Un Sólo Cambio que Convierte Tu Productividad en un Auténtico Avance (Y 5 Consejos Estrella)

 

Por Gonzalo Fuentes

 

La red y las estanterías están cargadas de libros, cursos y artículos sobre productividad. Al final tenemos que sacar tiempo en estudiar estos “sistemas” si queremos cambiar la forma de producir, aprovechar mejor nuestro tiempo o lograr estar más concentrados y menos dispersos durante nuestras horas de productividad.

 

Tras un ligero rechazo que ahora os explicaré, desde hace algún tiempo empecé a interesarme en este tema. Y aunque hay sistemas que se acaban convirtiendo en un auténtico peñazo porque resulta que al final tienes que “trabajar sobre el trabajo”, me he encontrado algunas perlas realmente interesantes por el camino. Sobre todo una que puede cambiar y mejorar tu juego de una manera muy potente.

 

Os he comentado antes lo del rechazo porque la palabra productividad para muchos va cargada de un componente negativo que hace que no nos resulte muy atractiva. Puede parecer que vaya ligada a un sistema en el que tú eres simplemente un eslabón más de la cadena de “producción” y te haga sentir como una tuerca de una maquinaria deshumanizada que sólo trata de producir. Así que si sientes ese rechazo post-era industrial (si es que esta era realmente acabó) te entiendo perfectamente, pero no es de ese tipo de productividad del que te voy a hablar aquí en El Día Después.

 

La productividad que aquí nos interesa es aquella que mejora tu actuación humana, genera cambios en tu vida, acelera procesos y te da mejores resultados en tu vida. En cualquier área de tu vida. No para enriquecer aun más los bolsillos de un gordo fuma puros avaricioso.

 

Aunque yo no me considero un experto en productividad ni soy el ejemplo de la persona más productiva del mundo, sí que he encontrado ALGO que he ido aplicando desde hace poco menos de dos años aproximadamente y que da unos resultados más que interesantes en cuanto a tu productividad. Pero antes, quiero hacer una distinción.

 

Distintos tipos de productividad

 

No me estoy centrando aquí en una productividad que se ocupa sólo en hacer más y más cosas en menos tiempo. Eso puede ser interesante si sabes enfocarlo bien, pero te puede llevar a un estancamiento en tu vida. Hacer única y exclusivamente MÁS cosas te puede convertir en justamente una tuerca más de esa maquinaria de la que hablábamos. En este artículo me quiero centrar más en una productividad de calidad frente a una de cantidad.

 

Una productividad de calidad es aquella que genera un dinamismo y un cambio en tu vida. Es aquella que te hace pasar de nivel. Es aquella que genera un movimiento hacia adelante. Y no es aquella que simplemente acumula tareas completadas en cajones estancos y mantiene tu status quo por siempre jamás.

 

Dependiendo de la persona que seas puede ser muy distinto y variado lo que quieras lograr por medio de esta productividad de calidad:

 

– Un ascenso en tu puesto de trabajo.

Crear un micronegocio.

Aprender una habilidad nueva.

– Crear planes nuevos con la familia, pareja o amigos.

– Viajar más.

Mejorar la alimentación.

– Mejorar la forma física.

– Crear algo artístico.

– Conseguir un trabajo.

– Etc, etc.

 

Como ves, la productividad que aquí planteo se centra en algo muy distinto a simplemente hacer más y más y más.

 

Lo que aquí os voy a proponer es un sólo cambio para generar avances y resultados cualitativos. Un sólo cambio para que cada día suponga un paso más hacia donde quieres estar en tu vida, en vez de simplemente mantener el status quo actual. Después de explicaros este único cambio os dejaré algunos consejos estrella más que pueden mejorar mucho tu productividad. Pero para mí, el esencial es este primero.

 

Localizar y trabajar en tu producción de calidad

 

No nos vamos a engañar. En la vida casi todo requiere tiempo, y normalmente suele ser más que el que en un principio pensamos y preveemos. Pero también es verdad que si sabes localizar aquellos pasos o tareas que inciden directamente en el avance de tu vida, al final resulta que haciendo menos te mueves y avanzas más. Consiste en apretar el botón adecuado en vez de apretar muchos botones que no cambian mucho las cosas.

 

Por tanto tienes que definir aquello en lo que quieres cambiar y avanzar. Y convertirlo en una prioridad en tu vida. De manera que no te enredes en tus mil tareas diarias y al final te acuestes por la noche sin haber movido un dedo en aquello que realmente incide en tu productividad de calidad o, mejor dicho, en cambiar y mejorar tu experiencia vital.

 

Imagina que siempre has soñado escribir una novela. Y esto es una losa que pesa sobre ti desde hace mucho tiempo (abre tu imaginación, la novela aquí es sólo un ejemplo). Sólo tienes dos opciones. O aceptar que no vas a escribir esa novela nunca (y no pasa nada, si así te sientes bien y feliz, lo aceptas y punto). O escribir tu novela ahora. Esas son tus dos opciones. Ahora bien, si no dispones de todo el tiempo del mundo y además de escribir la novela tienes que ir al trabajo, hacer la compra, recoger a los niños, poner la lavadora, hacer la comida, etc, en ese caso seguramente no puedas escribir tu novela de un tirón. Tendrás que hacer algo para que esa novela empiece a nacer y crecer, de manera consistente, día a día, y hasta que llegues al punto final que la cierra.

