Guía para cambiar de una vez por todas tu dieta (¡y disfrutar más de ella!)

 

Por Gonzalo Fuentes

 

Es indudable que durante los últimos años el mundo de la nutrición se ha convertido en todo un negocio y las estanterías de las librerías están repletas de métodos, de dietas y de todo tipo de tendencias nutricionales. Es fantástico que nuestras sociedades se estén interesando en analizar lo que llevamos a nuestra boca en nuestro día a día, pero como con todo lo que acaba siendo tendencia se corre también el riesgo de que se convierta en un concepto vacío, frío y sin sustancia. Es por esto que considero importante que no perdamos de vista las razones que nos llevan a esta búsqueda en primer lugar.

 

Antes de meterme a fondo en el cómo cambiar nuestra dieta (que es de lo que va este artículo), quisiera exponer algunas de las razones y porqués que considero de suma importancia para emprender esta aventura y este profundo cambio en la experiencia de nuestra vida. Encuentra tu porqué y podrás cambiar tu mundo y el de los demás.

 

¿Por qué molestarnos en cambiar nuestra alimentación?


Si alguna de las siguientes razones te inspira, más adelante en este mismo artículo te ofreceré principios y consejos útiles para conseguirlo.

 

         La alimentación es uno de los ejes básicos de toda nuestra salud, si no el de mayor importancia. Cada vez ha ido cobrando mayor relevancia la relación directa entre alimentación y salud. Nos encontramos cada día más ejemplos de cambios radicales en la salud (incluso curando enfermedades crónicas) debido a un cambio en la forma de alimentarse. Las propiedades curativas de determinados alimentos son estudiadas cada vez más en centros de investigación de todo el mundo. De hecho, mi creencia es que en un futuro no muy lejano nuestra relación con la salud y la medicina girará más en torno a los alimentos que ingerimos que a las medicinas. Es posible que el futuro de nuestra especia pase por ahí.

 

         La verdadera belleza (y estoy hablando de la que se puede ver) viene de dentro. Todo un topicazo, ¿verdad? Pero verdad de la buena. Sí, cada uno viene a este mundo con un cuerpo no elegido, con cánones bien distintos y variados al margen de los establecidos por la sociedad. Pero olvidándonos de esa circunstancia incontrolable, todo lo tóxico nos afea. Alimentos, pensamientos, emociones, acciones. Cultiva tu interior, gestiona tus emociones, medita, ingiere alimentos que limpien tu interior, haz ejercicio, sonríe, sirve, cuida a los demás y a ti mismo y todo eso se reflejará en forma de belleza exterior. Es un principio universal e intemporal. Garantizado.

 

         Lo que ingieres en una determinada comida condiciona las horas que le siguen. Un claro ejemplo de ello son esos atracones que nos pegamos en determinadas celebraciones. ¿Cómo te sientes después de comer? ¿Cómo sientes tu cuerpo? ¿Cómo están tu mente y tus pensamientos? ¿Cómo te encuentras emocionalmente? Incluso, ¿cómo te encuentras los días posteriores? Seguir determinados principios de combinación, la elección de ingredientes y platos, la forma en que masticas, el uso que haces del azúcar, el estado emocional con el que te acercas a tu comida, todos estos factores condicionarán de una u otra manera las 4 o 5 horas siguientes, o incluso más. ¿Y no es en esos bloques de horas en los que vivimos nuestra vida?

 

         Comer sin preocuparte por lo que comes es comer en blanco y negro. Comer con verdadera conciencia es comer en tecnicolor. Al contrario de lo que puedas creer, una mayor preocupación por la alimentación no te lleva a una forma de comer pobre y aburrida. Si no que la paleta de colores y experiencias sensoriales y creativas se amplía. Es por eso que no creo en las dietas simplemente restrictivas. Si cortas por un lado amplía por otro. Busca el Nuevo Mundo y amplía los horizontes de tu experiencia vital y palatal.

 

         El conocimiento es poder. Si ahora mismo te acercas a tu despensa o a un supermercado y coges un producto alimenticio procesado y lees la lista de ingredientes, ¿cuánto de lo que ves allí escrito entiendes? Es probable que menos de un 20%. Asumamos la verdad. Las grandes corporaciones del mundo de la alimentación no están preocupadas en tu salud, sino en satisfacer un paladar entrenado y programado para así obtener mayores beneficios económicos. El conocimiento y la información acerca de lo que comes y lo que le interesa a tu cuerpo te da libertad de elección y discernimiento. Eso te convierte en un verdadero ser humano del siglo XXI y pionero de los venideros.

