Qué es imposible (y cómo hacer llegar 3 canciones a Bunbury)

 

Por Gonzalo Fuentes

¿Has tenido alguna vez alguna idea descabellada? ¿Una idea que te hiciera flotar mientras pensabas en ella? Al final de este artículo te contaré la historia de cómo durante el último año grabé 3 canciones escritas por mí y logré que las escuchara el manager de Enrique Bunbury (¡y tú también podrás escucharlas y echarme una mano!).

 

Desde muy pequeño he tenido la tendencia a ser soñador. No sé si existen razones freudianas y psicológicas escondidas que podrían explicarlo o si esto es simplemente un rasgo normal en todo ser humano. Prefiero pensar que es esto último. Y apostaría a que es así.

Hoy vamos a hablar de lo imposible. Bueno, en realidad vamos a hablar de lo que creemos que es imposible. Y hay una diferencia fundamental entre ambas: su realización. ¿Obvio, no? Bien, pues me da absolutamente igual su realización. Lo que realmente me importa en el artículo de hoy es el camino hacia esa realización. (Por supuesto que también me importa el éxito de la idea, pero hoy quiero enfatizar este otro aspecto).

¿No te ha ocurrido que cuando tienes una idea que te eleva (normalmente las aparentemente imposibles) tienes la fe y convicción durante esos momentos de que es total y absolutamente factible y realizable? Sólo después, cuando decides bajar de esa nube, cuando decides poner los pies de nuevo en tierra, cuando entra la razón en la ecuación, es cuando empiezas a tener la sensación de que esa idea no es factible.

Seamos realistas. Sin dicha racionalización de la idea, sí que sería imposible llevar nada a cabo. Porque serías incapaz de trazar un plan. Y serías incapaz de usar conocimientos útiles para lanzarte a esa aventura. Pero a esa racionalización le otorgamos demasiado poder, sobre todo porque va cargada de tu pasado, y este último puede ser letal. Más que nada porque tienes desentrenado el músculo de lo imposible. (Si ya lo tienes entrenado y eres una de esas personas soñadoras que convierten sus sueños en realidad, tienes mi permiso para leer otro artículo y hacer algo más útil. Por lo menos hoy 😉 )

¿A qué estoy llamando el músculo de lo imposible? Pues ni más ni menos que a ese músculo, que por cierto posiblemente esté en tu cerebro, que se ejercita cada vez que te lanzas a la realización de una idea aparentemente imposible e inalcanzable. No importa cómo recorras el camino ni hasta dónde llegues, si no que lo emprendas. ¿Por qué? ¿Ya estamos con los tópicos? No. No, por una sencilla razón. Porque en la medida que lo entrenas, este músculo comienza a sentirse más capaz. Y si lo ejercitas lo suficiente, el músculo de lo imposible pasará a ser el músculo de lo posible. No es una cuestión de fe, si no de entrenamiento.

Como todo músculo que no usas, es muy posible que te enfrentes a diversos síntomas en cuanto empiezas a practicar con él: pereza, agujetas, lesiones, miedo a hacerte daño, etc, etc. (Aunque afortunadamente las lesiones de este músculo suelen ser más imaginarias y mentales que las otras.)

Si tienes una gran idea que te hace sentirte feliz por unos momentos y después te viene el bajón porque no la ves más que como una idea estúpida, fíjate en algunos aspectos. ¿Qué te hace pensar que el  momento más lúcido es el posterior, en el que te vuelves realista, y no el primero, en el que te sentías bien, de maravilla y feliz? ¿No es más lógico pensar que cuando te sientes bien es cuando estás más conectado con tu ser interior más sabio? Este paso del éxito a la derrota mental transcurre en cuestión de segundos a veces, otras durante un período de tiempo un poco más largo. Para la próxima vez que tengas una idea maravillosa, observa lo que ocurre en tu cabeza durante todo ese proceso. Si observas los pensamientos con curiosidad y detenidamente te darás cuenta de muchas cosas. Contemplarás muchos más matices. No será todo blanco o negro. Y desde ahí podrás pensar con inteligencia. Ya que podrás cuestionarte distintas cosas:

 

–         “mmm… Vale, esta idea es loca y descabellada, pero no por eso no realizable. Al fin y al cabo, hay otros que lo han hecho antes que yo.”

