¿Quién Eres en Realidad? (Reinvéntate Conociendo Tus Distintas Identidades)

 

Por Gonzalo Fuentes

 

“No creas todo lo que dice tu mente.”

Anónimo

 

¿Quién eres en realidad? Buena pregunta, ¿verdad? Obviamente eres una persona, un ser humano, ¿no? Hasta aquí estamos de acuerdo. También tienes unas características físicas diferentes a otras personas, un género sexual concreto, rasgos de carácter propios, etc, etc.

 

También te diría que eres un ser con una amplia paleta de emociones, de pensamientos, de experiencias, de sensaciones, etc, etc.

 

O también eres quien tú te crees que eres, la primera impresión que das a los demás, la persona que de verdad conocen los más cercanos a ti, o con el que te encuentras íntimamente todas las noches antes de dormir y todas las mañanas nada más despertar.

 

Así que, por lo que estamos viendo, en realidad somos muchas cosas. Somos muchas cosas que en realidad son una sola y una cosa que en realidad son muchas cosas. Vaya lío, ¿verdad?

 

Se dice eso de que “todos tenemos muchas caras”.

 

Unas veces te sientes de una manera y otras no puedes ni entender cómo te podías sentir de aquella determinada manera. O tienes una imagen de ti mismo, una idea clara, y al día siguiente no tienes ni puñetera idea de por qué ya no te ves como te veías el día anterior.

 

¿Quién eres en realidad?

 

Podríamos decir que eres algunas cosas ya hechas y otras muchas en potencia. Eres un mundo de posibilidades. Con algunos límites por supuesto. Pero un vasto mundo de posibilidades mayor de lo que solemos ver.

 

Difícil cuestión esta de definir la identidad, ¿no te parece?

 

Seamos más prácticos. Viajemos a tu interior. Y escuchemos.

 

Las Voces que habitan en tu cabeza

 

¿Te has parado alguna vez a observar y a escuchar quién habla dentro de tu cabeza? ¿Esas voces que a veces dicen cosas bonitas y otras se dedican a insultar a aquel que te la ha jugado? ¡A veces incluso se apoderan de ti y hablan a través de tu boca!

 

¿Eres TÚ esas voces? ¿O son sólo pensamientos? Lo que sí puedes dar por sentado es que dichas voces conforman y condicionan esa supuesta identidad tuya, cómo te sientes, y los resultados que obtienes en la vida.

 

La verdad es que existen muchas maneras de pensar. Las voces son sólo una. Yo la verdad es que en ese aspecto soy muy auditivo y pienso mucho por medio de voces. Pero también pensamos con imágenes y con sensaciones. Cada cual tiene más desarrollado un tipo de formas de pensar o una combinación de todas.

 

Centrémonos sólo en las voces. (Aunque obviamente hay veces en las que van acompañadas de imágenes y sensaciones. Y también repito que depende de la persona.)

 

¿Recuerdas el personaje de Pepito Grillo de Pinocho? ¿Ese grillo con sombrero que representaba la voz de la conciencia de Pinocho? Ese sería un buen ejemplo de una de las voces de nuestra cabeza. Pero sólo una de ellas. Hay muchas más en nuestro interior, y cada uno de nosotros, según el recorrido de nuestra experiencia vital, albergamos un repertorio de voces con una presencia mayor de unas u otras.

 

Como ya hemos dicho en artículos anteriores, lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos están en relación directa y funcionan en ambas direcciones. Así que las voces que se presentan en nuestra cabeza influyen directamente en nuestros estados (con los que si recuerdas obtenemos resultados distintos) y al revés. De hecho en el fondo son casi lo mismo, un estado tendrá su voz correspondiente y viceversa.

 

(Cuando hablo de estados me refiero a una forma de estar en el mundo en un momento determinado. Según el estado en el que te encuentres, piensas de una manera, sientes de una manera, actúas de una manera, te mueves de una manera. Piensa por ejemplo qué diferente ERES, TE SIENTES y QUÉ RESULTADOS OBTIENES cuando estás en un estado resolutivo frente a cuando estás en uno de duda, de abatimiento o en uno de relax.)