 

Como ya te he dicho antes tienes que priorizar. ¿Y cómo priorizas? Priorizando, obviamente. ¿Es que no me explico? Lo priorizas, le das prioridad. ¡Vamos, que es lo primero que haces!

 

Haz cada día primero aquellas cosas que pueden cambiar tu vida.

 

Lee de nuevo la frase anterior y no te dejes engañar por su simplicidad. Las cosas simples suelen ser las más potentes.

 

Cuando hablo de productividad de calidad y de las tareas que pueden cambiar tu vida, al final me estoy refiriendo a las “cosas importantes”. Todos nos podemos perder en un océano de cosas insustanciales y poco esenciales en nuestro día a día. Y aunque también exista un placer y un disfrute en las cosas pequeñas (yo disfruto muchas veces simplemente limpiando en casa), lo que quiero decir es que las cosas importantes que pueden acercarte a la vida de tus sueños han de tener un lugar relevante en tu día a día. De hecho han de tener “el lugar relevante” (en cuanto a tareas se refiere).

 

Volvamos al caso de la novela. Pongamos que esta persona imaginaria trabaja de 8 a 5. En otra cosa que no tiene nada que ver con su novela. Bien, hemos dicho que tiene que priorizar. Hacer lo importante lo primero. Veo para él, por ejemplo, dos opciones. O se levanta media hora o una hora antes todos los días y escribe algo de su novela, o en cuanto sale de trabajar es lo primero que hace.

 

El hacer lo importante lo primero tiene un efecto colateral la mar de interesante sobre tu estado de ánimo. No sólo estás avanzando sustancialmente en tu proyecto y en tu vida, sino que vas a estar el resto del día sintiéndote mucho más pleno y realizado y con una actitud mucho más positiva y resolutiva. Porque sabes que ya has hecho aquella cosa que sabías que tenías y sobre todo QUERÍAS hacer. Este escritor de la novela irá al trabajo con una actitud mucho más elevada si sabe que esa mañana ha dado un paso más en ese sueño de publicar su propio libro o estará por la tarde con su familia mucho más a gusto si ha sido lo primero en hacer por la tarde.

 

Yo, por ejemplo, en estos meses de escribir en el blog, mi prioridad es escribir nuevos artículos. Así que cuando tengo una lista de tareas por hacer, lo primero que “me quito” es el escribir ese nuevo artículo. (Obviamente si quiero llevar ahora mi blog a otro nivel puede que tenga que tener que cambiar prioridades, aunque escribir artículos siempre estará en el top). A nivel psicológico es muy poderosa esta priorización, ya que como he dicho eleva tu estado de ánimo y de hecho te vuelve más productivo en el resto de tareas. Pero además y más importante, te aleja casi mágicamente del enemigo número uno de la productividad: procrastinar y aplazar indefinidamente las cosas más importantes.

 

Así, que ya sabes, tienes que afinar bien y averiguar cuáles son esas tareas importantes que al realizarlas empujan tu vida hacia adelante y no simplemente mantienen un status quo. Ya sea que tengas una empresa o no, esta sirve muy bien como sinónimo o metáfora para lo que estoy hablando. Imagina que eres el director de una empresa. Y que todos los lunes lo primero que haces al llegar a tu despacho es dedicar 45 minutos a generar ideas para llevar tu empresa al próximo nivel. En lo que sea. Conseguir más beneficios, mejorar la atención al cliente, diversificar, ampliar y mejorar la presencia en internet, lo que sea. Y que tanto tú como tus empleados dedicáis un tiempo prioritario a la semana a implementar esas ideas que mueven a la empresa hacia adelante.

 

Ahora imagina que eres el director de otra empresa. Y que lo primero que haces los lunes por la mañana es empezar a trabajar en todas esas cosas (que no son pocas) para mantener tu ritmo de trabajo habitual. Empiezas por los emails, las llamadas habituales, las reuniones, etc. Pero no has dedicado esos 45 minutos a proyectar en el futuro y a poner en marcha ese futuro. Estás demasiado inmerso desde el minuto uno en este presente tan atareado. Te has metido directamente en el ajo. Pero eso no quita que durante toda la semana tengas en alguna parte de tu cabeza la insidia constante de todas esas cosas nuevas que sueñas para tu empresa pero para las que no tienes tiempo.

 

¿Cuál de los dos empresarios crees que a priori tiene más posibilidades de convertir su empresa en lo que desea?

 

Ahora piensa que dicha empresa eres tú. ¿Captas la idea? ¿Estás generando ideas e implementándolas para moverla hacia adelante?

 

Hay tareas en la vida que simplemente mantienen tu status actual y otras que te impulsan hacia delante, a nuevos horizontes. Y muchas veces nos distraemos demasiado con las primeras de ellas para no afrontar las que de verdad van a tener una repercusión y un impacto en nuestras vidas. Nos resistimos.

 

Si te encuentras en una situación en la que no tienes muy claro qué tareas son las que te van a impulsar en este momento hacia delante, te daré una pista. Es probable que sean aquellas que más pereza te están dando y aquellas que ahora te parecen más difíciles. Aquellas a las que más te resistes y que más aplazas constantemente. Normalmente detrás de lo que más nos resistimos se esconde el movimiento hacia delante. O por lo menos un movimiento clarificador. Deconstruye esa tarea en minitareas y simplemente empieza. Lo agradecerás.

 

5 consejos extra para aumentar la productividad

 

Dicho esto, quiero compartir con vosotros algunas de las rutinas y nuevos enfoques que han ido ayudándome a organizarme mejor y ser más productivo. Pero no olvides que lo más importante es lo que te he explicado más arriba. Lo primero es lo primero. Algunos puede que ya te suenen y yo prefiero lo sencillo. Pero para mí estos son algunos de los consejos estrella para ser más productivo.

 

Haz listas. Sí, el más obvio de todos. Pero aun así poca gente lo hace. Escribir tareas y objetivos tiene una influencia enorme sobre tu cerebro y vuelve más probable la consecución de lo que escribes. Además la gente más productiva escribe listas porque si no te puedes volver loco. Es tan sencillo como práctico como efectivo. Intenta que cada elemento de esa lista sea lo más preciso y efectivo posible. Por ejemplo: “escribir artículo productividad”, “llamar Jorge sobre duda editorial”,  “escribir capítulo 3 de novela”, “practicar ejercicios A y B de piano”, etc.

 

Escribir dos primeras tareas del día siguiente. Antes de dejar de trabajar y desconectar, escribe las dos primeras tareas que vas a realizar al día siguiente. Para ello utiliza el principio que he explicado en este artículo. Empieza por lo más importante. Así sabrás por dónde empezar a la mañana siguiente, lanzarás el día y no te perderás por el camino.

 

Encuentra tu hora mágica. Este es un concepto realmente útil y poderoso. Cada uno tenemos un momento del día en el que somos lo más de lo más. Cuando tenemos nuestra concentración más afinada o cuando nos sentimos más inspirados. Averígualo. Obsérvate a lo largo del día y descubre cuándo tienes pensamientos más lúcidos, cuándo eres más hábil, cuándo tienes más energía física, cuándo eres más extrovertido. Dependiendo de las tareas en cuestión y lo que requieran de ti, puede que te interese dedicarlas mejor unos momentos u otros del día. Pero no olvides el concepto de “lo más importante lo primero”.

 

Deconstruir tareas desde el objetivo final. Este concepto creo que lo saqué de Chris Guillebeau y me parece la mar de interesante. Piensa en dónde quieres llegar. Cuál es tu objetivo. Y a partir de ahí piensa cuáles serían los pasos que te llevarían hasta ahí. Pero en vez de hacerlo desde el primero, lo haces desde el último. Como si fueras marcha atrás. Esto te da un poder de visualización y de clarificación y segmentación muy interesante.

 

Márcate plazos. Trabajamos mejor bajo presión y con límites. Saca lo mejor de nosotros. Somos más concretos y menos perfeccionistas (que no es más que el disfraz del aplazar). Márcate fechas, pero también horas.

 

Estos consejos resultan muy útiles, pero ya sabes, lo primero es lo primero.

 

¿Qué necesitas hacer para moverte hacia adelante y tener una productividad de calidad? ¿En qué áreas de tu vida sientes que sólo haces cosas para mantener tu status actual? Deja tu comentario más abajo. (Si no los ves, pincha aquí)

 

Que tengas una productividad que te conduzca irremediablemente a lo que sueñas para ti. Y acuérdate de compartir este artículo si lo has encontrado útil. ¡Gracias!

 

¡Únete al cambio! Recibe nuevos artículos de El Día Después en tu correo :




4 responses to “Un Sólo Cambio que Convierte Tu Productividad en un Auténtico Avance (Y 5 Consejos Estrella)”

  1. Carlos says:

    Muy buen artículo, Gonzalo! Me ha gustado mucho.

    Mucho antes de organizarme de formas similares a las que explicas, todos los esfuerzos que hacía por conseguir mis objetivos eran prácticamente ineficaces. Está muy bien trabajar mucho y trabajar duro, pero yo diría que es más importante trabajar dirigido. Es como la noche y el día.

    Este artículo hay que compartirlo. Esto va por ti, ¡lector!

  2. Un post tremendamente interesante Gonzalo, con una perspectiva muy realista y a la vez muy optimista.

    Has descrito exactamente el camino que seguí yo cuando decidí embarcarme en proyectos que iban más enfocados hacia la realización personal que hacia la promoción profesional.

    Sospecho que este es el camino que seguiste tu también, supongo que el camino que en definitiva seguimos muchos.

    Gracias por compartirlo con nosotros, me ha resultado muy inspirador.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *