Y Ahora La OMS Sale Con La Carne…

 

Por Gonzalo Fuentes

 

El pasado octubre se produjo un cierto revuelo con el informe que salió de la OMS (Organización Mundial de la Salud) sobre la carne roja y la carne procesada. En dicho informe se comunicaban ciertos resultados de estudios del Centro Internacional de Estudios sobre el Cáncer (CIIC) en los que venía a decirse que este tipo de carnes producen cáncer. Por supuesto, las reacciones en internet eran de lo más dispares. Había quienes lo celebraban, quienes recordaban que venían diciendo lo mismo desde hace más de diez años (o toda su vida) o los que afirmaban “que la OMS no les iba a quitar el jamón”.

 

El caso es que todo esto a mí me ha hecho reflexionar. Pero no sobre si la carne es cancerígena o no. No sobre si hay que eliminarla o comer menos. No. Más bien lo primero que me venía a la cabeza es la duda si es tan importante lo que diga o deje de decir la OMS. Obviamente es importante en el sentido del impacto que genera en la sociedad. A mí personalmente me importa bastante poco lo que diga la OMS, en el sentido que no tiene autoridad sobre mí en cuanto a nutrición o salud. No, para mí es un organismo bastante lejano y con una agenda que desconozco. Esto no lo digo en el sentido de querer defender el consumo de este tipo de carnes. Aunque no lo soy al 100%, en mi casa soy prácticamente vegetariano, y ya vengo comprobando desde hace algunos años que el consumo repetido de carnes no me hace sentir especialmente bien, ni física ni mentalmente.

 

Lo que me preocupa es la constante necesidad de que “alguien externo” esté guiando nuestras decisiones con respecto a nuestros hábitos y estilos de vida. Me recuerda mucho a esta tradición que tenemos de comer 12 uvas en Nochevieja para celebrar el año nuevo. Algo que en realidad se hace porque hubo un año que tuvimos un excedente de uvas y hubo alguien que decidió crear “una tradición” para beneficiarse en un momento delicado (o al menos esta es una de las teorías).

 

Esto lo veo constantemente. En la industria alimentaria, en la medicina, en la política, etc. Una necesidad de agentes externos que supuestamente tienen más “autoridad” que nosotros en ciertos temas. Y en cierto modo tiene su lógica. Para eso alguien dedica la mayor parte de su tiempo a algo, ¿no? Tiene más conocimientos sobre algo, por lo que tiene aparentemente mayor autoridad que nosotros.

 

Pero yo hace tiempo que me volví escéptico en todo esto. Porque el conocimiento es útil cuando en la práctica da resultados. Cuando algo no te da resultados, si eres inteligente buscas nuevos caminos. Puede que hayas leído muchos libros, que hayas estudiado una carrera, y que dediques una fe completa a esos conocimientos. Pero hay gente que se queda en las ideas y se desconecta de la realidad. Como diría Einstein en esa cita seguramente mal atribuida a él, “esperar resultados distintos haciendo lo mismo una y otra vez es la definición de la locura”. De modo que por mis propias experiencias personales en la salud y en mi vida, hace ya bastantes años que llevo desconfiando de todo lo que viene de las fuentes “oficiales” (lo cual no quiere decir que TODO lo que digan sea incorrecto). En el momento que empiezas a escarbar un poco vas descubriendo que detrás de la medicina, detrás de la industria alimentaria, detrás de la psiquiatría, detrás de la educación, existe un gran complejo entramado de grandes intereses de unas empresas multimillonarias que generan sus propios estudios e investigaciones por interés propio (o que tienen la necesidad de que la gente piense “tal o cual cosa” o que haga “tal o cual cosa”).

