me representa. Tan sólo es un punto de vista que nace a través de mí para enriquecer los mapas con que nos movemos. Cualquier aportación para enriquecer la conversación es más que bienvenida abajo en los comentarios. Gracias por leer y compartir.

 

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One response to “La Confusión Entre Femenino y Masculino”

  1. MARIA BAYO says:

    Una vez más una gran reflexión.
    Soy de las que cree que el machismo o el feminismo en extremo afecta negativamente a ambos géneros. Marca pautas, ideas, comportamientos no naturales que afectan a ambos sexos y que hace que la gente se sienta perdida.
    Somos diferentes e iguales a la vez, somos lo que queramos ser, sin barreras, libres.

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