 

¿Crees que alguna de estas razones es de peso como para considerarlas seriamente? Si es así, sigue leyendo. Yo estoy en el mismo camino que tú. Quizás con mayor información y experiencia, o quizás menos. Pero los principios y consejos que expongo a continuación los he encontrado de gran ayuda y utilidad. Algunos te sorprenderán con los resultados que obtendrás.

 

Cómo mejorar de una vez por todas tus hábitos alimenticios

 

Estos 10 principios no se basan en lograr la perfección alimenticia (yo estoy lejos de eso), sino en ponerte manos a la obra e ir avanzando poco a poco.

 

         La disciplina es una serie de hábitos, pero también un NORTE. Las personas somos animales de costumbres. Casi puramente eso. Lo que hacemos en nuestro día a día es lo que seremos en el futuro. Por eso arraigar hábitos y costumbres es tan importante para conseguir cualquier resultado en la vida. Pero claro, al ser animales de costumbres nuestra tendencia constante es volver a repetir lo que hemos ido haciendo para conseguir los resultados actuales. ¿Eso qué quiere decir? Que te saldrás del camino. Por eso es importante tener un NORTE. Prefiero utilizar esta palabra que la de dirección porque este camino nunca va a ser en línea recta. Es un camino con altos y bajos, atravesando praderas verdes pero también fangos sucios e incómodos. Si alguna o varias de las razones expuestas más arriba te sirven como objetivos, márcalas como tu NORTE, y…

 

         Cada vez que te caigas del caballo, vuelve a montar en él. O lo que es lo mismo, no te juzgues por lo que hayas hecho mal y eso te sirva como excusa para abandonar. Lo harás mal y te caerás del caballo. Estate seguro de ello. Pero lo importante es reengancharte y continuar. Así es como se consiguen las cosas en esta vida. No hay un camino perfecto. Hay una actitud perseverante.

 

         Lo que tengas en tu cocina es lo que comerás. Abre tu despensa y tu nevera. ¿Qué es lo que ves? ¿Comida fresca y saludable? ¿Alimentos ricos en verdaderos nutrientes? O quizás ves alimentos procesados tóxicos repletos de conservantes, estabilizadores y demás sustancias químicas innombrables. ¿Un exceso de carne y poca fruta y verdura? Compra lo que le haga bien a tu cuerpo. Tira lo que no. Sí, tíralo. Sin miramientos. Lo que encuentres en el interior de tu cocina cambiará enormemente tus hábitos alimenticios.

 

         Sustituye. Esto está muy relacionado con el principio anterior. Cambia la sal refinada por sal marina, el azúcar por miel, los zumos de naranja comerciales por naranjas de verdad y un exprimidor, los huevos de gallinas explotadas y mal alimentadas por huevos de granja. Y así en un gran largo etcétera. Si quieres más información lee “6 pasos sencillos y fáciles para mejorar tu alimentación y tu salud”.

 

         Entrena a tu paladar. Éste cambia y se adapta con el tiempo. Si añades alimentos que tu organismo agradece, éste querrá repetir. Pero a veces hay alimentos saludables a los que no estamos acostumbrados y nos resultan extraños de primeras. Durante toda mi vida la miel me daba arcadas. Literal. Ganas de vomitar. Ahora puedo meter una cucharada sopera en un frasco de miel (buena, por supuesto) y comérmela de una tacada, chuperreteo incluido. ¿Cómo lo hice? Poquito a poco. Primero coges una muestra pequeña y observas el sabor en tu boca. Otro día coges un poquito más. Y así vas ampliando hasta que tu paladar se ha acostumbrado al sabor. Muy sencillo. Esto lo aprendí de mi amigo Jaime que pasó de no soportar los quesos fuertes a comer Roquefort tranquilamente. Lo puedes hacer con vegetales, con frutas, con algas, etc. (Pero elige bien, este proceso es el mismo con el alcohol y el tabaco, también desagradables en un principio.)

 

         Sé consciente de cuando no comes por hambre. Cuando no comes por hambre lo normal es que estés buscando una emoción. Si estás aburrido, para entretenerte. Si estás estresado, para calmarte. Si estás triste, para estar feliz. En principio simplemente obsérvalo. Así sabrás cuando lo estás haciendo. La comida no te puede dar lo que estás buscando en ese momento. Pregúntate cómo podrías obtener lo que realmente buscas de otra manera. Es verdad que comer da placer, y creo que está muy bien buscarlo cuando estás hambriento, pero obsérvate, muchas veces es engañoso y estás comiendo por otra razón oculta.

 

         Plantéate desafíos y hazlos públicos. Comprometerte públicamente a hacer un cambio difícil te da muchas más garantías de éxito. Somos así. Aprovéchate de las redes sociales, pero sobre todo de gente que te importa y de confianza. Ante ellos serás un mejor tú. Los cambios silenciosos y privados te dan más facilidades para abandonar. Hace unas semanas hice público un desafío personal de añadir una receta nueva y saludable cada semana durante el próximo año. Si quieres unirte o consultar las recetas pincha aquí.

 

         Haz cambios pequeños. A nuestros animales de costumbres internos no les gustan los cambios radicales. La resistencia es mayor y las excusas y los miedos ganan terreno. Si vas poco a poco emprendes el camino de menor resistencia y por lo tanto ganas en opciones para salir airoso a largo plazo. Si te cuesta quitar el azúcar, ve quitando cantidades pequeñas y ve ampliando poco a poco las cantidades. Lo mismo con la sal, con los alimentos pesados, con las grasas poco saludables, con lo que quieras. Ve quitando poco a poco y casi ni lo irás notando. Lo mismo que para añadir.

 

         Añade, añade, añade. Si has leído más artículos de mi blog te habrás dado cuenta que le doy mucha importancia a este concepto. Céntrate en lo que puedes sumar bueno para ti en vez de en lo que debes quitar. Al menos al principio te ayudará enormemente y también recorrerás el camino de menor resistencia. Prueba frutas y verduras que nunca hayas probado, espolvorea semillas saludables como las de lino y las de cáñamo en tus ensaladas, tómate snacks de bayas de Goji, prueba recetas con algas, prueba a hacerte batidos con Espirulina (una microalga) y cacao puro en polvo, compra Reishi y Ginseng (hierbas chinas), usa distintos tipos de hojas para ensaladas y acompañamientos (no sólo Iceberg), da sabor a tus comidas con especias de todo el mundo (la mayoría con muchas propiedades), etc. Añádelos a tu día a día. Descubrirás nuevos sabores, estados y experiencias. No serás ni el primero en hacerlo ni el primero en beneficiarse de sus resultados. O quizás descubras algo nuevo desconocido para la gran mayoría y nos lo muestres a los demás. Tu cuerpo querrá cada vez más de todo eso.

 

         Utiliza la exploración y la creatividad a tu favor. Soy un gran defensor de que tenemos que remangarnos y meternos en nuestras cocinas. Y no te engañes, soy tan vago y me falta tanto tiempo como a ti. De hecho me encanta la cocina rápida, pero la que juega a favor de tu organismo. Sigue blogs de cocina, hojea recetas en libros, haz tus propias versiones (yo también seguiré dándote los mejores consejos posibles desde aquí). Cocinar te ayudará a entender mejor tu alimentación. Te reconectará con el acto tan necesario de nutrirse. Investiga tendencias, cocinas del mundo, explora. Vivirás mejor, y con suerte, más. Puedes encontrar inspiración y apoyo en nuestro Desafío.


Recuerda que aquí no hay un destino fijo. Esto es un camino. Comer es parte fundamental de nuestra vida. Y es algo que ha de estar en constante cambio y movimiento.

 

Me encantaría saber de ti. Qué es lo que piensas, qué necesitas, cuáles son tus objetivos. Estoy aquí para ayudar. Puedes dejar tu comentario (si no los ves más abajo pincha aquí) . Y si eres tímido o te incomoda escribir aquí, puedes enviarme un correo electrónico a gon_fuentes@hotmail.es

 

Gracias por tomarte tu tiempo para leer este artículo. Si lo encuentras útil e interesante, puedes hacer una gran labor compartiéndolo. Seguramente conozcas a alguien que necesite esta información.

 

 ¡Buen provecho!

 

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2 responses to “Guía para cambiar de una vez por todas tu dieta (¡y disfrutar más de ella!)”

  1. TERESA says:

    SALUD! 🙂

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