 

Pero esto no es lo único que me hace reflexionar este anuncio de la OMS. También me hace pensar en la gran estupidez humana en la que vivimos. Resulta que lo “malo” es que este tipo de carnes generan cáncer. Así es de grande nuestro ombligo. “Ojo, cuidado con esto que nos puede matar”. Hemos llegado a ser tan ombliguistas que no podemos ver ni un centímetro más allá. ¿El único problema es que estos tipos de carnes generan cáncer? ¿En serio? ¿O quizás el problema son los procedimientos que se utilizan a nivel global en la industria alimentaria? ¿Quizás las condiciones de tortura y hacinamientos masivos que sufren los animales que luego NOS COMEMOS? ¿O quizás la basura alimenticia que ingieren que luego NOS COMEMOS? ¿O las hormonas y vacunas que reciben, quizás sólo para producir más leche, o más huevos, que luego NOS COMEMOS? ¿O quizás el problema sea la contaminación inmensa que produce la industria cárnica en el mundo, siendo la MAYOR causa de deterioro medioambiental del planeta y causante del 91% de la destrucción del Amazonas? ¿También podría ser la matanza de millones de peces y animales acuáticos AL AÑO que no son para consumir pero se cuelan en las redes “por accidente”? ¿O el empobrecimiento de las tierras de cultivo por uso masivo e indiscriminado? ¿O los pesticidas, herbicidas, fungicidas y todos los -cidas posibles que se echan sobre nuestra comida, que luego NOS COMEMOS? ¿O el tiempo que pasan las frutas y verduras en cámaras para aguantar un tiempo completamente antinatural? ¿O la manipulación genética que se hace sobre los alimentos que también NOS COMEMOS, y que no etiquetan como tales? ¿O las mentiras que se vierten sobre casi todos los envases alimenticios y etiquetados con tal de vender más, sin ningún tipo de ética alguna? ¿O patentar y controlar el uso de semillas para imponer un imperio agrícola en el que cuenta la riqueza de SUS bolsillos y no la riqueza de la naturaleza que nos pertenece POR DERECHO a TOD@S?

 

Umm, no, ¡el problema es que comer este tipo de carne genera cáncer! El problema es que actuamos como si hubiéramos perdido completamente la cabeza y el sentido común. Quizás el cáncer lo produzca la locura. Una locura que le interesa a algunos. Quizás un planeta de seres humanos felices y sanos no lo consideren algo muy rentable. De momento…

 

Es increíble el grado de cinismo que podemos llegar a alcanzar. Como bien me decía una persona el otro día, puede que pronto tengamos en los supermercados paquetes de salchichas con los mismos carteles que hay en los paquetes de tabaco. Algo que diga “comer estas salchichas mata”, acompañado de una foto de un cáncer colorrectal. Pero ahí, en primera línea en el super.

 

No escribo este artículo con la idea de decir si la carne es mala o es buena. O si la OMS debería decir estas cosas o no. Que la OMS haga lo que quiera. Lo que quiero decir es que tenemos que espabilar. Hace falta más conciencia, educación y cuestionamiento. Más actitud. Con respecto a todo. Mientras sólo nos preocupemos de nuestros ombligos, de comer esto o lo otro porque alguien de fuera con “autoridad” nos lo diga y así no tendremos cáncer… Mientras sólo pensemos en seguir las vías establecidas y así podamos llegar a fin de mes y vivir tranquilos. Mientras pensemos que EVITAREMOS el cáncer SÓLO comiendo o NO comiendo tal o cual cosa. Entonces, nuestras agendas estarán en manos de otros, a los que damos “autoridad” sobre nuestras vidas, y que filtran la información poco a poco según sus intereses. Nos estaremos cerrando al conocimiento. Nos estaremos cerrando a la posibilidad de conocer mejor nuestros cuerpos, nuestras mentes, nuestras emociones (y cómo estos tienen también que ver con el cáncer, por cierto). Nos estaremos cerrando a la posibilidad de un futuro mejor con una educación mejor. A la posibilidad de una medicina mejor (que no vive del negocio de los enfermos). Nos estaremos cerrando a la posibilidad de conocer mejor lo que comemos y de una agricultura sana, natural y sostenible. Nos estaremos cerrando a la posibilidad de ser MÁS RESPONSABLES.

 

En eso consiste la madurez. Y estas sociedades deben dejar de una vez el jardín de infancia en el que nos encontramos.

 

A ver si es verdad que lo hacemos.

 

He esparcido algunos enlaces a lo largo del artículo a distintas informaciones que quizás te interesen.

 

Feliz vida de investigación, experimentación, responsabilidad y ¡salud!

 

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