¿Necesitas que te VALOREN los demás?

 

Por Gonzalo Fuentes

 

“No te preocupes de que los demás hablen mal de ti.

El ladrido de un perro no le hace ningún daño a las nubes.”

Alejandro Jodorowsky

 

AVISO IMPORTANTE: ¡¡Por fin he decidido poner fecha de lanzamiento a mi primer libro “Mapas Para La Vida”!! Aun quedándome algunos detalles (la parte técnica se ha complicado un poco a última hora), he decidido que sí o sí el 18 de Diciembre lo tengáis disponible aquí en el blog. Tan sólo deciros que… mucho trabajo… y un tremendo orgullo y satisfacción. ¡Así que estar atent@s!!)

 

Cada vez me llegan más correos de lectores compartiéndome alguna experiencia de su vida o consultándome sobre algún tema en concreto. Quién me iba a decir esto a mí… Aunque me siento muy halagado por la confianza, y sobre todo porque veo que este blog tiene una repercusión positiva en otras vidas, he de aclarar que no soy ningún terapeuta y que ni siquiera tengo ningún certificado de coach ni nada por el estilo. Soy alguien, que como tú, está dispuesto a aprender a vivir cada vez mejor, y que la única diferencia estriba en que yo estoy compartiendo algunos procesos públicamente, y que parece que tengo cierta capacidad para hacerlo. (Por cierto, los terapeutas y coaches también están aprendiendo a vivir cada vez mejor, que no me malinterpreten… )

 

Hoy voy a hacer algo distinto y especial. Voy a responder públicamente a uno de estos correos. Porque de alguna manera ha resonado su consulta con mi momento personal. Pero lo mejor de todo es que lo voy a hacer sin saber lo que voy a decirle. Entre otras cosas porque en cuanto al tema que vamos a tratar no me siento en ese lugar cuando ya consideras que tienes cierta maestría. Es un tema en el que aun estoy dentro. Pero me ha parecido interesante hacerlo así y lo podemos ver como una especie de reflexión colectiva en voz alta (digo “colectiva” porque espero muchos comentarios y opiniones sobre el tema).

 

Veamos lo que me comenta este lector:

 

“Llevo un par de meses leyendo tus artículos y descubiendo más y mas de tu blog.

 

Esta mañana, en el trabajo, me he hecho consciente de una cualidad personal, que creo que ha sido más visible para el resto de personas que interactúan conmigo, que por mí mismo. Me refiero a mi necesidad de “valoración externa”. Para mí es muy importante sentirme interiormente valorado, y me doy cuenta de que para reforzar mi autovaloración, doy mucha relevancia a la valoración exterior de personas cercanas a mí. Creo que esto, da pie a que personas más manipuladoras con sus rechazos o aplausos, en cierto modo dirijan mis acciones a su mejor interés.

 

Me gustaria saber si en algún artículo en concreto hablas sobre este tema, ya que quiero ampliar mi consciencia sobre ese aspecto para ser mas cuidadoso, y minimizar esa dependencia externa.”

 

Mi Respuesta

 

Considero que la valoración externa es un elemento que forma parte sí o sí de esta realidad. Es un elemento con el que por fuerza hemos de jugar. La diferencia parece estribar EN NUESTRA RELACIÓN con dicha realidad. Es decir, en cómo decidimos reaccionar y relacionarnos con dichas valoraciones externas.

 

En tu caso parece que has descubierto una relación de dependencia con dichas valoraciones. Lo interesante aquí es que tú ya te has hecho consciente de ese mecanismo que utilizas. Y ser consciente ya es un paso de gigante. De alguna manera tan sólo eso ya comienza el proceso de desactivación del patrón. Sí es verdad que muchas veces, cuando nos volvemos conscientes de algo, como queremos evitarlo a toda costa, llevamos mucha atención sobre este asunto, lo cual puede tener el efecto contrario, ya que cuando llevas mucha atención a algo, en vez de evitarlo, estás creando más de eso mismo. Para huir de algo llevas tu atención a ese algo, pero de esa manera creas más de eso. Es una paradoja interesante.

 

Cuando depositamos excesivo VALOR en las valoraciones externas es porque de alguna manera quitamos VALOR de nuestras propias valoraciones internas. Por ejemplo, en un proceso de aprendizaje podemos ver claramente el juego que se produce entre estos dos extremos. Cuando tú aprendes algo depositas tu confianza en una fuente externa, normalmente un maestro, que te enseña aquello que quieres aprender. Por medio de esa confianza estás dando un valor a su valoración externa, porque de algún modo tú aun no dispones de un marco de referencias internas sólido para proponer tus propias valoraciones internas EN dicho campo de aprendizaje.

 

Al pasar un tiempo de aprendizaje tu marco de referencia interno va ganando en solidez y tu valoración interna va creciendo cada vez más y más. Puede que incluso llegue un momento en el que no estés de acuerdo con ciertas valoraciones externas de tu profesor. De modo que se crea siempre una dinámica, un juego entre dichas valoraciones. Y lo más probable es que la aplicación que tú quieras dar a dicho aprendizaje sea distinta a la aplicación que tu profesor ya le da o le quiera dar. Quieres utilizar dicho aprendizaje para manifestar algo exclusivo de tu ser.

