Si nosotros fuéramos los mayas

 

Por Gonzalo Fuentes

 
(Nota del autor: Este artículo fue escrito antes del famoso 21 de diciembre de 2012, ahora ya olvidado por todos. Al ser éste el primer artículo del blog, se ha retrasado su publicación por razones obvias de incompetencia tecnológica, pudiendo parecer ya fuera de contexto. Pero considero que por eso mismo, porque aun estamos aquí, que este artículo puede tener su relevancia.)

 

Quedan seis días para el 21 de diciembre de 2012 mientras estoy escribiendo estas palabras. El día que, basándose en los calendarios mayas, para algunos acabará el mundo, habrá cambios globales para otros, será el fin de una era y comienzo de otra, nuestra consciencia evolucionará, sucederán grandes acontecimientos, catástrofes,… Quién sabe. Quedan seis días. (Aunque puede que cuando tú estés leyendo estas palabras el enigma ya se haya resuelto, o no quede nada.)
 
Yo no creo que suceda nada en especial. A no ser que haya algún loco con capacidad logística que quiera llevar a cabo su magno plan. Y aun así, esto podría suceder cualquier otro día. Todos los días suceden cosas extraordinarias. Al igual que ordinarias. A lo largo de los tiempos no nos han faltado catástrofes naturales, guerras  brutales, ataques terroristas, despertares de conciencia, finales del mundo para muchos. Ya hemos tenido guerras nucleares que se han llevado ciudades por delante, tsunamis gigantes que arrasan grandes proporciones de países, terremotos que no dejan ni los palacios presidenciales en pie, guerras químicas, ataques terroristas que derrumban rascacielos, volcanes que arrasan poblaciones enteras, personas que logran cambiar sus vidas y las de miles de conciudadanos (incluso a nivel mundial). Todo eso ya ha sucedido. Entonces, ¿por qué la mayoría de nosotros de alguna manera incluso secreta esperamos que tal día ocurra algo que cambie el devenir de nuestra existencia? ¿No estamos de alguna manera dejando nuestro destino en manos de algo ajeno a nosotros? ¿No es esto una forma de pensamiento mágico, infantil y arcaico?* ¿No estamos eludiendo nuestras responsabilidades y capacidades? ¿No deberíamos ser nosotros los “mayas” que escribiéramos nuestro propio destino? Quizás fuera esto lo que querían decir esos calendarios.
 
Es evidente que somos muchos en este planeta. Cada uno con su propia agenda. También es evidente que la naturaleza puede hablar y sobrepasarnos. Que cuando hablamos de asuntos tan globales casi todo se escapa a nuestro control. Pero han pasado muchas cosas. Y no me refiero a los últimos años, ni a las últimas décadas, ni al último siglo. Estoy hablando de toda nuestra historia. La que nosotros HEMOS ESCRITO. Incluso en las grandes catástrofes había una respuesta, una reacción controlada por nosotros. A veces el poder de decisión lo ostentaban unos pocos, otras lo ostentaban pueblos enteros. Hablo de revoluciones, de tiranías, de profetas, de poderes en la sombra, de democracias, de esclavitud, de discriminaciones, de libertades, de invasiones, de guerras civiles, de profetas, de almas caritativas, de estrellas de Rock. ¿No está inherente en todo esto nuestro poder, nuestra capacidad para escribir nuestra historia? Hemos levantado ciudades majestuosas, pirámides, sumergido trenes bajo el océano, inventado dinamita, bombas atómicas, vehículos que surcan los cielos, viajado al espacio, telecomunicaciones punteras que caben en la mano. Hemos contado y reinventado nuestra propia historia por medio del arte y hemos empezado de cero una y otra vez. ¿Y aún así no nos damos cuenta? ¿A qué tenemos miedo? Porque si nos situamos en el peor de los escenarios, que un meteorito acabe con nuestra raza, que el núcleo del planeta estalle, que el sol nos abrase, que haya un nuevo Bigbang; en ese caso… que más dará. En ese caso no habrá nada de lo que preocuparse. Nuestra historia habrá sido vivida y punto. Pero si esas circunstancias no se dan, y hay una alta probabilidad, entonces sí, hay mucho de lo que preocuparse.
 
Pero aun más de lo que ocuparse.
 
Creo que no somos del todo conscientes de lo rápido que están yendo las cosas. De los cambios que ya se están dando. Y todo esto lleva mucho más que un día. Cada vez hay más información disponible, más inmediatez, y por lo tanto, más capacidad de acción. Cada vez es más fácil que la voz de cualquiera de nosotros, de cualquier desconocido, llegue a un vasto público. Los procesos se han acelerado. Vivimos tiempos convulsos, veloces, sensibles. Estamos expuestos. Pero tenemos más capacidad que nunca. Más poder sobre nuestra historia particular y global que nunca. Hemos de dar el paso.
 
En mi opinión y en la de muchos otros hemos de repensar muchas cosas. Es el momento perfecto.

–         Cuáles son nuestros valores más importantes, qué situar por delante y por detrás en esa lista. A qué dedicamos nuestro limitado tiempo.

–         A qué voces internas y externas prestar más atención. Si aceptar toda la información que llega a nosotros o cuestionarla. Incluso la que sale de nuestro interior.

–         Si educarnos e informarnos sobre todas las áreas básicas de nuestras vidas.

–         Si analizar y examinar tantas creencias que hemos asumido ciegamente.

–         Qué alimentos llevar a nuestra boca y qué curas utilizar cuando son necesarias.

–         Repensar cuánto poder damos a nuestra autoridades.

–         Frenar como colectivo a aquellos que abusan y explotan nuestras necesidades más básicas.

–         Encauzar nuestra relación con la naturaleza y nuestro planeta.

–         Meditar hasta qué punto vamos a permitir el sufrimiento de miembros de nuestra propia especie.

–         Desafiarnos e ir a por lo que creemos imposible.

–         Y sobre todo, ser profundamente egoístas y pensar en todos nosotros como uno solo.

 

El momento en que todo esto es posible ha llegado. Y no ocurrirá en un solo día. Pero sí en cada día. Se necesitan pasos minúsculos, y mayúsculos. Reivindiquemos nuestro poder en aras del bien común. Esta es nuestra gran historia. Lo que ocurra el día después está en nuestras manos.
 
Yo intentaré poner de mi parte desde este blog y desde todos los frentes que pueda. El mundo necesita de cada uno de nosotros. Necesitamos cambiar y para eso hay que dar pasos.

 

Muchas gracias por haber leído hasta aquí, y ¡bienvenido al blog!

 

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* No tengo nada en contra de la magia, de los niños ni del mundo antiguo. Pero sí considero que el pensamiento mágico como etapa evolutiva debe ser superada. Es decir, aquella etapa del ser humano en la que depositamos nuestra fe y confianza en que seres superiores, mágicos o divinos solucionen nuestros problemas y nos concedan nuestros deseos sin que nosotros formemos parte activa en el asunto. Quizás muchos piensen que estoy loco afirmando semejante cosa, pero sí, esto sigue ocurriendo.
 

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10 responses to “Si nosotros fuéramos los mayas”

  1. Maria says:

    Genial Gonzalo.. Soy super fan de la gente que se anima a compartir este tipo de cosas via blog, web o lo que te de la gana con los demás. A mi me encanta leer a cualquiera con dos dedos de frente.. o en tu caso tres!
    =) Con cariño:
    Maria Granizo (tu compi de Alejandro M.)

  2. Alfvareick says:

    Después de un parto largo… aquí esta tu niño! Y como buen niño… seguro que esa nota aclaratoria final, le hace estar más seguro pero ya avisado… de que poco a poco eldiadespues.net evolucione y consiga su esencia propia, definitoria y única. El principio es prometedor. Enhorabuena!

  3. Juan Gómez says:

    Mil años sin vernos, muchos mas kilómetros de separación(yo ando por Guinea Ecuatorial de profesor)PERO suscribo todo lo que dices. Es raro cuando alguien comparte algo que sabes que podrías haber pensado perfectamente tu.

    Me apunto a ser Maya.
    El día después empieza el mismo día de hoy.

  4. Jorge says:

    ¡Reflexiones muy necesarias en los tiempos que corren! ¡Gracias Gonzalo!

  5. Enrique says:

    He leido tu entrada última a tu blog pero como no he encontrado tu email, he buscado en los origenes y te respondo desde aqui.
    Enrique

    Me gusta como escribes pero creo que tenemos el guió basico que es el que se corresponde con nuestra naturaleza humana(Divina). Todo camina, como tú dices, en una dirección, en la del guión pero no todos los pasos estan pautados. Somos nosotros los que consciente o inconscientemente tomamos decisiones. Por ello el reto es llegar a tomar consciencia de lo que ES.Un abrazo

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