–         “mmm… Quizás podría intentar contactar con esta persona. Quizás me responda. Sí, quizás no, pero ¿quién sabe?”

–         “mmm… Si comienzo a ir a por esto que de antemano veo imposible puede que aprenda un montón de cosas para futuras ideas más posibles.”

–         “mmm… Vale, no me interesa. Prefiero hacer estas otras cosas.”

 

Normalmente vemos como imposible aquello que previamente no hemos visto como posible. Tanto en nosotros como en otros. Así que una de las primeras preguntas que yo me haría a mí mismo una vez que hemos pisado tierra y empezado a pensar racionalmente es:

 

“¿Hay alguien que haya hecho algo parecido a esto anteriormente?”

 

La inmensa mayoría de las veces la respuesta es sí. Y si la respuesta es no, recuerda que hay una cosa que sí que ha habido anteriormente: pioneros. Si es así, tú podrías ser el siguiente. ¿Acaso crees que si ningún ser humano hubiese entrenado el músculo de lo imposible se habrían realizado en nuestra historia ni tan siquiera una pequeña parte de las cosas que ya comenté en mi artículo anterior ? Esto sí que lo dudo.

Un ejercicio muy útil para entrenar el músculo de lo imposible es ponerte en contacto con gente imposible. Si tu respuesta a “¿Hay alguien que haya hecho algo parecido a esto anteriormente?” es afirmativa, plantéate esta otra pregunta, ¿esta persona o personas están vivas en la actualidad? ¿Sí? ¡Ponte en contacto con ellos! Busca la manera de hacerlo. Y ya de paso, pídeles consejo para llevar a cabo tu idea. Matarás dos pájaros de un tiro. (¿Que no habla tu idioma? Pide ayuda a tu amigo extranjero o coge un diccionario.) Y recuerda: llegues a dónde llegues, aunque sólo te responda su secretaria, ya estarás trabajando el músculo de lo imposible. Es un ejercicio MUY sencillo.

Tengo un recuerdo muy grato de una época en la que escribía guiones y quería adaptar un relato de un libro que editó Paul Auster sobre historias reales. Necesitaba los derechos del autor porque quería ser fiel al original. Éste era desconocido y residía en Estados Unidos. No sé cómo conseguí su correo electrónico pero logré enviarle mis preguntas. No te puedes ni imaginar lo contento que me puse al ver su respuesta en mi bandeja de entrada. Con los derechos no había nada que hacer, ¡se me habían adelantado la HBO y Jim Sheridan! Pero el tipo fue muy amable y me propuso otras opciones. Bien, a este hombre no lo conocía ni el tato, los derechos estaban más que cogidos y ninguna de sus propuestas me hacía especial ilusión. Pero no te puedes ni imaginar cómo se me fortaleció el músculo de lo imposible por enviar un simple email. (¡Y casi me hizo más ilusión que la HBO y Jim Sheridan tuvieran la misma idea que yo!)

 

(Nota del autor: Este artículo se me ha ido de las manos en duración. Así que continuará en el próximo capítulo. ¡Mantengamos el suspense! No te olvides de que contaré mi historia de las canciones para Bunbury, podrás escucharlas y ayudarme!!! 🙂 ) Actualización: Ya puedes leer la segunda parte de este artículo pinchando aquí.

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3 responses to “Qué es imposible (y cómo hacer llegar 3 canciones a Bunbury)”

  1. Alfvareick says:

    Conmigo lo lograste! QUIERO MÁS!

  2. Monika says:

    Muy bueno!! Y muy de acuerdo contigo, seguro que si fueramos capaces de dedicar tiempo a fortalecer ese “musculo” llegariamos a ser mucho mas felices ya que los sueños muchas veces estoy segura que no son simplemente sueños

  3. Monika says:

    Consigue todo lo que te propongas!!

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