Algunas Cosas Que He Aprendido De Mis Relaciones De Pareja

 

Por Gonzalo Fuentes

 

“Mis princesas, ahogándose en mi garganta.

No iré al rescate,

seré fiel a la mañana

y al sol que da sombra a mis lamentos.”

Desaliento Impecable

 

Mis separaciones de pareja siempre han ido acompañadas de crisis personales severas. ¿Casualidad? No creo. ¿Aprendizaje? ¡Mucho!

 

Hoy voy a abordar aquí este tema tan delicado. Este temazo de la vida. Uno de los grandes. Como no podía ser de otra forma, lo voy a hacer desde mi propia experiencia y crecimiento. Saquemos el bisturí, porque vamos a tratar de abrir ese órgano tan importante llamado corazón.

 

Hace ya casi una docena de años cuando me separaba de la primera relación importante de mi vida, me precipité en un abismo de larga duración. Por primera vez en mi vida había conocido el cielo, y por “cosas de la vida”, tenía que volver a tierra. Y aquello más que tierra me parecía un infierno. Pero tocaba atravesarlo, con todas esas cosas que un alma desesperada de amor puede llegar a hacer. Allí empezaba también el comienzo de un largo aprendizaje, de un despertar a la realidad de la vida.

 

No os voy a contar los pormenores de mi experiencia, ya que para eso ya existen exquisitos programas de televisión que llevan nuestra atención a otra parte. Más bien voy a ir directamente al grano de aquellas cosas que nos pueden resultar útiles.

 

En mitad de aquella crisis que os he comentado, me preguntaba una y otra vez que podía hacer con ese vacío que había quedado en mi corazón. Un hueco insalvable que no encontraba consuelo. Ese vacío, con todas las penas y tristezas que eso conllevaba, con esa sensación de amputación que seguramente much@s conocéis, me llevaba una y otra vez a la misma pregunta:

 

“¿Qué puedo hacer con este vacío y con todo este amor que siento?”

 

Un buen día se encendió una bombilla. Y con esa luz vino el principio de una comprensión mayor. Me di cuenta de algo que marcaría el rumbo de algo que años después comprendería y viviría mejor. Pensé, “todos estos sentimientos, este dolor, esta ausencia, este amor, todos ellos, existen en mí, me pertenecen a mí, están en mi interior, nadie me los puede quitar”. Con ello me di cuenta de que aquellos sentimientos y aquel amor y desamor no tenían nada que ver con la otra persona, sino que eran cosa mía. Sí, mi relación y desrelación con la otra persona los había originado, pero pertenecían a mi mundo interno. En aquel momento encontré consuelo en valorar que aquello me pertenecía a mí y que nadie me podía quitar lo que sentía. Algo muy romántico

 

Pero aquello sólo era la punta del iceberg.

 

Antes de continuar con mis propias experiencias quiero comentar algo que considero importante. La mayoría de nosotros vivimos las relaciones de pareja como un cuento o como una película. No en el sentido de que todo es muy bonito y sale bien, sino en el de que nos hemos tragado el cuento de que hay un guión preestablecido para las relaciones de pareja, de que se tienen que cumplir una serie de patrones e incluso roles. Me temo que eso es una fantasía… Una fantasía que incluso muchas parejas mantienen en relaciones insatisfactorias. Y actúa de manera tan inconsciente que la persona puede pensar que otra persona sí me haría feliz y me daría esa fantasía, o que la fantasía se convierta en relaciones con amantes fuera de la pareja.

 

¡¡A ver quién me ayuda a cumplir con este guión tan necesario!! (¡Y si tú no lo haces buscaré a otr@!)

 

Encontrar el amor que te salve, que te redima, que traiga por fin la felicidad a tu vida… Es el cuento de la princesa rescatada por el príncipe azul o el cuento de la rana que se transforma en príncipe cuando le besa la princesa.

 

Es curioso, parece que los sentimientos me pertenecen a mí, pero la responsabilidad para conseguir dichos sentimientos es de otro. Ya sea príncipe o princesa.

 

(Ahora puede que pienses “Uyy, este tío se siente muy frustrado y escéptico con el amor… ” Pero no van por ahí los tiros. Si hay algo en lo que creo es en el Amor. Tengo mis limitaciones y mis dificultades, pero ahora entenderás lo que quiero compartir con todo esto.)