 

¿Para qué nos puede interesar reconocer las voces que habitan en nuestra azotea? Pues como bien hemos dicho según hagas caso a unas voces u a otras, obtendrás resultados y vivencias distintas en tu vida. Y aunque no les hagas mucho caso puede que estén hablando en tu cabeza sin que tú te des cuenta. Por eso, como siempre digo, la meditación es algo muy recomendable en esta tarea, ya que ejercerá una doble función. Por un lado, oirás con mayor claridad las voces que te hablan (o mejor dicho, con las que te hablas en tu interior), y por otro, se empezarán a callar algunas voces indeseables. Te recuerdo que puedes empezar a meditar fácilmente si lees mi “GUÍA FÁCIL para empezar a Meditar (y la Meditación que ha cambiado mi vida)”.

 

Pero conozcamos algunas de las voces que te puedes encontrar en tu interior.

 

Nuestros diversos “Yos”

 

Estas no son todas, pero son una buena muestra. Además son sólo una forma de clasificar o trazar un mapa, pero ayudan a conocer mejor nuestro territorio interno. Si conoces alguna más puedes añadirla en los comentarios.

 

La voz del deseo: No piensa en consecuencias. Simplemente quiere algo, lo anhela. No es racional, es pasional. Creo que altamente reprimida por la mayoría.

 

La voz que exige: Opuesta a la anterior. En una es “quiero, me apetece…”, en otra es “tienes que, debes…”. Creo que en realidad es una voz muy útil, sobre todo si va en consonancia con la anterior y juega a favor suyo. Pero hay que tener cuidado, porque puede convertirse en la voz que nos censura, en el tirano.

 

La voz que nos censura: Es el “padre autoritario” que llevamos dentro. El tirano que observa desde fuera aquello que estás haciendo y lo critica de manera destructiva. A veces aparece cuando estás haciendo caso a la voz que quiere jugar, y la censura, diciendo cosas del estilo de “mírate, estás haciendo el ridículo”, “qué absurdo eres”, “mira a los demás, son mejores que tú”.

 

La voz que quiere jugar: Es la voz de nuestro “niño interior”. La voz que nos hace disfrutar de la vida. Es una voz natural que quiere vivir en libertad, fuera de las restricciones y de las racionalidades que hemos creado en nuestro mundo de adultos. Puede estar presente cuando bailas, mientras juegas a algo, haces el ganso en el monte o en la playa, disfrutas de una buena comida, cantando con tus amigos, o incluso disfrutando de tu trabajo. Aunque imprescindible para ser feliz en esta vida, puede generar debate en cuanto a su utilidad para determinadas funciones de nuestra vida adulta. Aun así, mi sentir es que está demasiado relegada a un segundo plano en nuestras sociedades.

 

La voz que nos anima: Es ésa que nos dice “tú puedes”, “eres capaz”, “confía”, “ánimo”. Muy útil para encarar desafíos, momentos difíciles e ir más allá de nuestros límites.

 

La voz amante del riesgo y de lo incierto: Es la amante de lo desconocido. La que te dice, “¡qué demonios! ¡Hazlo!” La que quiere sorprenderse con la vida. Se alimenta de lo novedoso y busca adrenalina. No tiene porque ser para lanzarse a deportes de riesgo, puede ser simplemente para cambiar un patrón, una rutina o probar un plato nuevo. Si te interesa profundizar en esta voz quizás te interese leer “Las Dietas Neuróticas y el Maravilloso Arte de Añadir (y 49 ideas para revolucionar tu vida”.

 

La voz ansiosa por saber: Prima hermana de la anterior, pero más relacionada con el ansia de conocimiento. Cuando devoras un libro, cuando aprendes una habilidad nueva. Quizás te interese “El arte de aprender una habilidad nueva (y 7 pautas para lograrlo)”.

 

La voz de la resistencia y del autoboicot: Aparece cuando nos estamos embarcando en algo nuevo. Un proyecto, un cambio de dieta, una forma de comportamiento distinta, etc. Normalmente te seduce diciéndote que lo anterior era mejor: la seguridad de no hacer el proyecto, “estás haciendo algo raro o insano cambiando tu alimentación”, “tú no eres así”, etc. Cuando llevas mucho tiempo haciendo las cosas de una determinada manera es normal que esta voz entre en tu cabeza al intentar hacer cambios. Al fin y al cabo todo tu cuerpo, tu mente, tus conexiones cerebrales, tus emociones, todo tu ser está entrenado para hacer las cosas de aquella manera. En esos momentos tienes que hacer una transición y esa voz puede que sea tu compañera por un tiempo.

 

La voz que anticipa: Es la voz de la preocupación, de la ansiedad. “¿Qué pasará si…?”. Habla del futuro desde una visión negativa. Normalmente va unida a las emociones del miedo y la angustia.

 

La voz de la culpa: Es una voz incómoda. Aparece cuando te saltas alguna de tus reglas o valores (importante: ya sean conscientes o inconscientes). Lo mejor que puedes hacer aquí es o bien volver al camino que encaja con tus reglas y valores o flexibilizar éstos y cambiarlos si crees que ya no te son útiles en el camino a tu felicidad. Y aunque considero que tener reglas y valores es necesario en nuestra vida, muchas veces los damos por sentados o los recibimos en herencia, sin cuestionarlos ni testarlos para saber si en realidad nos ayudan y nos sirven, o en cambio nos llevan a una vida más constreñida y hasta miserable.

 

La voz de la conciencia: Pepito Grillo. A mí me gusta verla como la hermana luminosa de la voz de la culpa. En vez de centrarse en “no deberías estar haciendo esto” te dice “siento que esto es lo más apropiado para mí”, “esto es lo correcto para mí”, “aquí me siento bien”.

 

La voz que te quiere: Es la que ve lo bueno en ti. La que te echa piropos. La que refuerza tus comportamientos positivamente. “Qé guapo estás”, “qué bien lo estás haciendo”, “lo vas a hacer muy bien”, “te quiero”, “te acepto tal y como eres”, “me gustas”, “¡qué chulo esto que has hecho!”, etc. Aquí encontramos a un padre (o una madre) muy distinto al autoritario que vimos en la voz que te censura.

 

La voz realista negativa: Es una voz que puede resultar en apatía. Acota y limita tanto las posibilidades de la vida que amputa tus sueños y tus ilusiones de forma muy efectiva, ya que utiliza la “razón” o creencias limitadoras para justificarse. También justifica todo futuro por medio de experiencias pasadas no muy satisfactorias. Gran amiga de usar la palabra “pero”.

 

La voz destructiva: Esta es aun peor que la anterior. No ve salida alguna y todo lo ve mal. Es la negatividad al cuadrado. Gran amiga del “no”. (Si te encuentras en este estado, alerta, sal cuanto antes. No es tan difícil una vez sabes cómo. Más abajo lo descubrirás.)

 

La voz deprimida: Es la voz que no quiere escuchar a ninguna otra voz, ni de dentro ni de fuera. “No merece la pena esforzarse”. Todo está mal y mejor que continúe así. (Al igual que la anterior, sal cuanto antes.)

 

La voz que se siente capaz: Normalmente conlleva un estado muy placentero. Cuando ves que las posibilidades de la vida son justo eso, posibles, o incluso a veces aparentemente inevitables. Te anima a dar pasos y es altamente motivadora. Los futuribles los sientes como realidades en tu interior. Pero claro, puede haber un traspiés, un obstáculo, algo que no sale como esperabas (de hecho casi seguro que los habrá), y entonces la voz que se siente capaz deja paso a la voz realista negativa. Estate al loro.

 

La voz violenta: Es la violencia en tu cabeza. Es rabia reprimida. Es matar o golpear o insultar a alguien en tu cabeza, o simplemente discutir acaloradamente. Hace poco pensaba que dada nuestra historia altamente violenta no me extraña en absoluto que esta voz esté ahí. Está muy impresa en nuestros genes y costumbres. A veces es resultado de no haber dicho las cosas cuando se deberían haber dicho.

 

La voz creadora: Es tu lado creativo. Disfruta creando cosas. Muy parecida a la voz que juega. Dice “cogemos esto de aquí y lo mezclamos con esto otro, ahora hacemos un arreglito por aquí, ajustamos esto otro,…”. Mezcla conceptos, crea nuevas combinaciones, reinventa y reinterpreta.

 

La no voz: Es un pálpito, un impulso, una intuición. Escúchala.

 

Estas son algunas de las voces que se encuentran en nuestras cabezas. Algunas nos gustan más que otras. Algunas nos resultan más útiles que otras. ¿Qué podemos hacer ahora que hemos reconocido su existencia?

 

Tu Verdadera Identidad

 

Lo primero que podemos hacer es darnos cuenta que NINGUNA de esas voces eres TÚ. Pero están ahí y de momento forman parte de tu equipaje. Pueden definirte en la medida en la que condicionan tus actos y tus resultados. Pero no tienes por qué identificarte con ninguna de ellas, porque no son TÚ. Son pensamientos.

 

Lo segundo y no menos importante es ACEPTARLAS. Están ahí por algo. Seguramente incluso te quieran proteger o ayudar. Surgieron en algún momento de tu vida pero quizás ya no te sean útiles. Aceptarlas no significa que te conformes con ellas.

 

En tercer lugar, las OBSERVAMOS para ver si así pierden su poder. A veces basta sólo con eso. Si las observas desde fuera y con curiosidad, las poco útiles perderán fuerza e incluso las verás como ridículas hasta desaparecer. Las útiles las podrás reforzar. Una vez hecho esto, podrás si así lo deseas…

 

CAMBIARLAS.

 

Sí. Recuerda que tú eres el comandante. Y tú puedes mandar sobre tu mente.

 

Si no desaparecen, prueba a DISTORSIONARLAS. Cámbiales el tono, el brillo, el volumen, ponles una voz ridícula, muévelas de lugar dentro de tu cabeza. Fíjate en lo que ocurre.

 

O incluso mejor. Introduce conscientemente UNA NUEVA VOZ. La que tú decidas. También puedes introducir buenas preguntas.

 

Otra buena forma de acallar una voz o cambiarla por otra es CAMBIAR EL EXTERIOR. Es decir, cambiar tu postura, tus gestos de la cara, tu actividad, empezar algo pendiente, hacer algo absurdo, algo creativo, pegar un par de gritos, cantar, reír, o incluso hablarlas directamente (tranquilo, esto es estar tan loco como reconocer que tienes voces en tu cabeza.)

 

Todos estos pequeños cambios serán semillas para nuevos resultados en el futuro.

 

¿Qué voces reconoces en tu cabeza? ¿Alguna que no haya indicado en el artículo?

 

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5 responses to “¿Quién Eres en Realidad? (Reinvéntate Conociendo Tus Distintas Identidades)”

  1. Luisa says:

    Otra vez, Gonzalo, vuelves a demostrarme que se puede seguir hablando de sentimientos sin que resulte tedioso.
    Me gusta cómo lo interpretas, cómo aparentemente un tema que está mas que trillado, de repente lo mezclas de tal forma que se hace interesante; quizá sea por las ganas que le pones, eso se transmite.
    Un beso.

  2. maria says:

    Gonzalo, como de acuerdo estoy en este articulo contigo, además soy muy partidaria de la teoría transaccional a la que haces alusión.
    Creo que todos estos estados del yo tienen una función y una etapa en nuestra vida, pero como tu bien dices hay que estar atentos a cuando actúa cada uno, porqué y si queremos que sea ese el estado del yo dominante en ese momento.
    Hay que aprender a conocerse bien ya que esto nos ayudara a dar lo mejor de nosotros mismos en todo lo que hagamos y sentirnos bien, alcanzar un estado de bienestar y equilibrio. Suena tópico pero cuando lo sientes lo sabes!!y con esto no significa que hayas tenido que alcanzar todas las metas de tu vida. Cada día soy mas partidaria de aprender del camino, de disfrutarlo y ser paciente, si trabajamos en un objetivo lo acabaremos alcanzarlo pero teniendo paciencia y siendo felices durante el proceso que conlleva.
    Enhorabuena por tus artículos!!Son de gran ayuda!!

  3. Aradia says:

    La voz del dolor: “Me quiero morir” es su frase favorita.

    Acabo de descubrir tu blog cuando buscaba algo para aprender a hablar correctamente. He leído un par de artículos y me parece excelente, siento que tus palabras llegan justo en el momento preciso. Sufrí hace poco un episodio de depresión, con todo lo que conlleva. Lo único que me ha mantenido por el momento es meditar. Me encantó encontrarme con este artículo y saber que no estoy loca por escuchar voces.
    Sólo quería agradecerte. Te mando las mejores vibras… <3

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