7 Pasos Para Adoptar Un Pensamiento POSITIVO

 

Por Gonzalo Fuentes

 

Cambiar el pensamiento, pensamiento positivo, control mental, ley de la atracción, crear tu vida con el pensamiento…

 

Estamos bombardeados por estas ideas. Y en los últimos tiempos mucho más. ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Es útil controlar el pensamiento? ¿Se puede cambiar?

 

Creo que la mayoría de nosotros coincidiremos que tener pensamientos positivos ayuda más y es más placentero que tener pensamientos negativos. Muchos otros también coincidiremos en que a veces parece muy complicado sino imposible cambiar nuestros pensamientos. A veces nos da la sensación de estar poseídos por pensamientos negativos. Y que no podemos hacer nada al respecto.

 

¿Por qué estos pensamientos negativos? ¿Deberíamos ver todo de color de rosa?

 

Voy a intentar arrojar un poco de luz sobre este tema, desde mi propia experiencia, y compartir algunas de las herramientas que a mí me han ayudado y aun me siguen ayudando.

 

En primer lugar. Los pensamientos no van solos. Van siempre acompañados. Acompañados de emociones y acompañados de acciones (o inacciones). Observar una de las partes de la ecuación (el pensamiento) puede ser útil. Pero olvidarnos completamente de las otras es una locura insana.

 

Hay un chiste que dice algo así. Tres personas van al infierno: un católico, un judío, y un seguidor del pensamiento positivo. El diablo les pregunta descaradamente: “¿Qué? ¿Cómo va ese calor?” El católico contesta: “Me lo tomo como un sacrificio.” El judío por otro lado dice: “¿Qué otra cosa podía esperar sino otro infierno?” Y finalmente, el superfan del pensamiento positivo dice: “¿Calor? ¿Qué calor?”.

 

Creo que este chiste describe muy bien lo que alguien que sólo se centra en el pensamiento puede disociarse de la realidad. El pensamiento es importante. Pero no lo es todo. Aun así, parece que a veces todo surgiera de un simple pensamiento…

 

Veamos qué podemos hacer al respecto.

 

7 Pasos Para Adoptar Un Pensamiento POSITIVO

 

1. Permite el pensamiento negativo. Cambiar nuestro pensamiento y adoptar una actitud más positiva no significa reprimir nuestros pensamientos negativos. De hecho lo ideal es ser conscientes de que los estamos generando. Incluso aunque nos sobrepasen o sean muy oscuros. Eso te da la opción de observarlos. Y si puedes observarlos es que tú no eres ellos. Eres el que los observa. Por lo tanto, una vez ahí, puede que desaparezcan de por sí, porque ya no te resultan útiles, o puede que desees manipularlos a tu antojo, que es la ventaja de ser el que los observa. Puedes ir cambiando esos pensamientos poco a poco, en el momento, mientras los observas.

 

Por ejemplo, puedes estar pensando “Nunca saldré de esta”. Entonces, al observar dicho pensamiento MIENTRAS SUCEDE, puedes decidir pensar conscientemente, “Poquito a poco iré saliendo de aquí”. O puede que pienses: “Obviamente, soy un mierda.” Y que decidas cambiarlo por un “Soy una mierdecita maravillosa de la que está surgiendo una flor preciosa.” No sé. Usa tu imaginación. Eres muy list@. El caso es que esas nuevas palabras vibran en una frecuencia distinta, algo que explicaré más abajo. Además, con eso estás reentrenando y reprogramando tu mente. Algo que se puede hacer perfectamente. Yo lo he hecho y aun sigo haciéndolo. Requiere práctica, tiempo y paciencia. Pero a la larga da sus frutos. Tu mente simplemente está acostumbrada a algo. Basta con que se acostumbre a una cosa diferente. Y de esta manera irás moldeando tu posicionamiento mental hacia otra dirección. Pero obsesionarse con pensamientos positivos no es tan producente como darte cuenta de qué pensamientos negativos estás generando. Dales la bienvenida, y después… ¡puerta!.

 

2. Medita. Si te cuesta observar tus pensamientos y no identificarte con ellos, medita. Sencillo. Aquí tienes una guía fácil para empezar a meditar, y si eres un perezoso y quieres resultados rápidos puedes descargar esta demo gratuita de meditación binaural para escuchar con auriculares. Te inducirá fácilmente a la meditación y a desarrollar estas capacidades. Y si te convence tras usarlo un tiempo, te compras el programa para comprometerte con tu propia mente y tus pensamientos. (Aviso: no estoy recomendando cualquier cosa. Es un programa POTENTE y que puede cambiar tu vida.)

 

3. ¿Usar afirmaciones? Con esto del pensamiento positivo, en las últimas décadas se ha vuelto muy popular el uso de afirmaciones positivas. Reconozco que aun habiéndolas probado, nunca me han hecho mucha ilusión. Pero funcionar funcionan. Aun así, aclaremos cosas para entender todo esto. Algo que a veces me sucede y que puede que a ti también. Estoy en la cama. Ya es hora de levantarse y me siento muy perezosillo. Pero sé que tengo que hacerlo y que quiero. Entonces, de repente una voz surge de mi interior (en realidad la creo yo) y dice: “Venga Gonzalo. ¡Vamos arriba!” A veces incluso la verbalizo. Bueno, pues eso es una afirmación. Una afirmación que sirve para motivarme a levantarme.

 

¿Qué sucede? Que muchas veces queremos cambiar muchas cosas de nuestras vidas, no sólo levantarnos de la cama. Y entonces nos recomiendan a llenarnos la cabeza de afirmaciones para cambiar nuestra vida. “Cambias el pensamiento, cambias tu vida.” Entonces te empiezas a repetir un montón de afirmaciones. Una y otra vez. ¡Hay que cambiarlo todo! He de confesarte algo al respecto: a mí esto me violenta. No me gusta. A lo mejor a ti sí. Pero sobre gustos… Por eso creo que resulta más útil hacer lo que he recomendado en el punto 1. Ir moldeando tu pensamiento, momento a momento, según va sucediendo, y según las circunstancias lo requieran. De esa manera vives más en el presente, marcando la dirección hacia donde quieres llevar tus pensamientos y no te vuelves loc@ centrándote sólo en llenar tu mente de superpositividad.

 

Aun así, en determinados momentos puede que te apetezca hacer una serie de afirmaciones como a modo de oración. Para esto, aunque la carta es infinita, a mí me gusta utilizar una que es la mar de sencilla y de poderosa, a la par que customizable. En formato básico es: “Yo Soy” Decir eso te reafirma y te conecta con tu naturaleza más básica: Ser. Pero además puedes jugar con ella y decir: Yo Soy Amor, Yo Soy Gratitud, Yo Soy Salud, Yo Soy Generosidad, Yo Soy Abundancia, Yo Soy Expansión, Yo Soy Belleza, Yo Soy Diversión, Yo Soy Celebración… Lo que quieras. Bonito y poderoso, ¿verdad? Ser, no hacer. Ser, no necesitar. Ser, no buscar. Ser, no carencia. ¿Comprendes la diferencia?

 

4. Expresar tus palabras en un nuevo enfoque más positivo y constructivo. Los pensamientos cobran una fuerza mayor cuando se materializan. Muchas veces tenemos mucho miedo de expresar lo que se pasa por nuestra cabeza. Pero es algo muy sano y liberador. Sucede lo mismo que con los pensamientos, no reprimas las palabras negativas. Lo importante es la dirección de tus expresiones. Por ejemplo, te sientes frustrad@ porque no salen las cosas como quisieras. Y quieres hablarlo con alguien. No es lo mismo decir “me siento frustrad@, no hay nada que hacer” a “me siento frustrad@ y no sé cómo hacer para conseguir unos resultados que me hagan sentir mejor, me gustaría encontrar la manera”. Sentirse frustrado es una realidad que sientes, que reconoces, y que no niegas como el calor en el chiste del infierno. Pero ante esa realidad que percibes, tú decides adoptar una actitud positiva, tú decides que te “gustaría encontrar la manera”. El ir reentrenándonos para crear un nuevo marco de pensamiento y expresión más positiva es posible. Pero no es sólo usar palabras bonitas, sino crear verbalmente una nueva actitud.

 

5. Cambia la acción. Hay ocasiones en que en nuestro interior hay un daño tan antiguo, una creencia tan soterrada e inconsciente, que nos lleva a sentirnos fatal y tener pensamientos muy negativos sobre distintas cosas. En estos casos el pensamiento y nuestras emociones no son muy colaborativos. Hay que tirar del otro lado de la ecuación: HACER. Hay que actuar como si pensáramos de otra forma. Comportarnos como si nos sintiéramos de otra forma. Puede resultar forzado, pero puedes conseguir grandes cambios así en tu vida. Yo he vencido gran parte de mi timidez gracias a eso. Actuando como si no fuera tímido. Aunque me resultara raro, forzado y en ocasiones fallido. Pero de esta manera vas mandando nuevas señales a tu cerebro, abres nuevos caminos neuronales y se va haciendo una reinterpretación de los hechos, de las posibilidades, de las creencias. ACTÚA como si fueras aquel que quieres ser, sentir lo que quieres sentir y pensar lo que quieres pensar. Tú puedes, y de hecho te animo a, reinventarte.

 

6. Acepta tu negatividad y busca ayuda. Mira, todos tenemos nuestros procesos. Y aunque te sugiero que utilices estas estrategias, a veces los procesos del pensamiento parecen superarnos y escaparse a nuestro control. En ese caso, déjalo estar. No te martirizes. No eches más leña al fuego. Trata sólo de observar. Lo que piensas que te hace sentir tan mal o te incapacita pasará. Obsérvalo con curiosidad. La vida es cíclica. La marea sube y baja. Las estaciones pasan. Los días llevan su ritmo. La respiración sube y baja. Si te supera, no te inmiscuyas demasiado. Obsérvalo, fluye y abraza la dificultad. Ya pasará. Y si ves que es algo muy crónico, busca ayuda, una terapia, un coach, lo que te vibre. Busca la solución que está causando ese problema desde tu subconsciente.

 

7. Al final es una cuestión de vibra. Con el tiempo te das cuenta que todo eso que se dice en los libros de que al final somos vibración es verdad. Lo empezarás a sentir. Y que al final lo que hay en los pensamientos, a nivel literal, no es tan importante como la sensación que hay detrás. La vibración de la energía. Y que a veces no te tienes que centrar con el contenido de los pensamientos, sino cambiar esa frecuencia. Como ya he dicho antes, a veces basta con realizar una acción para cambiar la frecuencia, lo cual hace que cambien a su vez la emoción y el pensamiento. Puedes hacer ejercicio, leer un libro que te eleve la frecuencia, escuchar una canción, dar un paseo, quedar con alguien especial, o dar un pequeño paso en la dirección de tus sueños. Actividades como la meditación, el taichi, el chikung, las artes marciales, desarrollan esa sensibilidad hacia la energía. Está en tus manos.

 

Recuerda. El pensamiento es una parte fundamental de la tríada pensamiento – emoción – acción (que es el origen de todos los resultados). Pero no es la única parte. Investiga con estas ideas. Comprométete con tus pensamientos y te comprometerás con tu vida.

 

Felices Pensamientos.

 

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