 

Es como si buscáramos en una relación de pareja el medio para encontrar un fin: la felicidad, el romanticismo, completarnos, sentir eso llamado amor… Pero creo que se podría más bien decir que es un fin para encontrar un medio. El fin sería sumergirse en el delicioso amor, soltar el control y abrirnos, algo en ocasiones muy difícil. Por otro lado, el medio es lo más importante de todo. Y no es satisfacer a otro, ni darle todo lo que necesita, ni construir la relación perfecta. El medio es conocerse a uno mismo. Un fin que lleva a un medio… ¡Qué cosas más raras que dice este hombre! (Pista: sólo es un juego de palabras, no le busques el debate intelectual.) Pero sí, si te permites conocerte a ti mismo por medio del abrirte a otra persona, puedes disfrutar de todas las delicias del amor, que no es otro que…

 

¿qué?

 

Venga, que ya lo sabes.

 

¿Que el amor a…?

 

Que el amor a uno mismo, sí.

 

Una relación íntima te da la majestuosa oportunidad de desplegar tus alas, no la enorme responsabilidad de subirte a la grupa de alguien que ves que tiene las alas desplegadas (al menos aquellas que quieres desplegar). Ni de subir a alguien a tu grupa.

 

En lenguaje llano sería que sí que puedes encontrar la felicidad en una relación íntima en la medida que esta te da una oportunidad enorme de ser más tu mism@, conocerte más, abrirte más, entregar más, recibir más. En definitiva, crecer y conocerte más. Es sentir el Amor, pero fluyendo a través de ti. Es como ir a la escuela y aprender cosas nuevas, pero cosas que ya estaban dentro de ti (ya aprovecho para decir que todas las escuelas deberían funcionar así, en mi humilde opinión).

 

Una relación no es una responsabilidad de otro contigo. Ni una responsabilidad de ti con otro. No. Definitivamente yo no lo veo así. Pero no sólo en las relaciones de pareja, sino en ningún tipo de relación humana. Sólo en las de padres y madres con sus hij@s y hasta cierto punto. Y aun en ese caso creo que ha de ser un acto de amor y no de imposiciones (pero esto ya es hilar muy fino y entrar en un terreno en el que no me apetece ahora).

 

Si esa “responsabilidad” se da o se exige, nos quitamos poder. Y eso no es un acto de amor. La única responsabilidad que tenemos es con nosotros mismos. Y esa sí ha de ser un acto de amor.

 

El destino siempre somos nosotros. Todo empieza en nosotros y acaba en nosotros. Y el camino también. Pero si en ese camino dos personas os encontráis y os dais la gran oportunidad de crecer juntos y expandiros (fíjate bien en esa palabra: EXPANDIROS), en ese caso, que suenen las trompetas y los tambores del amor. (Aunque hay quien pueda preferir violines y ukeleles.)

 

Volvamos a mi historia.

 

Hace relativamente poco que volví a pasar por una separación. Y esta vez el banquete de crisis vino en un solo plato y bien servido. Tocaba abrir la caja de pandora. Desde el primer momento empecé a buscar. Necesitaba ayuda. Encontrar respuestas. Sabía que tenía que centrar toda mi energía y atención EN MÍ. No proyectarlo en la otra persona (a veces es inevitable y basta con darse cuenta, o tener cerca tuyo a algún ángel que otro que te recuerde el camino).

 

En mitad de aquella búsqueda me encontré con una idea muy interesante que no puedo atribuir a nadie porque no recuerdo. Pero decía algo así como que la lección principal escondida en una relación la ves una vez terminada la relación. Aquello encendió una vez más la bombilla en mí. Incluso aunque doliera. Pero me daba cuenta que la lección no era cómo podía construir una relación perfecta, de hecho la mía parecía serlo en muchos aspectos. La lección era conocer más cosas sobre mí. Y conocerse a uno mismo es recuperar el poder. Es darse cuenta de la grandeza que guardamos dentro de nosotros.

 

Así que las relaciones humanas son un gran camino. Una gran oportunidad. Y de hecho lo que creo que más impregnado queda en nuestros corazones. Pero encararlas como ese guión a cumplir, como aquello que ha de ser una pareja, lo considero un camino de sufrimiento. Es seguir un guión que no existe. Quizás sea mejor encarar otro tipo de dolor más vivo y real para aceptar que NADIE tiene ninguna responsabilidad sobre nosotros. Que la meta está en nuestro propio corazón. Si a mí se me olvida en algún momento, confío en que alguien me lo recuerde.

 

Espero que esto pueda resultar de ayuda en algo tan complejo y tan maravilloso a la vez.

 

Termino con unas palabras del libro “Conversaciones con Dios 2” de Neal Donald Walsch, que me está maravillando:

 

“Disfruta todo. No necesites nada. (…) el mayor regalo que le puedes dar a otra persona es la fortaleza y el poder para no necesitarte, no necesitarte para nada.”

 

Feliz Amor.

 

Para Romina, por ser un ángel en la tempestad que incesantemente me señalaba el camino.

 

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8 responses to “Algunas Cosas Que He Aprendido De Mis Relaciones De Pareja”

  1. Cascabeleando says:

    De algún modo al leerte recordaba esto, que en su día me impactó:

    “Credo para mis relaciones con los demás”

    Tú y yo tenemos una relación que valoro y deseo conservar. Cada uno de nosotros es una persona aparte, con necesidades particulares y con derecho a satisfacer esas necesidades. Cuando tengas algún problema para satisfacer tus necesidades, trataré de escucharte con aceptación genuina para facilitar que tú encuentres una solución, en vez de depender de las mías. También respetaré tu derecho a escoger tus propias creencias y a desarrollar tus propios valores, aunque sean diferentes a los míos. Sin embargo, cuando tu conducta interfiera con lo que yo tengo que hacer para satisfacer mis propias necesidades, abierta y honestamente diré en qué forma estoy siendo afectado, confiando en qué respetarás mis sentimientos lo suficiente como para tratar de cambiar la conducta que es inaceptable para mí. Así mismo, cuando alguna conducta mía sea inaceptable para ti, espero que, abierta y honestamente, me cuentes sobre tus sentimientos; escucharé y trataré de cambiar mi conducta. Cuando haya momentos en que ninguno de los dos pueda cambiar su conducta para satisfacer las necesidades del otro, reconozcamos que tenemos un conflicto de necesidades que requiere ser resuelto. Comprometámonos entonces, a resolver dicho conflicto, sin que ninguno de los dos acuda al uso del poder o de la autoridad para tratar de ganar mientras el otro pierde. Respeto tus necesidades, pero también respeto las mías. Así, esforcémonos siempre para buscar una solución que sea aceptable para ambos. Tus necesidades serán satisfechas, pero también lo serán las mías, -nadie perderá-, los dos ganaremos. De esta manera, podemos seguir desarrollándonos como personas, y así, la nuestra podrá ser una relación sana a través de la cual cada uno de nosotros tratará de convertirse en todo aquello que es capaz de ser y podremos continuar relacionándonos en un mutuo respeto, amor y paz. Thomas Gordon

    Muy interesantes tus reflexiones, tu crecimiento a través de las circustancias. Gracias!

  2. Patricia says:

    Ya lo he leído 4 veces… Y necesitaré volver a leerlo varios días para acabar de asimilar todo lo que dices aquí… me ha gustado mucho, me da mucho para reflexionar… Difícil cuestión la pareja. Trato cada día de que mis miedos no me limiten, pero en cuestión de pareja es donde más miedos me surgen, si no es por un lado es por otro… Gracias Gonzalo, necesitaba ésto para dar un paso más hacia el amor a mi misma. Mucho para pensar, y difícil llevar a la práctica.

  3. María says:

    Increible, magistral. De lo mejor que he leído en los últimos meses. Hay tanta verdad en él y tanta enseñanza, y sobre todo, llega hasta el fondo de los que lo leemos. Además nos toca a todos: ¿quien no tiene o no ha tenido pareja alguna vez? Ahora mismo que me siento más débil en este contexto, tus palabras me han devuelto ese poder, esa fuerza. Una cosa es saberlo y otra cosa que te llegue al fondo de tu alma. Me quedo con la frase: la lección principal escondida en una relación la ves una vez terminada la relación.

  4. Blanca says:

    Me ha encantado Gonzalo!!!!
    Sólo te digo una palabra….Chapó!!!!

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