 

Por lo que dices en tu correo no parece que en tu caso vaya dirigido a todo este tema del aprendizaje, pero quería explicar esto para entender esta dinámica y ver esto como un proceso vivo.

 

Por otro lado, como ya expliqué en este otro artículo, en la vida existen etapas evolutivas muy estudiadas por las que todos pasamos. Y en distintas facetas de nuestra vida nos encontramos en una etapa o en otra, siendo normalmente más como un caleidoscopio que como algo rígido y definido. Con esto quiero decir que puedo tener una visión política postconvencional, otra preconvencional en mi relación con la autoridad y otra convencional en mi relación con el dinero. Pero el simple hecho de conocer estas etapas activa nuestra consciencia y nos mueve hacia delante. Así que te animo a releer mi artículo y el trabajo de Ken Wilber, Susanne Cook-Greuter o Lawrence Kohlberg.

 

Otra cosa muy curiosa es que cuando estamos en una de estas etapas, estamos SUMERGID@S en ellas, y no somos capaces de ver el mundo bajo el prisma de otra etapa. Es imposible, como a un adolescente le es imposible ver el mundo como lo ve un adulto, está sumergido en su etapa y no tiene perspectiva. No es algo malo, es lo natural, y es como es. Esto origina la mayor parte de conflictos que hay en el mundo, sino todos. Existe una gran variedad de etapas evolutivas distribuidas sobre el planeta. Todas estas consideran que su visión del mundo es la correcta. Por lo tanto, la de otro que sea distinta, “ES” incorrecta. Esto puede llevar incluso a una guerra. Lo curioso es que los que se pelean no son las personas en sí, sino los egos que se encuentran en una determinada etapa evolutiva. La esperanza es que los investigadores han encontrado una nueva etapa muy reciente desde las últimas décadas, que POR PRIMERA VEZ ya no ve las otras como incorrectas, sino como las etapas que son, formando parte de una dinámica evolutiva. De modo que las comprenden con perspectiva, y de alguna manera se olvidan de los términos correcto o incorrecto. Abrazan la paradoja y comprenden el avance de la conciencia. Es la que algunos denominan Etapa Integral. La mayoría de los Maestros y personas evolucionadas de nuestra historia eran avanzadillas de etapas más evolucionadas, lo cual podía acabar con su muerte a manos de sociedades menos evolucionadas que veían dichos comportamientos como incorrectos.

 

¿Alguna vez has visto un mismo asunto completamente diferente en momentos distintos? ¿Quizás tu perspectiva había cambiado? ¿Quizás tu estado de conciencia era diferente? ¿Quizás esos diferentes estados se acercaban más a unas etapas evolutivas que a otras?

 

No te me vayas aun, que sé que me encanta divagar y haceros viajar un poco, pero esto va hacia una dirección concreta en cuanto a nuestro tema.

 

Una de estas etapas, correspondiente a una de las etapas de la infancia, se basa en seguir reglas dictadas desde afuera. Durante una etapa de nuestra infancia, anterior a la adolescencia, nuestros padres y/o tutores nos dicen lo que hay que hacer y lo que no hay que hacer. Nos señalan lo correcto y lo incorrecto. Y la mayoría de las veces incumplir dichas reglas externas supone un castigo. Es una de las maneras en las que entramos en las sociedades y nos sentimos ACEPTADOS por ellas. Es algo que parece ser natural e incluso necesario en la educación (aunque este ya sería otro tema).

 

Bien, lo que sucede, es que dicha etapa ES una etapa de la infancia. Con una duración de unos pocos años. Y la mayoría de los individuos de nuestras sociedades “avanzadas” nos encontramos en muchos aspectos AUN en dicha etapa. Funcionamos, normalmente inconscientemente, en base a cumplir normas externas a nosotros, asumidas sin más. No hemos creado ese campo interno de referencia interno sólido en base a nuestra propia experiencia, porque no hemos avanzado hacia nuevas etapas evolutivas. Porque es nuestra manera de sentirnos aceptados. Esto genera una relación complicada sobre todo con figuras que representan autoridad para uno. Porque PROYECTAMOS EN ELLAS la posibilidad de ser aceptados y no de nuevo castigados y rechazados.

 

Y es aquí donde vamos a la tercera y última cuestión. Posiblemente el quid de todo esto.

 

El miedo al rechazo.

 

El rechazo es morir.

 

Porque todos queremos sentirnos reconocidos por los demás. No sentirnos reconocidos por los demás supone una muerte de nuestra identidad. Que es nuestro gran temor.

 

Lo curioso es que no vemos que todos estamos en realidad unidos. Y que es nuestro aferramiento a nuestras identidades, nuestros egos, lo que nos separa ilusoriamente del resto. Son, en este caso, identidades que nos limitan. Pero las buenas noticias es que nosotros NO somos nuestra identidad.

 

Me gusta que me hayas escrito sobre este tema, porque yo llevo varias semanas experimentando un fuerte sentimiento de rechazo. Lo siento actualmente como parte de mi sombra. Y al contrario que en otros momentos de mi vida, esta vez no le he dado la espalda. Curiosamente, llevo toda mi vida escogiendo roles que pasan mucho por una valoración externa: actor, músico, escritor, este mismo blog… Y te das cuenta que en el centro de tu sombra está este terrible miedo al rechazo, este miedo a sentirme solo y separado, lo que conlleva un gran miedo a decepcionar. Detrás de esto hay mucho más, pero no entraré ahí. Lo que quiero decir es que todo esto es una gran carga.

 

Y supongo que para ti también lo es. Porque gastamos muchas energías en cumplir las expectativas de otr@s. Para no defraudarlos. Gastamos energía porque tenemos para ello que evitar ser nosotros mismos. Cuando lo único que tenemos que hacer es…

 

…SER.

 

Pero claro esto parece que es más fácil decirlo que hacerlo.

 

La valoración externa siempre va a estar AHÍ. Como ya dije al principio FORMA PARTE de nuestra realidad. La diferencia estriba en nuestra relación con ella. Si estás aprendiendo algo nuevo puede ser muy útil (de hecho en tu correo me comentas que justo ha sido la valoración externa de otros la que te ha dado luz sobre este asunto).

 

Yo, con mi trabajo aquí en el blog, seguiré recibiendo vacíos, halagos y críticas. Y en mi vida personal también.

 

Depende de nosotros como nos relacionemos con ello.

 

¿Qué se me ocurre? Realizarnos más allá de las críticas o los halagos. Porque dichas críticas y dichos halagos (o vacíos), tienen que ver con el otro, no contigo. Es algo que forma parte de la experiencia del otro. El error es que nos lo tomamos normalmente como algo personal con nosotros. Pero no es así. Tienen que ver CON EL OTRO.

 

Hacer lo que uno cree, lo que dictamina tu corazón, tiene que ver más con SER. Hacer cosas para encajar en lo que otros esperan de nosotros tiene que ver más con HACER. Hemos creado una sociedad que se preocupa más de HACER que de SER. Que mira más afuera que adentro. Lo cual te puede resonar algo con todo esto de la valoración externa… El problema es que cuando nosotros hacemos algo porque es LO QUE OTROS esperan de nosotros nos resentimos. Y eso suele generar RENCOR.

 

Este miedo al rechazo suele tener que ver con que en nuestro pasado nos rechazaron. Se censuró una parte de nuestro SER. Pero una vez más, eso tenía que ver con EL OTRO, no con nosotros. Ahora es nuestro niño interior el que tiene miedo de que eso se vuelva a repetir.

 

Por otro lado, a todos nos gusta que nos VEAN. Es a eso que me refiero cuando hablo de sentirnos reconocidos. Pero creo que más nos verán cuanto más SEAMOS y menos HAGAMOS. Porque cuando haces las cosas para satisfacer a otros pero insatisfacerte a ti, en realidad no te están viendo. Tan sólo se están viendo A SÍ MISMOS.

 

Cuanto más ERES más te ven, porque te expondrás más (tu naturaleza es expansiva), al margen de cual sea el sentido de dicha reacción externa (crítica, halago o vacío).

 

Finalmente te diré que dicen por ahí que lo que das lo recibes. VE a los demás, RECONOCE a los demás. Sea cual sea su etapa evolutiva o la inclinación de su valoración externa.

 

SÉ, simplemente SÉ.  No necesitas encajar en ninguna sociedad. Más bien las sociedades necesitan más individuos que SEAN y que VEAN.

 

Te agradezco que me hayas escrito y hayas traído luz a mi propio proceso. Sé que hay muchas ideas aquí, pero espero que sean de utilidad.

 

¿Cuál es tu opinión sobre este tema? Enriquece la conversación añadiendo un comentario más abajo. Si no los ves, pincha aquí.

 

Si crees que a alguien le puede beneficiar este artículo, por favor, comparte.

 

¡Únete al Cambio! Introduce aquí abajo tu correo electrónico y recibirás gratis todos los artículos que vaya publicando:



2 responses to “¿Necesitas que te VALOREN los demás?”

  1. Susana says:

    Hola Gonzalo.Vivir las experiencias desde el interior te vuelven más libre y más tú. Me parece muy interesante tu idea acerca de que las valoraciones que proceden de fuera tienen que ver con el otro,no contigo.Ese pensamiento es muy tranquilizador y si se recurre a él, los juicios que hagan d nosotros nos “resbalarán,este término es muy grafico.Como yo les digo a mis alumnos y alumnas,poneos el impermeable emocional para lo que OS puedan decir que no OS guste o que OS ofenda,OS resbale tal cual agua de lluvia y no atraviese vuestros espíritus llenándolos de veneno y malos sentimientos.Recordad que no necesitamos ser perfectos para ser felices.Personalmente,es un asunto que aún debo seguir trabajando,pero descubrir en mí el placer de vivir las situaciones y experiencias en función de uno mismo,es una fuente de libertad y de crecimiento interior que te forja x dentro.Un beso y enhorabuena por tu libro .Susana

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *